Una mayor cantidad de testosterona no siempre es mejor, y tampoco lo es una menor.
"Estos nuevos hallazgos afirman que mantener el nivel de testosterona en el rango medio de lo normal sigue siendo el objetivo adecuado", dijo a The Epoch Times el Dr. Malek Cheikh, endocrinólogo de los hospitales MedStar Union Memorial y MedStar Good Samaritan en Baltimore, quien no participó en el estudio.
Una curva de riesgo en forma de U

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La revisión, publicada en septiembre en el Journal of the Endocrine Society, analizó datos de estudios previos para comprender cómo los niveles de testosterona afectan la salud cardíaca. Se observó un patrón en "forma de U", lo que significa que tanto los niveles bajos como los altos de testosterona están relacionados con un mayor riesgo de fibrilación auricular, un tipo de latido cardíaco irregular.
La testosterona influye en el sistema eléctrico del corazón, y tener niveles demasiado bajos o demasiado altos puede provocar ritmos cardíacos anormales.
Los estudios sugieren que los niveles elevados de testosterona podrían acortar el tiempo que las células cardíacas necesitan para recuperarse entre latidos. Esto puede permitir que circulen repetidamente señales eléctricas anormales, lo que provoca un ritmo cardíaco anormal. Los niveles bajos de testosterona podrían alterar el manejo del calcio dentro de las células cardíacas, lo que desencadena impulsos eléctricos adicionales que pueden dar lugar a ritmos anormales.
“Tanto los niveles demasiado bajos como los demasiado altos de testosterona parecen aumentar el riesgo de fibrilación auricular, a través de mecanismos biológicos distintos, lo que significa que la dosis y el nivel objetivo son importantes”, dijo en un comunicado de prensa el investigador principal, el Dr. Rajat Barua, cardiólogo del Centro Médico de Asuntos de Veteranos de Kansas City, en Missouri.
Cheikh señaló que el modelo en forma de U sugerido por los nuevos hallazgos concuerda con las investigaciones existentes, pero advirtió que no se debe considerar el nivel objetivo sugerido por el estudio —de 350 a 550 nanogramos por decilitro (ng/dL)— como una regla estricta para todos los pacientes.
La testosterona puede aumentar los riesgos a través de múltiples vías
Cuando los niveles de testosterona se elevan demasiado, pueden aumentar el riesgo cardiovascular de varias maneras:-La testosterona estimula a la médula ósea para que produzca un exceso de glóbulos rojos. Esto puede espesar la sangre y aumentar directamente el riesgo de desarrollar coágulos sanguíneos.
-La testosterona hace que el cuerpo retenga sodio. La retención de líquidos resultante puede elevar la presión arterial (hipertensión), lo que obliga al corazón a trabajar más y aumenta la carga cardiovascular a largo plazo.
Tratamiento personalizado
El emblemático estudio TRAVERSE reveló que la terapia de reemplazo de testosterona (TRT) era, en general, segura en lo que respecta a eventos cardíacos graves en hombres con niveles bajos de testosterona y enfermedad cardíaca o riesgo cardiovascular elevado, aunque la fibrilación auricular fue más frecuente con la TRT.El Dr. Barua recomienda que el tratamiento sea personalizado y se supervise cuidadosamente, manteniendo los niveles de testosterona dentro del rango normal de 350 a 550 nanogramos por decilitro, de acuerdo con las directrices médicas actuales, en lugar de elevarlos hasta el límite superior.
Los medicamentos de testosterona de liberación prolongada pueden ayudar a mantener niveles estables. Los médicos también deben supervisar el ritmo cardíaco de los pacientes, los resultados de los análisis de sangre, la presión arterial y la función renal y hepática durante el tratamiento.
Cómo debe ser la evaluación previa al inicio de la TRT
"Antes de iniciar la TRT, el paciente y el médico deben realizar juntos una evaluación sólida de su salud metabólica", dijo Rice, indicando como puntos de partida los niveles de azúcar en sangre o de insulina, la presión arterial, la composición corporal y un perfil lipídico avanzado.
"Dependiendo de los factores de riesgo del paciente masculino, como la edad y los antecedentes familiares", agregó Rice, "esa conversación también debería incluir si tiene sentido realizar exámenes preventivos para detectar enfermedades cardíacas, como una tomografía computarizada de calcio coronario o una prueba de esfuerzo".





















