Una defensora de la belleza en un mundo que se ha vuelto feo
Si comparamos un banco construido en 1926 con uno construido en 2026, lo más probable es que el primero nos evoque una sensación de belleza, mientras que el segundo no será más que una caja de vidrio y plástico. Si comparamos las pinturas prerrafaelitas del siglo XIX con la mayoría de las obras modernas, el contraste es igualmente marcado. Los modales, la vestimenta, el lenguaje, la literatura, la música y el cine de hoy en día: podemos amarlos u odiarlos, pero, lamentablemente, la palabra "belleza" rara vez nos viene a la mente cuando los experimentamos.
Por
Jeff Minick






















