La campaña del régimen chino para exportar su modelo de medios controlados por el Estado se amplió para incluir acciones contra periodistas independientes en el extranjero, según un nuevo informe.
El informe, publicado por Reporteros Sin Fronteras (RSF) el 21 de septiembre, advierte sobre el persistente impulso de Beijing hacia un "nuevo orden mediático mundial", un objetivo que el líder chino Xi Jinping persigue desde 2013. Según el documento, el modelo chino —que trata a los medios de comunicación como portavoces del Estado— se ha extendido por los cinco continentes a través de su aparato de propaganda global.
"China intenta establecer sus propias normas y su propio modelo de periodismo: uno en el que los medios responden únicamente al régimen y se consideran una herramienta de propaganda y control, no un pilar independiente de la democracia", afirmaron en un comunicado Anne Bocandé y Aleksandra Bielakowska, directora editorial y responsable de incidencia para Asia-Pacífico de RSF, respectivamente.
"Esperamos que este informe arroje más luz sobre estas tácticas y dote a nuestras democracias de un escudo para proteger nuestro espacio informativo, antes de que sea demasiado tarde".

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Las conclusiones más recientes se basan en dos informes anteriores de RSF titulados "La búsqueda de un nuevo orden mediático mundial por parte de China" y "El gran retroceso del periodismo en China", publicados en 2019 y 2021, respectivamente. En ellos se detalla la campaña sistemática de Beijing para moldear las narrativas mediáticas globales mediante publirreportajes en publicaciones extranjeras, asociaciones con medios y acuerdos de intercambio de contenidos, así como viajes con todos los gastos pagados y sesiones de formación para periodistas extranjeros.
Represión transnacional
La campaña de represión transnacional dirigida por el Partido Comunista Chino (PCCh) implica tomar como objetivo a periodistas exiliados y extranjeros, así como emplear tácticas que, según el informe, buscan "intimidar, silenciar y coaccionar"."Desde 2020, y especialmente a raíz de la pandemia COVID-19, muchos periodistas chinos se vieron obligados a huir a otros países en busca de seguridad y de un posible reasentamiento", señala el informe.
"Incluso cuando ya se encuentran en el extranjero, estos periodistas siguen enfrentándose a presiones e intimidaciones por parte del régimen chino".
En julio, RSF instó a Tailandia a no deportar a Bai Zhaodong, un periodista de investigación chino que huyó de su país en 2023 tras informar sobre temas políticamente sensibles, como la corrupción y el fraude entre funcionarios del Partido Comunista Chino (PCCh).
Según el nuevo informe, en octubre de 2024 se vio a cuatro agentes de las fuerzas de seguridad chinas esperándolo en una oficina de inmigración tailandesa; posteriormente, Bai pasó a la clandestinidad al no poder renovar su visado ni recuperar su pasaporte.
El informe también cita a Tahir Imin, periodista uigur exiliado y fundador del sitio de noticias en línea Uyghur Post, quien afirmó haber "soportado años de intentos de hackeo, amenazas en línea y vigilancia" debido a su labor periodística.
Asimismo, dos periodistas franceses fueron objeto de una "campaña masiva y continua de ciberacoso, amplificada por medios de propaganda estatal china", en 2025, según el informe. Dichos periodistas habían trabajado en un programa de televisión que sacó a la luz los contratos de una empresa francesa de ropa deportiva con una compañía china acusada por el Congreso de Estados Unidos y las Naciones Unidas de utilizar mano de obra forzada uigur.
El informe advierte que los periodistas corren ahora un mayor riesgo debido a la recién promulgada ley de unidad étnica de China, la cual incluye una cláusula de jurisdicción extraterritorial que otorga a Beijing la autoridad para extender la aplicación de la norma al extranjero.
"Los periodistas se enfrentan ahora a un riesgo mayor de procesamiento ilegal y represión transnacional bajo la acusación de "socavar la unidad étnica", lo que pone de relieve hasta dónde está dispuesto a llegar el PCCh para justificar la siembra de miedo entre la oposición", señala el informe.
Una nueva etapa en el control de la información
La creciente popularidad de la inteligencia artificial generativa ha dado lugar a una "nueva etapa en el enfoque de China respecto al control de la información y la propaganda", señaló RSF.Los grandes modelos de lenguaje chinos, como DeepSeek, Ernie y Qwen, han incorporado "mecanismos de censura política y narrativas aprobadas por el Estado en sus respuestas", afirmó la organización tras realizar pruebas.
Por ejemplo, al preguntársele por qué la periodista ciudadana china Zhang Zhan fue encarcelada, DeepSeek repitió los "argumentos oficiales" de China, señala el informe. Zhang, quien fue encarcelada inicialmente en 2020 antes de ser condenada a otra pena de cuatro años en 2025, es conocida por sus primeros reportajes sobre el brote COVID-19 en China.
Un análisis de DeepSeek realizado por el propio The Epoch Times y publicado en febrero de 2025 reveló que el chatbot de IA se negaba a abordar de manera sustancial cualquier pregunta sobre el historial de derechos humanos de China.
La propaganda de Beijing se ha infiltrado en los grandes modelos de lenguaje occidentales, indica el informe, citando una investigación conjunta de varias universidades estadounidenses, entre ellas la Universidad de Oregón, la Universidad Purdue y la Universidad de California en San Diego.
La investigación, publicada en la revista Nature en mayo, examinó contenido de Common Crawl, un repositorio sin fines de lucro que recopila páginas web de todo Internet y cuyos datos se han utilizado para entrenar grandes modelos de lenguaje.
Utilizando un conjunto de datos en chino proveniente de Common Crawl, los investigadores descubrieron que 3.1 millones de documentos presentaban una superposición significativa con dos fuentes de medios coordinados por el Estado chino —lo que representaba el 1.64 por ciento del conjunto de datos—, según un artículo de la Universidad de Oregón sobre la investigación. Entre los documentos que mencionaban a líderes políticos o instituciones de China, dicha proporción alcanzaba hasta el 23 por ciento.
Hannah Waight, profesora adjunta de Sociología en la Universidad de Oregón y codirectora de la investigación, declaró a RSF que los hallazgos apuntan a "consecuencias no deseadas": empresas como OpenAI y Anthropic podrían utilizar lo que consideran un "repositorio neutral" de información en línea para el entrenamiento de modelos, terminando por generar sistemas cuyos resultados se alinean más con las narrativas preferidas por Beijing.
En este sentido, Waight señaló que los resultados de la investigación "ponen de relieve una posibilidad preocupante" sobre lo que los regímenes autoritarios —y China en particular— podrían hacer, dado su control sobre la información en lengua china.
Operación de influencia en EE. UU.
El informe de RSF destaca el caso de Eileen Wang, exalcaldesa de Arcadia California, quien en mayo se declaró culpable de actuar como agente del PCCh.Los fiscales federales acusaron a Wang de dirigir el medio de comunicación en chino U.S. News Center, el cual se presentaba como un medio legítimo al servicio de la comunidad china local, pero que en realidad se utilizaba para difundir propaganda del PCCh.
El caso de la exalcaldesa "está lejos de ser un hecho aislado", señaló RSF.
Wang Yaqiu, una investigadora radicada en Estados Unidos especializada en derechos humanos y democracia, señaló en el informe que las "sorprendentes similitudes en las líneas editoriales de algunos medios de la diáspora china" en Estados Unidos apuntan a la posibilidad de que existan redes más amplias que operan entre bastidores para influir en su cobertura informativa.
Según el informe, la investigación en curso de Wang Yaqiu revela que "Beijing ha centrado su atención en la política local [estadounidense], buscando influir en los miembros de la diáspora china para que voten en bloque a favor de determinados candidatos o para "alejar a los votantes de otros candidatos que apoyan a Hong Kong o a Taiwán".
La operación de influencia del PCCh también ha incluido una "fuerte inversión" en medios locales y comunitarios en lengua china en Estados Unidos —incluidos medios estadounidenses con dificultades financieras—, según indica el informe citando a la periodista china Vivian Wu, radicada en dicho país.
"China invirtió 30,000 millones de yuanes [4500 millones de dólares] en crear esta red para comprar medios locales", declaró Wu a RSF.
Wu afirmó que los medios independientes de la diáspora habían estado "luchando contra un gigante con recursos limitados".
El informe insta a los gobiernos democráticos a fortalecer la sostenibilidad financiera de los medios en el exilio mediante la provisión de financiación a largo plazo, la agilización de los visados para periodistas que huyen de la persecución y la facilitación de la obtención de permisos de residencia y trabajo para los periodistas exiliados.
Corrección: En una versión anterior de este artículo, el nombre de la periodista ciudadana Zhang Zhan estaba mal escrito. The Epoch Times lamenta el error.
























