Un estado de vigilancia rodante
Alquilar un auto solía ser algo divertido. Durante un día o dos, podías hacerte pasar por el dueño de un auto nuevo. Podía ser el auto deportivo que siempre habías deseado en secreto, tal vez en rojo brillante. Podía ser un potente vehículo utilitario que necesitabas en lugar de tu sedán de cuatro puertas.



















