Cuando la guerra enseña medicina
La guerra es la expresión más desenfrenada de la capacidad destructiva de la humanidad, un escenario en el que el orden se desintegra, se ponen a prueba los límites morales y la vida queda reducida a su estado más vulnerable. La medicina, por el contrario, se erige como un acto deliberado de resistencia frente a ese colapso, un compromiso disciplinado e inquebrantable con la preservación de la vida, incluso cuando se está rodeado de muerte. A pesar de estas identidades opuestas, la guerra y la medicina han permanecido profundamente entrelazadas a lo largo de la historia, no por diseño, sino por inevitabilidad.