Solo una revolución terminó en libertad
Hace doscientos cincuenta años, unos hombres con el cabello empolvado y pantalones cortos hasta la rodilla lograron lo que ninguna colonia había logrado antes. Se separaron del imperio más poderoso de la tierra. No eran radicales sedientos de sangre. Habían solicitado una y otra vez seguir siendo súbditos leales de la Corona. Lucharon por lo que ya era suyo.



















