Según un nuevo estudio, la mayoría de los adultos de Estados Unidos no son inmunes a la hepatitis A ni a la hepatitis B.
Un equipo de científicos con sede en Minnesota analizó datos recopilados durante años en el marco de una encuesta nacional y descubrió que solo una minoría de las personas con resultados de pruebas de hepatitis A y hepatitis B presentaba inmunidad frente a estas enfermedades.
La vacunación contra la hepatitis B al nacer se recomienda desde 1991 y en los últimos años también se recomienda para los adultos que no la recibieron en la infancia. La vacunación contra la hepatitis A se recomendó en la década de los noventa para determinados grupos, recomendación que posteriormente se amplió a casi todos los niños.
"Este estudio reveló que la protección contra la hepatitis viral entre los adultos estadounidenses era subóptima, lo que sugiere que se justifican estrategias de vacunación específicas y sistemáticas contra la hepatitis A y B", dijeron el Dr. Giovanni Roldán, de la Universidad de Minnesota y sus coautores en el artículo, publicado por la revista "Journal of the American Medical Association" el 17 de agosto.

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Los investigadores utilizaron datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición, que, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, es la única encuesta nacional de salud que incluye pruebas de laboratorio para participantes de todas las edades.
Se dispuso de resultados de pruebas de hepatitis de 13,514 adultos para su análisis. Los investigadores señalaron que la población representada asciende a unos 226.1 millones de adultos estadounidenses.
Solo el 39.5 % de los adultos presentaba inmunidad frente a la hepatitis A, lo que supone 89.4 millones de adultos. Solo el 27.1 %, de los cuales el 25.2 % gracias a la vacunación, presentaba inmunidad frente a la hepatitis B.
Las personas tenían más probabilidades de ser inmunes a la hepatitis A si eran más jóvenes o habían nacido fuera de Estados Unidos, entre otros factores. La inmunidad frente a la hepatitis B se relacionaba con una edad más joven.
Entre las limitaciones del estudio se encuentra el hecho de que la encuesta excluyera a grupos con alto riesgo de padecer hepatitis viral, como las personas recluidas en centros penitenciarios.
Uno de los autores declaró haber recibido financiación de Miromatrix, empresa que está desarrollando un tratamiento para problemas hepáticos.
La hepatitis A es una inflamación del hígado causada por el consumo de alimentos contaminados, el consumo de agua contaminada o el contacto con una persona infectada. Según la Organización Mundial de la Salud, la mayoría de las personas se recuperan de la hepatitis A y adquieren inmunidad de por vida, aunque una pequeña proporción de los infectados puede sufrir complicaciones graves que, en ocasiones, pueden provocar la muerte.
La hepatitis B es una infección hepática causada por el contacto con fluidos corporales de personas infectadas. La hepatitis B puede ser aguda, en cuyo caso puede resolverse por completo, o crónica, que suele afectar de por vida.
El estudio se publicó después de que los CDC dejaran de recomendar la vacunación contra la hepatitis B para los recién nacidos cuyas madres dieran negativo en las pruebas de la enfermedad, debido a las dudas sobre si los beneficios de la vacuna superaban los riesgos. En enero, los CDC también restringieron las recomendaciones sobre la vacunación contra la hepatitis A a determinados niños.
Un juez federal bloqueó esos cambios y aún no se ha dictado sentencia sobre el recurso de apelación presentado en el caso. Sin embargo, el presidente Donald Trump, en una orden reciente dijo que solo se debería recomendar a determinados grupos que se vacunen contra la hepatitis A y la hepatitis B y que el resto de personas deberían sopesar los beneficios y los riesgos de las vacunas, teniendo en cuenta su estado de salud individual.
























