TÁNGER, Marruecos— Los partidos de la oposición islamistas y socialistas están arremetiendo contra el gobierno marroquí por el paso masivo de ciudadanos marroquíes al enclave español de Ceuta los días 30 y 31 de julio, convirtiendo la emergencia fronteriza en un tema de campaña a menos de seis semanas de las elecciones generales del país.
Abdelilah Benkirane, líder del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), de tendencia islamista y primer ministro entre 2011 y 2017, pidió la dimisión del primer ministro Aziz Akhannouch.
Criticó a Akhannouch por marcharse de vacaciones el 1 de agosto, dos días después que comenzara la crisis y le acusó de no haber explicado públicamente la situación a los marroquíes ni de haber dado el pésame a las familias de quienes fallecieron en los intentos de cruce.
El rey Mohammed VI de Marruecos, ordenó a Akhannouch que acortara sus vacaciones y regresara al país, lo que hizo la noche del 2 de agosto.

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El Partido del Progreso y el Socialismo, sucesor del Partido Comunista Marroquí, por su parte, alegó en un comunicado "la necesidad urgente de romper con las políticas económicas, sociales y democráticas fallidas del actual gobierno" y acusó al gobierno de Akhannouch de aplicar políticas que "agravaron las desigualdades de clase".
Ambos partidos, que critican el silencio inicial del gobierno, exigen una investigación independiente sobre la crisis de Ceuta.
En Marruecos, la diplomacia está bajo la autoridad de la Casa Real, no del Gobierno elegido.
Según informó el 6 de agosto el periódico español "El País", Akhannouch y sus ministros esperaron a que el monarca se pronunciara, lo cual se hizo a través de los ministros de "soberanía" que el rey nombra directamente, entre los que destaca el ministro del Interior.
"Este silencio se debe al funcionamiento institucional de Marruecos", explicó Mehdi Alioua, sociólogo marroquí y profesor de la Universidad Internacional de Rabat, a The Epoch Times. "Desde 2017, el Ministerio del Interior está dirigido por un wali, un alto funcionario sin afiliación partidista nombrado directamente por el rey y mientras este guardaba silencio, la deferencia institucional impedía que el resto se pronunciara".
Alioua atribuyó la reticencia inicial de las autoridades al desorden y la consternación. "En su discurso del Día del Trono, el rey citó la estabilidad de la nación como uno de sus mayores motivos de orgullo, incluso mientras alguno de sus propios ciudadanos morían intentando llegar a Europa: Unas imágenes devastadoras, vistas en todo el mundo, tanto para la monarquía como para el gobierno y para Marruecos", dijo.
El 2 de agosto, el Ministerio del Interior atribuyó las travesías a información engañosa que circulaba por Internet, a redes de trata de personas y a interpretaciones erróneas de una sentencia de la Corte Suprema española que llevó a algunos a creer que podían evitar la devolución inmediata.
La sentencia, a la que se achaca ampliamente el aumento de las travesías, dictada el 29 de junio y publicada el 8 de julio, sostenía que el procedimiento español de devolución sumaria en frontera no puede aplicarse a los migrantes interceptados en el mar.
Las demandas de la oposición rompen con el consenso nacional sobre la política migratoria, según Mohamed Chtatou, profesor de Estudios sobre Oriente Medio y el Norte de África en la Universidad Internacional de Rabat y profesor de Ciencias de la Educación en la Universidad Mohammed V de Rabat.
Los partidos se preguntan cómo decenas de miles de ciudadanos, incluidos menores, pudieron llegar de repente a la frontera "si el aparato estatal funcionaba con normalidad", declaró a The Epoch Times, al tiempo que señalaba los motivos electorales de los políticos.
¿Una maniobra deliberada o una pérdida de control?
Las acusaciones de que Marruecos facilitó deliberadamente o permitió pasivamente, que los migrantes cruzaran a España se basan en gran medida en el precedente de la crisis migratoria de 2021.En 2021, después que España permitiera a Brahim Ghali, líder del Frente Polisario —un movimiento separatista en guerra con Marruecos— recibir tratamiento contra COVID-19 en la península ibérica, el gobierno liderado por el PJD permitió que hasta 12,000 marroquíes cruzaran a Ceuta, lo que se consideró ampliamente como un acto de represalia.
Los servicios de inteligencia españoles concluyeron en aquel momento que la crisis fue orquestada por Fouad Ali el-Himma, asesor del rey, en coordinación con el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, quien sigue ocupando la cartera de Asuntos Exteriores en el gobierno de centro-derecha liderado por el RNI.
En declaraciones a la emisora de radio francesa Europe 1 el 23 de mayo de 2021, Nasser Bourita defendió la medida, argumentando que "no se puede conspirar contra un socio una noche y al día siguiente pedirle que sea leal" y subrayando que Marruecos "protege a Europa" contra la inmigración ilegal, no por "obligación", sino como socio.
Atribuyó la responsabilidad de la crisis de aquel momento al gobierno de Sánchez, acusándolo de utilizar documentos falsos para permitir la entrada en el país de un hombre acusado ante las cortes españolas de terrorismo, tortura y violación; y de intentar posteriormente arrastrar a toda Europa a una crisis política provocada por él mismo.
En esta ocasión, circularon varias teorías sobre la causa de la última crisis, entre ellas que Marruecos pretendía presionar a España en relación con Ceuta y Melilla, territorios que desde hace tiempo considera bajo ocupación española; o que actuó para castigar a Madrid después que los líderes españoles se reunieran con funcionarios argelinos —principal rival de Marruecos y partidarios del Frente Polisario— días antes de la crisis.
"Mi interpretación general es que el episodio demostró que la migración es una forma de influencia geopolítica", dijo Chtatou.
"Es difícil creer que el aparato de seguridad marroquí desconociera por completo la movilización que se estaba produciendo en las inmediaciones de Fnideq", la localidad marroquí situada justo al sur de Ceuta, añadió.
Hay quienes rebatieron esta opinión.
Para Alioua, la teoría de una afluencia orquestada se basa en un malentendido fundamental sobre la región. "Esta narrativa prospera porque la gente no está familiarizada con la geografía de la zona", declaró a The Epoch Times. "Se imaginan un desierto vacío, sin nadie a la vista, al que de repente habrían llegado 70,000 personas procedentes del resto de Marruecos. Eso no es en absoluto lo que ocurrió".
Lejos de estar desierta, explicó, la zona que rodea Ceuta se extiende a lo largo de unos cuarenta kilómetros (unas 25 millas) de costa, cuya población aumenta considerablemente en verano; está atravesada por carreteras y autopistas, cuenta con dos aeropuertos y alberga Tanger Med, el puerto más grande del Mediterráneo, por el que pasan más de dos millones de viajeros cada verano. "¿Cómo se podría controlar eso? Es imposible", dijo Alioua. "No tiene sentido, a menos que se prohibiera directamente a los marroquíes circular libremente".
El momento en que ocurrió agravó la dificultad: Los días 30 y 31 de julio, Marruecos celebraba el Día del Trono y los servicios de seguridad estaban centrados en proteger la procesión real y las ceremonias que tenían lugar a unas pocas docenas de kilómetros de distancia, en un momento en el que muchos funcionarios, incluso dentro de esos mismos servicios, estaban de permiso.
Según el sociólogo, las multitudes tampoco tuvieron que desplazarse muy lejos: muchas ya se encontraban allí, ya que la zona urbana adyacente a Ceuta abarca tres localidades y cuenta con unos 250,000 habitantes durante todo el año, una cifra que aumenta considerablemente en verano. "Por lo tanto, fue extremadamente fácil encontrar a 70,000 jóvenes dispuestos a intentar la travesía tras los rumores que se difundieron en las redes sociales", dijo.
El 28 de julio, la Armada Real interceptó en el mar a varios cientos de posibles inmigrantes ilegales, según informó la agencia de noticias española EFE, mientras que unidades de la Gendarmería Real detuvieron a unos 1500 marroquíes y extranjeros que se disponían a cruzar por la costa de Fnideq y Belyounech, según el medio independiente marroquí Le Desk.
Cuando comenzó la travesía masiva, las fuerzas marroquíes en la frontera intentaron inicialmente contener a las multitudes, dirigiendo cañones de agua contra ellas en un intento de disuadirlas de cruzar.
Las autoridades también intensificaron los controles en las carreteras que conducen a Fnideq, llevaron a cabo inspecciones en las estaciones de tren e instalaron barreras, según EFE.
Las autoridades españolas dicen que 72,000 personas entraron ilegalmente en Ceuta, de las cuales unas 69,500 regresaron a Marruecos en los primeros cuatro días.
Según datos de España, al menos 80 migrantes fallecieron, mientras que Marruecos informó de 11 fallecidos en su lado de la frontera.
Said Saddiki, profesor de relaciones internacionales en la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah de Fez, declaró a The Epoch Times que, aunque no se puede descartar la posibilidad de que Marruecos intentara enviar un mensaje a España, una acción de este tipo en Ceuta tendría poco sentido estratégico en un momento en el que Rabat busca el apoyo occidental para su postura sobre el Sáhara Occidental y no puede permitirse crear nuevos adversarios.
Facilitar un desplazamiento masivo de migrantes desde Marruecos también habría enviado un mensaje contradictorio a la opinión pública internacional, señaló Saddiki: Justo en el momento en que Mohammed VI destacaba el desarrollo económico del reino, las imágenes de decenas de miles de marroquíes intentando llegar a Ceuta corrían el riesgo de socavar ese discurso y dañar la imagen del país en el extranjero.
La cuestión de Argelia
Varios medios de comunicación marroquíes señalaron a Argel.Hespress, el principal medio de comunicación de Marruecos, publicó un titular en el que decía que el "papel de las redes argelinas" estaba "confirmado".
Un periodista de Le360, un medio considerado cercano al palacio real, presentó los hechos en un artículo como un asalto dirigido a distancia desde territorio argelino, invocando "la mano del sistema", una forma de referirse al estamento militar argelino.
El 9 de agosto, en su programa semanal en el canal marroquí Chouf TV, el comentarista Abou Wael Riffi acusó a los servicios de inteligencia militar argelinos de orquestar la incursión en Ceuta mediante cuentas falsas, identidades inventadas y números de teléfono marroquíes suplantados, alegando que se habían producido cuatro intentos fallidos de movilización entre septiembre de 2025 y mayo de 2026 antes de que la campaña tuviera éxito.
Mencionó plataformas argelinas como "Algeria Gate" y un "Ejército Electrónico Argelino" como altavoces abiertos, junto con un influencer afincado en Londres, y citó errores lingüísticos como prueba: las llamadas a la movilización utilizaban términos del dialecto argelino para referirse a agosto y la palabra "wilayas" para las regiones, vocabulario que, según él, ningún marroquí utilizaría.
Los medios argelinos respondieron.
"La hipótesis de que Argelia está manipulando a la juventud marroquí es descabellada", escribió un periodista de TSA, uno de los principales portales de noticias argelinos.
"La propaganda marroquí se enfrentaba a una disyuntiva: O bien reconocer que el reino es un infierno del que su población intenta escapar por todos los medios posibles, o bien admitir que el régimen había desatado una vez más su bomba migratoria" sobre España y Europa.
"Culpar a Argelia resulta más conveniente".
El Moudjahid, el histórico periódico público argelino, ha calificado, como es habitual en él, la crisis migratoria en Ceuta como "una invasión sin precedentes" y un "complot despreciable" orquestado por Marruecos.
Los periodistas y comentaristas marroquíes se basan principalmente en un informe de inteligencia de fuentes abiertas de 70 páginas, finalizado el 2 de agosto por el analista de seguridad español José María Gil Garre, que concluía que los cruces fueron precedidos por una campaña de movilización digital de siete semanas que comenzó a mediados de junio, abarcó media docena de plataformas y asignó a cada una de ellas un papel distinto.
Según el informe, un grupo público de WhatsApp detectado el 28 de julio estaba gestionado desde un número de teléfono con el prefijo de Argelia (+213) y en él se difundían puntos de encuentro, horarios e instrucciones para desplazarse en pequeños grupos.
Tras el cierre de Ceuta, el 31 de julio se creó un segundo grupo gestionado desde el mismo prefijo para redirigir la oleada hacia Melilla, un giro que el informe interpreta como un indicio de coordinación adaptativa más que de imitación espontánea.
En el análisis de la campaña que presenta el informe, ese papel operativo es lo que distingue a los números registrados en Argelia.
La mayoría de las cuentas que documenta, en su gran mayoría marroquíes, se limitaron a difundir contenidos, mientras que los números con prefijo +213 se encargaban de la logística.
El informe en sí, sin embargo, no menciona a ningún actor estatal.
Un capítulo dedicado a analizar la perspectiva argelina señala que el código de país solo establece dónde se registró una tarjeta SIM y que el análisis no puede determinar si los números eran gestionados por una sola persona o por varias, ni si existía alguna estructura que los controlara.
Gil Garre instó a la cautela, diciendo que aún no se pueden establecer las identidades de quienes están detrás de los números.
El informe documenta la participación de personas en Marruecos, Argelia, Túnez, Francia y Estados Unidos.
Los medios argelinos reaccionaron con dureza a la publicación del informe, tachando a Gil Garre de agente de Marruecos y recordando que unos documentos marroquíes filtrados en 2014 lo incluían entre los españoles reclutados para defender la posición de Rabat sobre el Sáhara Occidental ante las Naciones Unidas.
En una entrevista con The Epoch Times, Gil Garre restó importancia a los ataques. Tras décadas de trabajo en el análisis de inteligencia, la seguridad y el terrorismo internacional, dijo que observó que "los actores estatales y quienes puedan simpatizar con ellos, tienden a reaccionar con ira cuando perciben que un analista está elaborando información que no les agrada".
En lugar de refutar una por una las conclusiones del informe, argumentó, sus detractores optaron por arremeter contra su autor.
En cuanto a su postura sobre el Sáhara Occidental, Gil Garre dijo que lleva veinte años defendiendo públicamente la posición que ahora adoptan las principales potencias occidentales, entre ellas Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Alemania y España.
El conflicto sobre el Sáhara Occidental, que se remonta a varias décadas y estalló en 1975, enfrenta a Marruecos —que considera el territorio como propio— con el Frente Polisario, respaldado por Argelia, cuyo objetivo es establecer allí un Estado saharaui independiente.
El 30 de julio, mientras Marruecos celebraba el Día del Trono, el secretario de Estado Marco Rubio dijo que "bajo el liderazgo del presidente Trump, Estados Unidos se ha mostrado inequívoco" a la hora de reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
Calificó la propuesta de autonomía de Rabat como "la única base para una solución justa, duradera y mutuamente aceptable" y descartó "cualquier otra vía" por considerarla inaceptable.
Esa postura va en contra de los deseos del Frente Polisario y sus aliados, entre los que se incluyen Argelia, China, Cuba, Irán, Rusia y Sudáfrica.
Gil Garre también ha rebatido a quienes decían que su informe incriminaba al Estado argelino. "De la existencia de un terminal telefónico con prefijo argelino no se puede extraer ninguna conclusión sobre la atribución de responsabilidad; hacerlo no sería correcto. No es correcto, y algunos medios de comunicación lo han hecho", declaró a The Epoch Times.
Las conclusiones oficiales marroquíes son más cautelosas.
El Consejo Nacional de Derechos Humanos, una institución estatal independiente, declaró el 7 de agosto que había supervisado 23 grupos con más de un millón de miembros en total, y que había detectado cuentas extranjeras en su seno que difundían información falsa.
Según el Consejo, un grupo eliminó todos los números que tenían un código de país extranjero concreto, mientras que otro contaba con más de 18 números vinculados a ese Estado, cuyo nombre el Consejo no reveló.
Una fuente del Consejo Nacional de Derechos Humanos con conocimiento del asunto declaró a The Epoch Times, bajo condición de anonimato, que el país al que se refiere el consejo es Argelia.
Saddiki describió las relaciones entre Marruecos y Argelia como "caracterizadas por la desconfianza y la sospecha mutuas".
Chtatou fue más allá y las calificó de "rivalidad estratégica que roza la hostilidad institucional". No obstante, advirtió que, si bien "la implicación argelina es una hipótesis que merece la pena investigar", "no debería presentarse como un hecho probado basándose únicamente en números de teléfono o en la actividad de WhatsApp".
Alioua señaló asimismo que atribuir la crisis a una manipulación por parte del Estado argelino requeriría más pruebas de las que se presentaron hasta ahora.
Pero para el sociólogo, la cuestión de quién manipuló las redes sociales importa menos que abordar "una crisis social de larga duración que está llevando a tantos jóvenes marroquíes a querer huir del país".
"El verdadero debate está ahí", añadió.




























