Cártel de Sinaloa: cayeron los fundadores, pero sobrevivió el imperio

Un camión incendiado en las calles de Culiacán, estado de Sinaloa, México, el 11 de septiembre de 2024. Elementos de la Guardia Nacional fueron desplegados en Sinaloa, en el noroeste del país, en medio de una escalada de violencia que las autoridades atribuyeron a luchas internas dentro del Cártel de Sinaloa tras la captura de su líder, Ismael “El Mayo” Zambada. (Ivan Medina/AFP vía Getty Images)
Un camión incendiado en las calles de Culiacán, estado de Sinaloa, México, el 11 de septiembre de 2024. Elementos de la Guardia Nacional fueron desplegados en Sinaloa, en el noroeste del país, en medio de una escalada de violencia que las autoridades atribuyeron a luchas internas dentro del Cártel de Sinaloa tras la captura de su líder, Ismael “El Mayo” Zambada. (Ivan Medina/AFP vía Getty Images)
10 de agosto de 2026, 1:59 p. m.
| Actualizado el10 de agosto de 2026, 1:59 p. m.

Este artículo continúa la serie sobre la historia del Cártel de Sinaloa. Las dos entregas anteriores reconstruyeron su origen en la sierra y la expansión que lo convirtió en un imperio criminal.

Cuando "el Chapo" llegó extraditado a Estados Unidos el 19 de enero de 2017 parecía comenzar el ocaso de uno de los mayores imperios del narcotráfico mexicano. Tenía 59 años y dejaba atrás más de cuatro décadas que lo habían llevado desde las montañas de Badiraguato hasta la cúpula del Cártel de Sinaloa. Nueve años después, él y "el Mayo" Zambada están condenados a cadena perpetua. Parte de la siguiente generación también ha caído. El cártel, no.

Su juicio en una corte federal de Estados Unidos mostró la dimensión del negocio y la violencia que lo sostenía. Guzmán supervisaba cargamentos hacia Nueva York, Miami, Atlanta, Chicago, Arizona y Los Ángeles. Sus sicarios secuestraban, torturaban y asesinaban a rivales. Y él mismo participó en algunos crímenes.

Un testigo contó que vio a "el Chapo" golpear a dos hombres con una rama hasta dejarlos "como muñecos de trapo". Después les disparó y ordenó quemar sus cuerpos. En otro caso, disparó contra un rival y ordenó enterrarlo vivo.

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El jurado también escuchó llamadas en las que Guzmán ordenaba secuestros y hablaba de drogas, violencia y corrupción. La red alcanzaba a policías, funcionarios, guardias penitenciarios, militares y políticos que, a cambio de sobornos, dejaban pasar cargamentos o advertían de operativos.

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El negocio movía droga por tierra, mar, aire y túneles. En uno de los cargamentos fueron incautadas siete toneladas de cocaína escondidas en latas de chiles jalapeños. Para mover las ganancias, Guzmán utilizaba empresas fantasma, entre ellas negocios de jugos y harina de pescado.

Después de 12 semanas de juicio, el 12 de febrero de 2019 "el Chapo" fue declarado culpable de dirigir una empresa criminal continuada, narcotráfico, lavado de dinero y delitos con armas. La cadena perpetua era ya prácticamente inevitable.

Esta fotografía de archivo, tomada el 10 de julio de 1993, muestra al narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, "el Chapo" Guzmán, en la prisión de máxima seguridad de Almoloya de Juárez, México. Las autoridades mexicanas anunciaron que Guzmán escapó el 20 de enero de 2001 del penal de máxima seguridad de Puente Grande, en Jalisco. (Gerardo Magallón/AFP vía Getty Images)Esta fotografía de archivo, tomada el 10 de julio de 1993, muestra al narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, "el Chapo" Guzmán, en la prisión de máxima seguridad de Almoloya de Juárez, México. Las autoridades mexicanas anunciaron que Guzmán escapó el 20 de enero de 2001 del penal de máxima seguridad de Puente Grande, en Jalisco. (Gerardo Magallón/AFP vía Getty Images)

Los herederos

La familia Zambada: Los Mayos

Los hijos de Ismael "el Mayo" Zambada comenzaron a aparecer en expedientes estadounidenses, incluso antes que los de "el Chapo". Jesús Vicente Zambada Niebla, "el Vicentillo", fue acusado junto con su padre en 2003, detenido en México en 2009, extraditado a Estados Unidos y, posteriormente, se declaró culpable. En 2019 fue condenado a 15 años de prisión.

Estados Unidos lo describió como uno de los dirigentes de mayor rango del Cártel de Sinaloa. Según la acusación del 2009, la red en la que participaba movía cargamentos de varias toneladas de cocaína en aviones Boeing 747, barcos, submarinos, trenes, camiones y automóviles. Solo una célula de Chicago recibía entre 1500 y 2000 kilos de cocaína al mes.

La presión alcanzó también al resto de la familia. Estados Unidos sancionó a cuatro hijas de Zambada por sus vínculos en empresas y bienes de la estructura financiera de su padre, y en 2014 acusó a otros dos hijos: Ismael Zambada Imperial, "el Mayito Gordo", e Ismael Zambada Sicairos, "el Mayito Flaco". El primero fue detenido, extraditado y terminó declarándose culpable en 2021; el segundo continuó prófugo.

Poco a poco, mientras "el Mayo" seguía libre, buena parte de su propia familia quedaba detenida, condenada, colaborando con la justicia o bajo persecución estadounidense.

Familia Guzmán: Los Chapitos

Del lado de Joaquín Guzmán Loera, cuatro hijos terminarían formando la facción conocida como Los Chapitos: Iván Archivaldo Guzmán Salazar, "el Chapito"; Jesús Alfredo Guzmán Salazar, "Alfredillo"; Ovidio Guzmán López, "el Ratón"; y Joaquín Guzmán López.

Con los años, la facción convirtió el fentanilo en uno de sus grandes negocios. En 2023, el Departamento de Justicia de Estados Unidos describió su operación como una de las redes de tráfico de fentanilo más grandes, violentas y prolíficas del mundo, alimentada por precursores químicos procedentes de empresas chinas.

"El Cártel de Sinaloa es en gran medida responsable de la entrada de fentanilo en Estados Unidos", afirmó entonces la subprocuradora general Lisa O. Monaco, quien lo calificó como una amenaza para la salud, la seguridad pública y la seguridad nacional.

Iván Archivaldo y Jesús Alfredo permanen prófugos, mientras que Ovidio y Joaquín terminaron bajo custodia estadounidense.

El hijo del Mayo declara contra el Chapo

Mientras los hijos de Guzmán ganaban terreno en México, "El Vicentillo" explicaba ante un jurado estadounidense cómo funcionaba el Cártel de Sinaloa desde dentro. En enero de 2019 testificó contra "el Chapo" en Nueva York y describió la estructura del cartel, los cargamentos de droga y la relación que durante años habían mantenido Guzmán y su padre.
El Departamento de Justicia confirmó después que "el Vicentillo" y su tío Jesús "el Rey" Zambada estuvieron entre los 14 testigos cooperantes utilizados por la Fiscalía. Meses después, Vicente Zambada fue condenado a 15 años de prisión, beneficiado por su cooperación, y "el Chapo" a cadena perpetua.

El Culiacanazo: los hijos demuestran que ya tienen poder

El padre estaba preso en Estados Unidos, pero sus hijos todavía podían paralizar una ciudad. El 17 de octubre de 2019, una patrulla integrada por 30 elementos de la Guardia Nacional y SEDENA localizó y aseguró a Ovidio Guzmán López en el fraccionamiento Tres Ríos de Culiacán. La reacción fue inmediata: balaceras, bloqueos, vehículos incendiados y grupos armados que rodearon la vivienda con una fuerza superior a la patrulla. El Gobierno habló de una "situación de pánico".

"Otros grupos realizaron acciones violentas en contra de la ciudadanía en diversos puntos de la ciudad, generando una situación de pánico", declaró el Gobierno.

La Cámara de Diputados dejó registradas escenas de "mujeres corriendo con niños en brazos" y padres tendidos sobre el pavimento para proteger a sus hijos mientras continuaban los disparos. La presión se extendió a militares y sus familias: hubo amenazas contra civiles, familiares de soldados y militares retenidos. En el penal de Aguaruto se produjo una fuga masiva y 51 internos permanecían prófugos. El primer balance habló de ocho muertos y 16 heridos; un recuento posterior elevó a 13 el número de fallecidos relacionados con aquella jornada.

Después de varias horas de violencia, el Gobierno suspendió el operativo y Ovidio quedó libre. El presidente Andrés Manuel López Obrador defendió después la decisión bajo una idea que marcó la explicación oficial: la captura de un delincuente no podía valer más que la vida de las personas. El Culiacanazo dejó una imagen difícil de ignorar: "el Chapo" estaba preso, pero sus hijos ya tenían fuerza suficiente para obligar al Estado a retroceder.

El Mayo, el último de la vieja guardia

Mientras los hijos de Guzmán acumulaban poder y cargos, "el Mayo" seguía libre. En 2021 Estados Unidos triplicó de 5 a 15 millones de dólares la recompensa por su captura. La vieja estructura de Zambada y la nueva facción de Los Chapitos coexistían dentro del mismo cártel.

La caída de Ovidio

El 5 de enero de 2023, Ovidio Guzmán López volvió a ser detenido en México. Esta vez no salió libre. Estados Unidos había solicitado su arresto provisional con fines de extradición y el 15 de septiembre fue trasladado a Chicago, donde quedó detenido sin derecho a fianza.

En julio de 2025 se declaró culpable de cargos federales por narcotráfico y empresa criminal continuada. Admitió que él y sus hermanos habían heredado parte de la estructura de su padre. Su sentencia seguía pendiente.

"Con cada día que pasa, están viendo el ocaso del Cártel de Sinaloa", afirmó entonces el fiscal federal Adam Gordon.

Fotografía de archivo de un dibujo realizado por la artista Jane Rosenberg del juez Brian Cogan (d) frente al narcotraficante mexicano Ismael 'el Mayo' Zambada durante el juicio realizado en el Tribunal Federal de Brooklyn, en Nueva York (EFE/ Jane Rosenberg)Fotografía de archivo de un dibujo realizado por la artista Jane Rosenberg del juez Brian Cogan (d) frente al narcotraficante mexicano Ismael 'el Mayo' Zambada durante el juicio realizado en el Tribunal Federal de Brooklyn, en Nueva York (EFE/ Jane Rosenberg)

La caída de "el Mayo"

El 25 de julio de 2024 terminó una persecución que había durado décadas. Ismael "el Mayo» Zambada García llegó en una pequeña aeronave a Nuevo México junto con Joaquín Guzmán López y quedó bajo custodia estadounidense. Zambada, quien había dirigido durante décadas una de las estructuras centrales del Cártel de Sinaloa, había permanecido libre incluso después de la caída de "el Chapo".

La Embajada de Estados Unidos en México informó posteriormente que Guzmán López se había entregado voluntariamente, mientras que Zambada había sido llevado a Estados Unidos "contra su voluntad". También afirmó que ninguna aeronave ni recurso estadounidense participó en el traslado.

Zambada sostuvo que Joaquín lo había atraído a una reunión en Culiacán, donde esperaba encontrarse, entre otros, con el gobernador Rubén Rocha Moya y el ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Héctor Melesio Cuén Ojeda. Según su versión, fue emboscado, golpeado y obligado a subir al avión. Cuén fue asesinado ese mismo día y la FGR abrió una investigación que terminó relacionando ambos episodios y cuestionando la primera versión oficial sobre la muerte del político.

En diciembre de 2025, Guzmán López se declaró culpable y admitió haber coordinado y cometido un secuestro con la intención de obtener beneficios por cooperación. El Departamento de Justicia subrayó que Estados Unidos no indujo ni aprobó el secuestro y que Joaquín no recibiría crédito por esa acción.

“Dos detenidos, dos por detener”, dijo el fiscal. 

Soldados del Ejército Mexicano hacen guardia en Culiacán, Sinaloa, México, el 21 de septiembre de 2024. (Ivan Medina/AFP vía Getty Images)Soldados del Ejército Mexicano hacen guardia en Culiacán, Sinaloa, México, el 21 de septiembre de 2024. (Ivan Medina/AFP vía Getty Images)

Sin los viejos líderes, comienza la guerra

La salida de "el Mayo" no trajo paz. En septiembre de 2024, menos de dos meses después de su captura, estalló abiertamente la disputa entre Los Chapitos y la facción de los Zambada por territorios, rutas y control del Cártel de Sinaloa.

El propio Gobierno de Sinaloa terminó describiendo la situación como una "confrontación violenta entre grupos delincuenciales", mientras que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos identificó posteriormente a los contendientes como "los Chapitos" y "los Mayos". Para febrero de 2025, el Gobierno estatal había registrado 1331 víctimas directas e indirectas relacionadas con los hechos violentos ocurridos desde septiembre, además de mantener operativos de búsqueda para personas desaparecidas y no localizadas.

La violencia alcanzó también a quienes debían combatirla. En el primer año de la pugna fueron asesinados al menos 48 policías federales, estatales y municipales en Sinaloa, según un recuento de Noroeste.

Un vehículo acribillado a balazos aparece en la escena del crimen tras un enfrentamiento armado que dejó dos soldados heridos, uno de los cuales murió después en el hospital, en Culiacán, Sinaloa, México, el 9 de septiembre de 2024. Una serie de choques en el noroeste de México dejó al menos dos muertos y un herido, en una escalada de violencia que las autoridades atribuyeron a disputas internas dentro del Cártel de Sinaloa tras la captura de su líder, Ismael “El Mayo” Zambada. (Ivan Medina/AFP vía Getty Images)Un vehículo acribillado a balazos aparece en la escena del crimen tras un enfrentamiento armado que dejó dos soldados heridos, uno de los cuales murió después en el hospital, en Culiacán, Sinaloa, México, el 9 de septiembre de 2024. Una serie de choques en el noroeste de México dejó al menos dos muertos y un herido, en una escalada de violencia que las autoridades atribuyeron a disputas internas dentro del Cártel de Sinaloa tras la captura de su líder, Ismael “El Mayo” Zambada. (Ivan Medina/AFP vía Getty Images)

Un año después, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos atribuía a esa guerra interna las más de mil muertes registradas en Sinaloa. La violencia dejó además desapariciones, desplazamientos, comercios cerrados y una sucesión de ataques en Culiacán y otros municipios.

La violencia también alcanzó a quienes debían combatirla. En el primer año de la pugna fueron asesinados al menos 48 policías federales, estatales y municipales en Sinaloa, según un recuento de Noroeste. Entre ellos había comandantes y mandos operativos de Culiacán y Navolato. Las fuentes disponibles no permiten atribuir cada asesinato a una de las dos facciones, pero la sucesión de ataques muestra el nivel de presión que la guerra ejerció sobre las corporaciones de seguridad.

El viejo equilibrio había desaparecido: "el Chapo" estaba condenado a cadena perpetua y "el Mayo" bajo custodia estadounidense. Pero sus estructuras seguían armadas. En 2026, fiscales estadounidenses continuaban describiendo un conflicto activo entre ambas facciones, con grupos que aportaban combatientes, armas, logística y dinero a uno u otro bando.

La otra estructura: protección desde el Estado

El poder del Cártel de Sinaloa no descansaba solo en hombres armados. También necesitó protección institucional. El caso más contundente es el de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública de México, quien fue condenado en 2024 a más de 38 años de prisión después de que un jurado determinara que recibió millones de dólares en sobornos del Cártel de Sinaloa. A cambio, facilitó el paso de cargamentos, entregó información sensible y permitió que policías federales protegieran operaciones de la organización.

Iván Reyes Arzate, antiguo comandante de una unidad policial que colaboraba con la DEA, también fue condenado tras aceptar un soborno de 290,000 dólares y filtrar información a una red vinculada con Sinaloa. Otros dos altos mandos, Luis Cárdenas Palomino y Ramón Pequeño García, fueron acusados de recibir millones en sobornos para permitir al cartel operar con impunidad.

"En vez de proteger a los ciudadanos de México, García Luna protegía a los cárteles de la droga".

Pero en abril de 2026 una acusación estadounidense llevó el señalamiento hasta el corazón político y policial de Sinaloa. Fiscales de Nueva York acusaron al gobernador Rubén Rocha Moya y a otros nueve funcionarios o exfuncionarios de colaborar con Los Chapitos a cambio de apoyo político y sobornos. Según la acusación, Rocha habría recibido ayuda de la facción para ganar las elecciones de 2021 mediante secuestros e intimidación de rivales y posteriormente les habría permitido operar con impunidad.

"El Cártel de Sinaloa [...] no operaría con tanta libertad o éxito sin políticos y funcionarios policiales corruptos en su nómina", declaró el fiscal federal Jay Clayton.

La acusación describe distintos niveles de protección. El vicefiscal Dámaso Castro Zaavedra habría recibido unos 11,000 dólares mensuales para proteger a integrantes de Los Chapitos y filtrar información policial. Y Juan Valenzuela Millán, comandante de la Policía Municipal de Culiacán, habría puesto agentes y recursos públicos al servicio de la facción para realizar detenciones, secuestros y asesinatos; además fue acusado de participar en el secuestro de una fuente de la DEA y de un familiar que terminaron asesinados. Todos los señalados en esta causa de 2026 conservan la presunción de inocencia.

Fotografía de un dibujo realizado por la artista Jane Rosenberg del narcotraficante mexicano Ismael 'El Mayo' Zambada durante el juicio realizado en un tribunal federal en Nueva York, Estados Unidos. (EFE/ Jane Rosenberg)Fotografía de un dibujo realizado por la artista Jane Rosenberg del narcotraficante mexicano Ismael 'El Mayo' Zambada durante el juicio realizado en un tribunal federal en Nueva York, Estados Unidos. (EFE/ Jane Rosenberg)

Cayeron los jefes, quedó el cártel

La condena a cadena perpetua de "el Mayo" en julio de 2026 cerró prácticamente el ciclo de la generación que construyó el Cártel de Sinaloa. "El Chapo" ya estaba condenado de por vida; varios de sus hijos y de los Zambada habían sido capturados, condenados o convertidos en colaboradores de la justicia.

Pero la organización sobrevivió a sus dirigentes. Sus facciones continuaron traficando, reclutando hombres y disputándose territorios. En septiembre de 2025, la DEA afirmó que el Cártel de Sinaloa mantenía decenas de miles de miembros, asociados y facilitadores operando en al menos 40 países.

El ocaso de los fundadores no fue el ocaso del Cártel de Sinaloa.

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Desde los sembradíos de amapola en la sierra hasta los laboratorios de drogas sintéticas, el Cártel de Sinaloa se nutre de campesinos sometidos que cultivan al margen de la ley, hombres que transportan y matan, empresarios que mueven el dinero, funcionarios que miraran hacia otro lado y policías que, por soborno o miedo, protegen operaciones.

Las víctimas de este sistema no han sido olvidadas. El periodista Humberto Millán Salazar fue secuestrado y asesinado en 2011. Javier Valdez, quien durante años contó las historias de niños reclutados, familias desplazadas y víctimas del narcotráfico, fue asesinado en Culiacán en 2017. José Carlos Trujillo García, regidor de Navolato y presidente de la Comisión de Seguridad Pública municipal, fue asesinado en 2020 al salir del Ayuntamiento y Rosario Lilián Rodríguez en 2022, mientras buscaba a su hijo.

Javier Valdez había advertido años antes cuál podía ser la herencia más duradera de aquella violencia:

"La niñez recordará esto como un tiempo de guerra; tiene su ADN tatuado de balas y fusiles y sangre".


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