Una residente de Shanghái que viajó a Beijing para presentar una petición ante las autoridades centrales llamó a una amiga en busca de ayuda el 13 de septiembre, diciendo que llevaba 21 días alojada en un hotel debido a la presencia de personas no identificadas de las que temía que la secuestraran o la hicieran “desaparecer” si salía del hotel.
Ma Chunying, residente del distrito de Hongkou en Shanghái, afirmó que ha sufrido durante décadas una vigilancia estatal agresiva, repetidas detenciones arbitrarias y graves maltratos físicos por negarse a retirar su denuncia.
El activismo de Ma tiene su origen en un conflicto laboral de larga data relacionado con la retención de un subsidio laboral de 189 yuanes (28 dólares) correspondiente a su antiguo empleo en el servicio de saneamiento, bajo la Oficina del Subdistrito de Liangcheng.
La Sra. Ma llegó a Beijing el 23 de agosto. A la mañana siguiente, seis personas no identificadas comenzaron a vigilar el hotel donde se alojaba. Permanecieron allí las 24 horas del día, según personas que mantuvieron contacto telefónico con ella. La Sra. Ma sospechaba que los seis hombres eran agentes de vigilancia respaldados por el gobierno, enviados para rastrear sus movimientos.

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En China, los peticionarios suelen viajar a Beijing para presentar una solicitud de reparación de sus agravios contra funcionarios del gobierno local, un derecho constitucional sobre el papel.
Sin embargo, en la práctica, el régimen detiene, intercepta y persigue de manera habitual a quienes intentan viajar a Beijing con este fin. Las autoridades locales suelen marcar los documentos de identidad de los peticionarios cuando estos intentan comprar un boleto de avión, autobús o tren con destino a Beijing, lo que en muchos casos deja como única opción el viaje por carretera en vehículo particular.
Los peticionarios que lograron llegar a la oficina de peticiones en Beijing informaron de largas filas y de la falta de respuestas oportunas o significativas tras presentar sus quejas.
Ma ha tenido dificultades para obtener atención médica, medicamentos y alimentos durante este período, según Yu, un conocido de Ma que habló con la edición en chino de The Epoch Times y solo dio a conocer su apellido por temor a represalias.
El 13 de septiembre, Ma envió a Yu fotografías que mostraban lo que parecían ser personas vigilando los movimientos de los huéspedes en su hotel. Se observaba a dos hombres sentados en el vestíbulo, mientras que afuera había estacionado una camioneta SUV negra con al menos dos personas más a bordo.
The Epoch Times no ha podido comunicarse directamente con Ma, y no se pudo confirmar de manera independiente la identidad de las personas que se encontraban fuera del hotel.
Una peticionaria de Shanghái que se identificó como Tingting declaró a The Epoch Times que conoce a Ma desde hace años y cree que las personas que vigilaban el hotel fueron enviadas por las autoridades de Shanghái.
Tingting recordó cuando la llevaron a un centro de detención en 2022. Dijo que personas no identificadas irrumpieron en su departamento en el distrito de Fangshan, en Beijing, se llevaron sus documentos de identidad y la trasladaron a una "cárcel negra" —un lugar de detención extrajudicial donde se retiene a los peticionarios sin un procedimiento legal formal—.
Tingting afirmó que permaneció detenida sin proceso judicial durante 43 días.
Dijo que había llamado varias veces al número de emergencia de China cuando esas personas irrumpieron en su departamento.
Afirmó que la policía de Beijing le dijo que no podían ayudarla porque las personas que la vigilaban habían sido enviadas por las autoridades de Shanghái.
Conflicto por el subsidio laboral
Ma comenzó a presentar peticiones tras el conflicto relacionado con su subsidio laboral, afirmó Song Jiahong, un voluntario de Shanghái que brinda apoyo a personas en disputas con las autoridades gubernamentales y quien anteriormente había hablado con The Epoch Times.Ma había trabajado en servicios de saneamiento y limpieza en el subdistrito de Liangcheng, en el distrito de Hongkou. A partir de 2003, Ma acusó a la oficina del subdistrito de retenerle el subsidio, según Song.
La disputa se convirtió posteriormente en un conflicto más amplio con las autoridades locales, y se involucraron la Administración Nacional de Quejas y Propuestas Públicas y las autoridades de peticiones de Shanghái, señaló Song.
El gobierno del distrito de Hongkou llegó posteriormente a un acuerdo verbal con Ma para proporcionarle un pago mensual fijo en concepto de compensación si dejaba de presentar peticiones. Sin embargo, según Song, los pagos se interrumpieron en 2014.
Tras fracasar repetidos intentos por resolver la disputa con los funcionarios locales, Ma comenzó a viajar a Beijing para presentar peticiones ante las autoridades centrales.
De 2003 a 2020, Ma fue detenida en más de 10 ocasiones distintas y pasó más de 600 días bajo detención u otras formas de confinamiento, señaló Song.
Abuso reiterado
Song describió varios casos de los que tenía conocimiento en los que Ma fue detenida y sufrió abuso físico, presuntamente a manos de las autoridades locales.En 2008, Ma fue secuestrada y golpeada, lo que le provocó una fractura en la columna vertebral. Song afirmó que, desde entonces, ella ha dependido de cuatro tornillos metálicos para sostener su columna vertebral.
En diciembre de 2015, Ma acudió a la escuela de su hijo y, supuestamente, fue agredida por Ke Jia, un agente de policía de la comisaría de Liangcheng.
En octubre de 2016, Ma fue detenida, golpeada y sufrió quemaduras en el brazo después de que le echaran agua caliente encima, según Song.
En septiembre de 2017, fue detenida nuevamente y sometida a golpizas, humillaciones y medidas de inmovilización durante un período de más de un mes.
En abril de 2020, Ma viajaba en tren hacia Shanghái cuando, según Song, fue presuntamente agredida por la policía de Shanghái. Sufrió una fractura en la pierna izquierda, pérdida auditiva moderada y una lesión en el ojo izquierdo.
Condenada tras regresar a Shanghái
En julio de 2020, la policía de la división de orden público de la subcomisaría del distrito de Hongkou, dependiente de la Oficina de Seguridad Pública de Shanghái, presuntamente llevó a Ma de regreso a Shanghái. Posteriormente, fue detenida y arrestada.El 24 de diciembre de 2020, fue condenada a dos años y medio de prisión por un cargo que la fuente describió como “alteración del orden nacional”.
Según Song, el día del juicio de Ma, numerosos residentes de Shanghái acudieron a la corte con la intención de asistir al proceso como observadores, pero a ninguno se le permitió ingresar a la sala de la corte.
La situación actual de Ma en Beijing se produce tras años de disputas con las autoridades locales y repetidos intentos de presentar peticiones ante oficinas gubernamentales de mayor nivel.
Su último contacto conocido fue el 13 de septiembre, cuando llamó a Yu desde el hotel.
Personas familiarizadas con el caso de Ma afirmaron que, dado el entorno político de China, Ma no cuenta con una vía clara para obtener ayuda significativa que le permita salir del hotel de manera segura o protegerse del riesgo de ser llevada a la fuerza.
Las detenciones arbitrarias y las detenciones extrajudiciales son una práctica generalizada en China, y los peticionarios suelen ser el blanco de estas medidas.
Con información de Li Xi y Michael Zhuang.
























