Provincia clave de China pide financiar la propia jubilación y desata una ola de indignación nacional

Un alto funcionario chino instó a los ciudadanos a financiar su propia jubilación, lo que indica un retroceso silencioso respecto a la promesa estatal de atención garantizada a las personas mayores realizada hace 40 años

Los residentes hacen fila para almorzar en la comunidad para personas mayores de Yanyuan, en las afueras de Pekín, el 5 de diciembre de 2018. (GREG BAKER/AFP vía Getty Images).
Los residentes hacen fila para almorzar en la comunidad para personas mayores de Yanyuan, en las afueras de Pekín, el 5 de diciembre de 2018. (GREG BAKER/AFP vía Getty Images).
Olivia Li
27 de octubre de 2026, 3:21 p. m.
Actualizado el27 de octubre de 2026, 3:24 p. m.

Décadas después de que se obligara a las familias de toda China a tener solo un hijo con la promesa de que el Estado se haría cargo de ellas en la vejez, un alto funcionario provincial les ha dicho a los ciudadanos que la jubilación es responsabilidad de cada persona, lo que ha desatado una fuerte reacción en todo el país.

En una conferencia de prensa del gobierno provincial celebrada el 16 de octubre, Zhuang Yan, jefe del Departamento de Asuntos Civiles de la provincia de Shandong, en el este de China, declaró que se debe orientar a la sociedad para que reconozca que "el individuo es el principal responsable de su propio cuidado en la vejez".

Zhuang instó a los ciudadanos —en particular a quienes nacieron en las décadas de 1970 y 1980 y crecieron en pleno apogeo de la política del hijo único— a inscribirse en programas de educación sobre planificación de la jubilación para prepararse a financiar su propio cuidado en la vejez.

El sistema de jubilación de China se sustenta oficialmente en tres pilares: la pensión básica obligatoria administrada por el Estado, las pensiones corporativas patrocinadas por los empleadores y los ahorros personales voluntarios. Sin embargo, como escribió Yang Yinan, profesor de administración pública de la Universidad de Hunan, en la revista estatal People’s Tribune, un cambio demográfico cada vez más acelerado ha hecho que este marco sea cada vez más difícil de sostener. Aunque la pensión básica estatal cubre a la mayoría de los ciudadanos, las pensiones de las empresas se limitan en gran medida a los funcionarios públicos y a las empresas respaldadas por el Estado. El tercer pilar, el ahorro privado, se encuentra aún en sus primeras etapas.

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Para los trabajadores comunes, quienes durante mucho tiempo dieron por sentado que sus contribuciones obligatorias al seguro social servirían como su principal red de seguridad, la declaración de Zhuang indicó que los pagos del Estado ya no serán suficientes, lo que traslada silenciosamente la carga financiera principal del envejecimiento a los hogares individuales.

El comentario se produjo en un momento especialmente volátil. En los últimos años, agobiados por el aumento del costo de vida y los salarios estancados que apenas cubren los gastos diarios, muchos trabajadores jóvenes han optado por dejar de contribuir al sistema de seguridad social o retirarse de él por completo.

Alarmadas por este éxodo cada vez mayor, las autoridades chinas han respondido de manera agresiva, intensificando las campañas a nivel nacional para localizar e obligar a todas las personas que trabajan a incorporarse al sistema de pensiones.

Las imágenes de video de las declaraciones de Zhuang se hicieron virales rápidamente, lo que desencadenó una avalancha de comentarios críticos en las redes sociales chinas.

Si bien la declaración fue pronunciada por un solo funcionario provincial, tuvo repercusión en todo el país debido a que Shandong funciona como el principal campo de pruebas de China para las políticas de atención a las personas mayores. Con más de 25.8 millones de residentes de 60 años o más, Shandong cuenta con la población de personas mayores más numerosa de todas las provincias chinas y se encuentra entre las regiones del país que envejecen más rápidamente. Debido a este peso demográfico, los experimentos provinciales en materia de atención a las personas mayores y reforma de las pensiones suelen diseñarse para proporcionar modelos que puedan adoptarse a nivel nacional.

En enero de 2024, la Comisión Nacional de Salud de China designó oficialmente a Shandong como "provincia piloto nacional" para la integración de los servicios médicos y de atención a las personas mayores, lo que subraya el papel destacado de la provincia en la puesta a prueba de la respuesta de Beijing a la crisis demográfica.

Si bien las declaraciones de Zhuang no introdujeron ningún cambio normativo formal, señalaron una desviación preventiva de la responsabilidad, lo que implica que, si los dos primeros pilares no logran proporcionar un ingreso de jubilación adecuado, los ciudadanos solo pueden culparse a sí mismos por su deficiente planificación financiera.

Para muchos en todo el país, la declaración no se percibió como un comentario regional aislado, sino como un indicador temprano y ominoso que señala un cambio en la política nacional y un retroceso formal respecto a cuatro décadas de promesas gubernamentales.

Los ciudadanos chinos cuestionan las contradicciones en el discurso sobre la jubilación

Las declaraciones tocaron una fibra sensible entre los ciudadanos chinos, quienes señalaron la contradicción entre las exigencias de una jubilación autofinanciada y la campaña agresiva de Beijing para hacer cumplir las contribuciones al seguro social.

"No se puede decir, por un lado: 'Tengan solo un hijo, el gobierno los cuidará en su vejez', y ahora dar un giro de 180 grados y afirmar que la responsabilidad recae principalmente en el individuo", escribió en Weibo un popular bloguero jurídico conocido como "Legal Clerk at the Foot of the Imperial City". "Y si la responsabilidad recae principalmente en los individuos, ¿por qué el gobierno está utilizando todos los métodos coercitivos posibles para obligar a las personas a contribuir al fondo de seguridad social?"

Invocó un aforismo confuciano: "Sin la confianza del pueblo, el gobierno no puede mantenerse en pie".

La abogada Wu Lingling escribió en la plataforma china de redes sociales Weibo que las cuotas del seguro social ya representan una carga para los trabajadores comunes, los trabajadores independientes y los propietarios de pequeñas empresas que luchan por sobrevivir en la economía estancada de China. El seguro social, escribió, está diseñado para compartir la carga de los riesgos sociales, y la responsabilidad del gobierno es proporcionar una red de seguridad asequible y confiable.

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Décadas de promesas cambiantes

A medida que China se enfrenta a un rápido envejecimiento de la población y a una fuerza laboral en disminución, la indignación pública pone de relieve la dramática evolución y la retórica cambiante en las políticas sociales del Partido Comunista Chino (PCCh) durante los últimos 40 años.

A partir de principios de la década de 1980, China aplicó su política de un solo hijo mediante multas, esterilizaciones forzadas y abortos para frenar el crecimiento demográfico. La política era la antítesis de las tradiciones chinas, que valoran las familias numerosas y enfatizan la responsabilidad de los hijos de cuidar a sus padres ancianos. Para garantizar su cumplimiento, las autoridades colocaron pancartas en las aldeas que proclamaban: "¡Tenga solo un hijo, y el gobierno se hará cargo de su vejez!"

Sin embargo, a lo largo de las décadas siguientes, esa promesa oficial se ha ido diluyendo progresivamente. Para 1995, las pancartas se habían modificado discretamente para declarar que el gobierno solo “ayudaría” con los cuidados en la vejez, lo que rebajaba sutilmente al Estado de cuidador principal a asistente auxiliar.

Una década más tarde, en 2005, los lemas locales se volvieron más directos, advirtiendo que "el cuidado de las personas mayores no puede depender del gobierno". Para 2012, los mensajes del Estado instaban a los trabajadores a retrasar su jubilación y a valerse por sí mismos. En 2013, las campañas oficiales comenzaron a promover hipotecas inversas comerciales bajo el lema: "Confíe en su vivienda para su jubilación".

Aunque en los últimos años académicos vinculados al Estado habían sugerido trasladar la carga a los ciudadanos, el anuncio de Zhuang en Shandong fue la primera vez que un funcionario gubernamental en activo declaró públicamente que los individuos son los principales responsables de financiar su propia jubilación.

Un informe actuarial de 2019 elaborado por la Academia China de Ciencias Sociales, respaldada por el Estado, proyectó que la reserva de pensiones de los empleados de empresas urbanas se agotará alrededor de 2035, lo que intensificó las preocupaciones sobre si se podrán mantener los beneficios futuros.

La difícil situación de los padres en duelo de los "hijos únicos" de China

En ningún lugar es más trágico el costo de este retroceso en la política que entre los padres en duelo de China: un grupo estimado de millones de parejas de adultos mayores cuyo único hijo falleció por enfermedad o en un accidente.

Tras haber acatado las disposiciones del régimen de tener un solo hijo, estos ciudadanos de la tercera edad se encuentran ahora sin cuidadores familiares, viviendo de pensiones escasas e incapaces de pagar los crecientes costos de las residencias de ancianos o los gastos médicos.

Tales agravios siguen desbordándose en actos de desobediencia pública. En marzo de 2025, cientos de padres en duelo de la provincia de Jilin, en el noreste de China, se manifestaron frente a la oficina provincial de peticiones y a la comisión de salud, exigiendo la jubilación y el apoyo médico prometidos en el marco de la política del hijo único, según "Yesterday", un proyecto de archivo en línea que da seguimiento a los disturbios civiles en China. Sus apelaciones no obtuvieron ninguna solución oficial; en cambio, las autoridades enviaron a la policía para dispersar a la multitud.

Cambio de reglas del juego

A pesar de la creciente preocupación por la sostenibilidad del sistema de pensiones de China, las autoridades han estado endureciendo el control de los requisitos de cotización. El 10 de octubre, funcionarios del Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social anunciaron planes para utilizar el "seguimiento de big data" con el fin de identificar a los ciudadanos sin seguro y afilarlos al programa de pensiones.

Esta medida ha aumentado la ansiedad entre millones de trabajadores de la economía gig, entre ellos repartidores, conductores de servicios de transporte a demanda, vendedores de mercados y trabajadores independientes, quienes temen estar pagando por una red de seguridad de la que nunca disfrutarán plenamente. Con los fondos de pensiones bajo una presión aguda, a los trabajadores más jóvenes les preocupa que, para cuando alcancen la vejez, el gobierno haya elevado la edad de jubilación y reducido los beneficios, lo que les proporcionaría pagos muy inferiores a los que reciben los jubilados de hoy. Incluso los medios de comunicación afiliados al Estado han reconocido el dilema; por ejemplo, Jimu News publicó un artículo en el que se señalaba que las autoridades deben abordar primero las dudas de los trabajadores sin seguro si desean ampliar la afiliación.

Una interpretación judicial de la Corte Popular Suprema, vigente a partir de septiembre de 2025, declaró nulo de pleno derecho cualquier acuerdo entre empleadores y trabajadores para eximirse de las contribuciones obligatorias al seguro social, lo que eliminó una vía común que tenían los trabajadores para excluirse del sistema.

Estos cambios se produjeron a raíz de una decisión aprobada en septiembre de 2024 según la cual, a partir de enero de 2025, se elevará gradualmente la edad de jubilación legal en China en tres años para los hombres, hasta los 63; en cinco años para las trabajadoras manuales, hasta los 55; y en tres años para las trabajadoras administrativas, hasta los 58. A partir de 2030, el período mínimo de cotización requerido para recibir prestaciones de pensión mensuales también aumentará de 15 a 20 años, incrementándose en seis meses cada año.

Un déficit de confianza de larga data

Las críticas no son nuevas.

En 2015, Xinhua advirtió que perder la confianza de los trabajadores jóvenes podría representar un peligro mayor para el sistema de pensiones que cualquier déficit financiero. Citó una encuesta del China Youth Daily en la que solo el 18.8 por ciento de los encuestados creía que sus contribuciones a la seguridad social garantizarían su jubilación, una cifra inferior al 35 por ciento registrado en 2005.

Un investigador afiliado al Consejo de Estado advirtió que una disminución de la confianza crearía un círculo vicioso: menos contribuyentes, déficits más profundos y una carga más pesada para el Estado.

Más de una década después, la reacción negativa en Shandong sugiere que estos desafíos siguen sin resolverse.

Con información de Tang Bing.

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