Una caravana de inmigrantes avanza desde el sur de México hacia la frontera con Estados Unidos con la esperanza de entrar al país pese a las políticas del presidente Donald Trump en contra de la inmigración ilegal.
El grupo de inmigrantes partió el 3 de noviembre desde San Pedro Sula, Honduras, tras una convocatoria difundida en redes sociales. Pero hasta ahora se desconoce quién o quiénes son los organizadores.
Algunos miembros de la caravana dijeron al medio hondureño Once Noticias que se unieron a la convocatoria en busca de oportunidades laborales en Estados Unidos.

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"Todos tenemos miedo porque vamos por las calles, vamos expuestos", dijo Michael, un inmigrante hondureño que dejó a su esposa embarazada en el país.
La caravana ingresó a México por el Puente Internacional Rodolfo Robles hacia el municipio sureño de Suchiate, estado de Chiapas.
"Va perdiendo Donald Trump (las elecciones), y nos van a ayudar a nosotros los inmigrantes, los demócratas", dijo Josué Rodríguez, de nacionalidad hondureña quien hace tres meses fue deportado de Estados Unidos, a la agencia The Associated Press (AP).
Rodríguez, de 24 años, trabajó en Carolina del Norte durante 7 años hasta que fue detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Él dice que la orden con la que lo detuvieron era falsa.
Un corresponsal de inmigración del medio estadounidense Real America's Voice, recogió testimonios de la caravana.
"La verdad es que puede ser que uno vaya a trabajar a México", dijo uno de los inmigrantes a Ramírez sobre la posibilidad de que algunos miembros se queden en México al no poder entrar a Estados Unidos.
Un guatemalteco dijo que cree que con la derrota de Trump en las elecciones del 3 de noviembre los congresistas demócratas abrirán las oportunidades para los inmigrantes latinos.
"Lo que hemos visto en las noticias que sí es la intención de ellos, que los latinos trabajemos en Estados Unidos, así es", dijo.
Sin embargo, tras la derrota del Partido Republicano en las elecciones del 3 de noviembre, el presidente Trump dijo que mantendrá su política migratoria en la frontera sur.
"Estoy seguro de que continuarán con mi política y si no continúan con mi política lo haré yo", dijo el mandatario durante una rueda de prensa el 5 de noviembre sobre un posible retiro de efectivos estatales de Texas bajo el mando de la nueva gobernadora demócrata electa, Gina Hinojosa.
El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés) emprendió acciones para cancelar o revocar el estatus migratorio de aproximadamente 2.2 millones de inmigrantes en situación irregular durante el segundo mandato del presidente Trump, informó el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) en un comunicado del 29 de octubre.
Según el DHS, las medidas incluyen cancelar programas de libertad condicional, eliminar extensiones automáticas de permisos de trabajo y rechazar solicitudes para modificar o prolongar el estatus de no inmigrante sin fundamento legal.
Además, USCIS refuerza los procedimientos de verificación de antecedentes y revisión de solicitudes para detectar posibles abusos de los beneficios migratorios.
El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, advirtió que el gobierno no tolerará las infracciones a las leyes migratorias.
"Garantizar la seguridad de nuestra frontera fue solo el comienzo. Estamos restableciendo la integridad de todo el sistema de inmigración y priorizando la seguridad de nuestros ciudadanos estadounidenses", declaró.
Con información de Naveen Athrappully, EFE y The Associated Press.
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