Un proyecto de ley que aborda la sustracción forzada y sistemática de órganos en China se dirige ahora a la Cámara de Representantes, tras recibir la aprobación del Senado el 28 de septiembre.
Denominado "Ley de Protección de Falun Gong y de las Víctimas de la Extracción Forzada de Órganos", el proyecto aborda una cuestión que está cobrando cada vez más atención en Estados Unidos.
Estos son los aspectos clave de la legislación y las razones por las que debería importarles a los estadounidenses, según palabras de los impulsores del proyecto de ley.

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"Sistema bajo demanda"
La extracción forzada de órganos se refiere a la obtención involuntaria de órganos, lo que a menudo provoca la muerte de las víctimas.Ya en 2006, diversas personas denunciaron los abusos que se cometían en China bajo el auspicio de Beijing.
En 2019, la corte de China (China Tribunal, organismo independiente), con sede en Londres, presentó las conclusiones de una investigación de un año de duración sobre esta cuestión. Determinó que en el país se había llevado a cabo la sustracción forzada de órganos durante años y "a gran escala". Según el dictamen de la corte, los practicantes de Falun Gong constituyen uno de los principales grupos de víctimas. Asimismo, señaló que los musulmanes uigures corrían peligro mientras permanecían recluidos en "campos de reeducación" en la región china de Xinjiang.
Falun Gong, una práctica espiritual que incluye ejercicios de meditación basados en los principios de verdad, benevolencia y tolerancia, se dio a conocer al público en China en 1992. Para finales de esa década, se estimaba que entre 70 y 100 millones de personas en China practicaban. El Partido Comunista Chino, al considerar que la popularidad de Falun Gong amenazaba el poder del régimen, inició una campaña nacional en 1999 para erradicarla; desde entonces, los practicantes en China han sufrido una dura represión.
Los sobrevivientes de ambas campañas relataron haber sufrido detenciones arbitrarias, trabajos forzados y torturas atroces durante su encarcelamiento.
Mientras tanto, la industria de trasplantes de órganos de China sigue creciendo y atrae a pacientes de todo el mundo, ofreciendo tiempos de espera que van desde unos pocos días hasta algunas semanas, frente a los años que a menudo deben aguardar los pacientes en Occidente.
"Lo llamamos un 'sistema bajo demanda'", declaró a The Epoch Times Torsten Trey, director ejecutivo de la organización Médicos contra la Sustracción Forzada de Órganos (Doctors Against Forced Organ Harvesting).
Una solicitud de órganos desencadenaría la búsqueda de un donante compatible, que podría ser un preso político con el grupo sanguíneo y los factores tisulares adecuados, señaló.
Lo comparó con "una reserva viva de donantes que no han dado su consentimiento y que serán sacrificados como ganado".
Una preocupación por la complicidad
Por eso es importante este proyecto de ley, señaló Trey, cuyo grupo de ética médica lleva años presionando cambios legislativos.La legislación puede ayudar a "proteger a los ciudadanos estadounidenses para que no sean atraídos a China con el fin de someterse a trasplantes", afirmó Trey. Al acudir a China, advirtió, podrían volverse cómplices de "la muerte de un prisionero de conciencia inocente".
La iniciativa legislativa, encabezada por los senadores Ted Cruz (R-TX) y Jeff Merkley (D-Org.), se hace eco de las persistentes preocupaciones en torno a las denuncias de extracción forzada de órganos a personas señaladas por el régimen chino debido a sus creencias religiosas y su origen étnico.
El proyecto de ley señala que Estados Unidos aún no ha realizado una evaluación formal sobre el asunto y que Beijing no ha proporcionado "una respuesta completa, creíble y verificable de forma independiente", a pesar de los reiterados llamamientos internacionales.
En qué consiste el proyecto de ley
El proyecto de ley sancionaría a personas extranjeras por llevar a cabo o facilitar estos abusos, prohibiéndoles la entrada a Estados Unidos y bloqueando su capacidad para realizar transacciones en el país. Quienes infrinjan las sanciones se exponen a multas civiles de hasta 250,000 dólares, o bien a sanciones penales que incluyen multas de un millón de dólares y penas de hasta 20 años de prisión.Asimismo, ordena al Departamento de Estado que lleve a cabo una investigación contando con las aportaciones del secretario de Salud y Servicios Humanos, el director de los Institutos Nacionales de Salud y los responsables pertinentes de la comunidad de inteligencia.
En el plazo de un año tras la aprobación del proyecto de ley, el secretario de Estado deberá informar al Congreso sobre las prácticas y políticas de trasplante de órganos de China. El informe evaluará si el régimen chino lleva a cabo la extracción forzosa y sistemática de órganos, y examinará la procedencia de estos, la rapidez con la que se obtienen y si dichos plazos resultan viables en el país.
El informe enumerará todas las subvenciones estadounidenses otorgadas durante la última década al sistema chino de trasplante de órganos. Si se determina que los abusos se están produciendo a gran escala, los funcionarios estadounidenses evaluarán si la extracción forzada de órganos en China constituye una "atrocidad".
Una versión del proyecto de ley fue aprobada por la Cámara de Representantes en mayo de 2025.
"El Partido Comunista Chino sigue atacando a los practicantes de Falun Gong a través de su brutal industria de sustracción de órganos patrocinada por el Estado", declaró Cruz a The Epoch Times. «Estas atrocidades constituyen un ataque a la libertad religiosa y a los derechos humanos fundamentales".
Otros legisladores que respaldan el proyecto de ley coincidieron con esta postura.
El senador Todd Young (R-Ind.) afirmó que la aprobación del proyecto de ley representa "un paso importante en la defensa de la libertad religiosa y la dignidad humana frente a los continuos abusos del PCCh".
El senador James Lankford (republicano por Oklahoma) calificó de "malvada" la extracción de órganos a presos de conciencia.
Voces desde el terreno
Alisa Zhou, practicante de Falun Gong, contable de Maryland y ciudadana estadounidense, lleva movilizando apoyos para el proyecto de ley del Senado desde junio.Para septiembre, ella y un grupo de amigos habían reunido unas 12,000 firmas.
Muchos se enteraban del asunto por primera vez, y la respuesta fue abrumadoramente positiva, señaló.
En abril, las autoridades chinas encarcelaron a la madre de Zhou, Wang Youmei, tras meses de vigilancia sobre ella y otros practicantes de Falun Gong en la misma ciudad. Zhou comentó que, después de firmar la petición, la gente dejaba sus datos de contacto y le pedía que los mantuviera informados sobre la situación de su madre.
Ella compartió una carta pública de su jefe, quien calificó los abusos del régimen como "el acto más despreciable" del que jamás había oído hablar o que pudiera imaginar, e instó a Estados Unidos a liderar la condena de dicho acto.
Si se realizara una encuesta entre los ciudadanos estadounidenses —afirmó—, "el 100 por ciento estaría de acuerdo".

























