El 28 de septiembre, el Senado aprobó un proyecto de ley dirigido contra la sustracción forzada de órganos en China, lo que supone un paso más hacia la rendición de cuentas por este abuso sancionado por el Estado.
La legislación bipartidista, la Ley de Protección de Falun Gong y de las Víctimas de la Sustracción Forzada de Órganos (S.4009), se aprobó por consenso unánime. Ahora se remitirá a la Cámara de Representantes para su aprobación.
Si se convierte en ley, el proyecto sancionará a cualquier persona extranjera que, a sabiendas y de manera directa, haya participado en este abuso o lo haya facilitado en China, un destino para pacientes de todo el mundo que se encuentran desesperados por obtener órganos.
Dichas personas no podrían ingresar a Estados Unidos ni conservar ningún visado vigente, y se bloquearían sus bienes y transacciones en ese país. Quienes incumplan estas disposiciones podrían enfrentar sanciones penales de hasta 20 años de prisión y una multa de 1 millón de dólares.

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El proyecto de ley también insta al gobierno de Estados Unidos a investigar las denuncias de sustracción forzada de órganos, incluidos "los incidentes que involucran a practicantes de Falun Gong". Estados Unidos debe condenar "las prácticas ilegales, coercitivas, no consentidas o no transparentes de obtención y trasplante de órganos, incluida la sustracción forzada de órganos a presos de conciencia", afirma el documento.
El secretario de Estado presentaría un informe al Congreso, en el plazo de un año a partir de su aprobación, sobre las prácticas y políticas de trasplante de órganos de China. El informe determinaría formalmente si el régimen chino lleva a cabo una sustracción forzada sistemática de órganos y evaluaría el origen de los órganos para las cirugías de trasplante, los tiempos de obtención y las políticas pertinentes relativas a los presos de conciencia, tales como los practicantes de Falun Gong —un grupo religioso que los investigadores de derechos humanos en 2019 consideraron como una de las principales víctimas—.
El proyecto de ley establece que, si efectivamente se está llevando a cabo la sustracción forzada de órganos a gran escala en China, las autoridades estadounidenses tendrían que determinar si dicho abuso constituye una "atrocidad".
La práctica de meditación Falun Gong, que se centra en la veracidad, la compasión y la tolerancia, fue muy popular en China durante la década de los noventa. Según algunas estimaciones, en 1999 —cuando el régimen se propuso eliminarla— contaba con entre 70 y 100 millones de seguidores en todo el país. Es probable que el número de practicantes detenidos a lo largo de los años ascienda a millones, según el Centro de Información de Falun Dafa.
El senador Ted Cruz (R-Texas) afirmó sentirse orgulloso de colaborar con el senador Jeff Merkley (D-Oregón) para lograr que el proyecto de ley sea aprobado en el Senado.
“El Partido Comunista Chino sigue persiguiendo a los practicantes de Falun Gong a través de su brutal industria de sustracción de órganos, patrocinada por el Estado”, declaró a The Epoch Times. “Estas atrocidades constituyen un ataque contra la libertad religiosa y los derechos humanos fundamentales”.
El proyecto de ley cuenta actualmente con 11 copatrocinadores.
La Cámara de Representantes, en mayo de 2025, aprobó una versión del proyecto de ley, que el Senado amplió para incluir a la comunidad de inteligencia en la investigación.
Erping Zhang, portavoz de Falun Gong, elogió al Senado por dar este paso.
“El proyecto de ley S. 4009 reconoce que no se trata simplemente de una cuestión de derechos humanos, sino que plantea cuestiones fundamentales sobre la rendición de cuentas, la transparencia y la protección de las personas vulnerables”, declaró a The Epoch Times.
Apreció especialmente las disposiciones que exigen una evaluación exhaustiva por parte de Estados Unidos del sistema de trasplantes de órganos de China, así como el análisis del trato que reciben los presos de conciencia.
“Una cuestión de esta magnitud merece una evaluación clara y fidedigna basada en pruebas”, señaló Zhang.
“[El proyecto de ley garantiza que] Estados Unidos se mantenga firme en su oposición a la sustracción forzada de órganos y otras formas de violaciones de los derechos humanos.
“En última instancia, se trata de un principio sencillo: ninguna persona debe ser perseguida, encarcelada o asesinada para que se le extraigan sus órganos con fines de trasplante”.
Zhang también señaló que, como líder del mundo libre, Estados Unidos debe “seguir utilizando sus leyes e instituciones para proteger la dignidad humana y exigir responsabilidades a los responsables”.
























