Antes de la existencia de los medicamentos de farmacia, las personas recurrían a las plantas para fortalecer el sistema inmunitario y combatir infecciones. La equinácea —también conocida como "flor cónica púrpura"— es uno de los remedios más antiguos y conocidos. Las tribus indígenas de las Grandes Llanuras utilizaban diversas especies para tratar dolencias que iban desde mordeduras de serpiente hasta dolores de garganta.
Los colonos europeos llevaron la planta a sus lugares de origen y, para el siglo XX, el uso de la equinácea pasó de considerarse un remedio universal para todo tipo de males a emplearse como estimulante del sistema inmunitario frente a resfriados e infecciones respiratorias. En la actualidad, es uno de los remedios a base de plantas más vendidos en Estados Unidos y Europa, formando parte de una industria global multimillonaria impulsada por la tendencia de las personas hacia el uso de remedios preventivos de origen vegetal.
La equinácea es una planta con flores perteneciente a la familia de las margaritas, nativa de América del Norte. Entre sus nombres populares se encuentran "raíz de serpiente" (snakeroot), "erizo" (hedgehog) y "black sampson". Tres especies son las que se utilizan con mayor frecuencia con fines medicinales: Echinacea angustifolia, Echinacea purpurea y Echinacea pallida. Los herbolarios emplean tanto la raíz como las partes aéreas de la planta: flores, tallos y hojas.

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Cómo actúa la equinácea
La equinácea contiene varios compuestos activos, entre ellos las alquilamidas —elementos grasos que provocan la característica sensación de hormigueo asociada a esta planta—, polisacáridos (largas cadenas de azúcares), derivados del ácido cafeico y flavonoides. Los investigadores descubrieron que estos compuestos bioactivos influyen en el sistema inmunitario en lugar de atacar directamente a los gérmenes.En estudios de laboratorio, parecen activar células inmunitarias como los macrófagos y las células asesinas naturales ("natural killer cells"), las cuales engullen y destruyen a los invasores. También parecen influir en las citocinas, las señales químicas que utilizan las células para coordinar la respuesta inmunitaria. Algunos estudios sugieren, además, que la equinácea podría evitar que las células dañadas emitan señales que fomentan una inflamación excesiva, y dificultar la entrada de virus y bacterias en las células. Estudios de laboratorio realizados en ratones indican que incluso podría ayudar a proteger frente a la disminución de la inmunidad causada por el estrés.
Los herbolarios consideran que estos efectos son parte de lo que hace que la planta sea tan versátil. "Realiza muchas funciones notables para ser una sola planta", comentó a The Epoch Times Feather Jones, una herbolaria. Jones también señala que la equinácea limita la inflamación en los tejidos donde se ha instalado un patógeno.
La autora y reconocida herbolaria a nivel mundial, Rosemary Gladstar, escribió en su libro Medicinal Herbs: A Beginner’s Guide (Hierbas medicinales: una guía para principiantes) que la equinácea es especialmente eficaz contra las infecciones bronquiales y respiratorias, el dolor de garganta y las infecciones bucales, o en cualquier situación en la que el sistema inmunológico necesite ser fortalecido.
Menos resfriados, enfermedades más breves
En conjunto, los estadounidenses sufren más de mil millones de resfriados al año. Los adultos padecen, en promedio, cinco infecciones de las vías respiratorias, mientras que los niños registran una media de 12 por temporada de resfriados. Algunas investigaciones clínicas sugieren que la equinácea podría ser de ayuda.Un meta-análisis de 2007, publicado en la revista The Lancet y que revisó 14 estudios, reveló que la equinácea reducía en un 58 por ciento la probabilidad de contraer un resfriado común y acortaba su duración en 1.4 días.
Un meta-análisis de 2015, basado en seis estudios clínicos con 2458 participantes, concluyó que la equinácea disminuía el riesgo de infecciones recurrentes de las vías respiratorias y sus complicaciones. Se considera que las personas con una función inmunológica más débil y mayor susceptibilidad son quienes más se benefician.
Además de reducir las infecciones, la equinácea podría prevenir afecciones como la neumonía, la otitis (infección de oído) y la amigdalitis, así como disminuir la necesidad de recurrir a antibióticos.
Cómo utilizar la equinácea
La equinácea se presenta en forma de tinturas, cápsulas, comprimidos, polvo e infusiones. Puede encontrarse en tiendas de productos naturales y a través de internet. Al igual que con cualquier hierba, elija un producto de alta calidad, ya que la parte de la planta utilizada, el método de extracción, el momento de la cosecha y la calidad general influyen en su potencial curativo.Cómo evaluar la calidad
Una forma de determinar la calidad es mediante la sensación de hormigueo. Si la percibe, significa que tiene un producto de calidad. Herbal Reality, un recurso sobre fitoterapia creado por y para herboristas, recomienda utilizar un producto elaborado con raíz de equinácea angustifolia para obtener un efecto más potente, y señala que incluso una pequeña cantidad puede resultar intensa:Tinturas
Los herboristas suelen considerar que la tintura de raíz es la forma más potente. Las tinturas se elaboran macerando hierbas en alcohol, vinagre o glicerina vegetal para extraer y conservar los compuestos beneficiosos de la planta. Posteriormente, se filtran y se envasan. De las tres opciones, el alcohol es la más eficaz. Las tinturas son una forma práctica de consumir hierbas y pueden conservarse durante muchos años si se guardan en un lugar fresco y oscuro.Decocción
Para preparar una decocción —proceso indicado para partes más duras de la planta, como las raíces—, añada de 1 a 2 cucharaditas de raíz de equinácea a una taza de agua, lleve la mezcla lentamente a ebullición y manténgala a fuego lento durante 20 minutos. Filtre la preparación y consúmala hasta tres veces al día.¿Quiénes deben tener cuidado?
Una evaluación de los datos de seguridad sobre la equinácea administrada por vía oral reveló que es bien tolerada tanto en adultos como en niños, con efectos secundarios leves y poco frecuentes; además, los autores señalaron que parece ser segura para un uso a largo plazo.No obstante, ciertos grupos deben actuar con cautela. Las personas que padecen asma o alergias a plantas de la familia de las margaritas (compuestas) deberían consultar a un especialista en fitoterapia antes de consumirla.
En cuanto a las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, las opiniones están divididas: algunos sostienen que su uso es seguro, mientras que otros recomiendan precaución. La información sobre el uso de la equinácea en casos de enfermedades autoinmunes es contradictoria, por lo que, en estas situaciones, es aconsejable consultar a un especialista en fitoterapia.
La larga trayectoria de la equinácea, sus efectos plausibles sobre el sistema inmunitario y su buen perfil de seguridad explican su popularidad perdurable. Aunque los resultados de las investigaciones son dispares —debido, en gran medida, a la gran variabilidad entre los distintos productos y especies—, sigue siendo una de las opciones naturales más conocidas para tratar resfriados e infecciones respiratorias, especialmente cuando se empieza a consumir ante los primeros síntomas de la enfermedad.
















