El senador brasileño Flávio Bolsonaro, quien salió del país rumbo a Estados Unidos tras declararse ganador Lula da Silva para un cuarto mandato, se declaró este miércoles "líder de Brasil" en una carta abierta dirigida a los brasileños, y aclara que no huyó del país.
"Me dirijo al pueblo brasileño y a la comunidad internacional como líder de Brasil", comenzó su carta el primogénito del expresidente Jair Bolsonaro, el 28 de octubre, a través de X.
En la carta, Flávio, declarado derrotado en la segunda vuelta de las elecciones frente al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, agradeció al presidente de Argentina, Javier Milei, por "su valentía, su sentido de la justicia y su respeto por la legalidad", y a Trump por acogerlo en el país y por ser "un gran defensor de la libertad de expresión".

No leas más noticias. Entiéndelas.
En Epoch Times Español queremos estar en contacto directo contigo
Seleccionamos para ti lo que de verdad importa, sin ruido ni agendas. Es un canal abierto: si nos escribes, te respondemos.
"No era mi intención abandonar mi patria, pero sé exactamente adónde va a parar todo esto. Este es el manual clásico de cualquier golpe de Estado", agregó Bolsonaro. "Quiero dejarlo claro: no he huido de Brasil, me he marchado por el bien de Brasil; he abandonado un régimen de excepción para poder ser el líder que mi pueblo se merece, pues callado, encarcelado y censurado, como lo está mi padre, no podría ejercer ese liderazgo y quedaríamos a merced del teatro institucional de una oposición castrada y controlada por un Tribunal Supremo repleto de lacayos del régimen".
El político brasileño de 45 años aclaró además que no existe ninguna orden de detención contra él, "porque no he cometido ningún delito".
"Lo que existe es una caza de brujas con motivaciones políticas, que tenía como objetivo convertirme en rehén y objeto de chantaje para proteger a los jueces corruptos del Tribunal Supremo del proceso de destitución. Este es el guion de la persecución: incautación del pasaporte, tobillera electrónica, censura, arresto domiciliario, juicio ficticio y, finalmente, condena política", señaló.
Lula ya había liderado el país de 2003 a 2011, fue elegido nuevamente en 2023 y consolidó su estatus como el rostro de la política progresista brasileña, al obtener el 51.79 por ciento de los votos frente a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. En la primera vuelta Lula iba por detrás de Bolsonaro, pero acabó ganando por 4 millones de votos.
Esta es la primera vez desde 1988 —cuando se modificó la constitución tras dos décadas de gobierno militar que terminaron en 1985— que un candidato que iba perdiendo en la primera vuelta gana en la segunda.
Bolsonaro dijo inicialmente que intentaría anular el resultado de las elecciones, y desde entonces ha especificado que buscará que se descalifique la victoria de Lula por "abuso de poder político y económico".
"Lula inyectó casi medio billón de reales de dinero público para llevar a cabo la mayor operación de compra de votos en la historia de las elecciones en Brasil", dijo Bolsonaro en un video publicado en Instagram el 26 de octubre.
Bolsonaro no dio más detalles sobre la acusación contra Lula. Pero podría referirse a un aumento del 15 % en las ayudas sociales para decenas de millones de brasileños de bajos ingresos, una medida aprobada el mes pasado que Bolsonaro describió en su momento como un "acto de desesperación".
El entorno de Bolsonaro también se mostró descontento con la decisión de última hora del Tribunal Supremo brasileño de prorrogar la votación dos horas más.
El 26 de octubre, Bolsonaro dijo que si su partido hubiera ganado las elecciones tras una modificación de última hora de las reglas, el partido de Lula no lo habría aceptado.
Con información de Paul Rowan Brian, Chris Summers y Marcos Schotgues.















