Hasta el momento, dos países latinoamericanos retiraron temporalmente a sus embajadores de Nicaragua tras las declaraciones del líder nicaragüense Daniel Ortega sobre eliminar por completo las elecciones en el país centroamericano.
Panamá, seguido de República Dominicana, informaron sobre el retiro temporal de sus embajadores como medida de rechazo ante las declaraciones.
A través de un comunicado publicado el 21 de julio en redes sociales, el gobierno de Panamá expresó “su firme rechazo a las declaraciones hechas públicas por el presidente Daniel Ortega concernientes a que no habrá más elecciones en Nicaragua”.
El escrito explica que el voto es el principal mecanismo mediante el cual los ciudadanos de los países libres expresan su voluntad, y suprimir este derecho fundamental constituye un “fuerte agravio a los principios, valores y derechos que sostienen nuestras sociedades”.
El país centroamericano reiteró su compromiso con la democracia, el respeto al orden constitucional, las libertades fundamentales, el pluralismo político y la decisión soberana de los pueblos.
Por su parte, el gobierno de República Dominicana publicó un comunicado el 23 de julio en el que informa que, por instrucciones del presidente Luis Abinader, el Ministerio de Relaciones Exteriores retiró temporalmente a su embajador de Nicaragua tras las declaraciones de Ortega.
“República Dominicana reafirma su posición de que ‘los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla’, conforme establece el artículo 1 de la Carta Democrática Interamericana”, finaliza el breve comunicado.
El presidente Abinader, expresó a través de X el mismo día, que su país “mantendrá firme su defensa de la democracia y del derecho de los pueblos de las Américas a elegir libremente a sus gobernantes”.
Antes de la decisión de retirar temporalmente a su embajador, el gobierno dominicano había condenado las declaraciones de Ortega. En un comunicado del 22 de julio, el gobierno expresó que condenaba “en los términos más enérgicos las recientes declaraciones del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en las que afirmó que en ese país ‘no volverán a haber elecciones’”.
Enfatizó que esta declaración “constituye un abierto desconocimiento de los principios esenciales de la democracia representativa y del derecho del pueblo nicaragüense a elegir libremente a sus gobernantes mediante elecciones periódicas, libres, justas, transparentes y plurales”.
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua criticó ese mismo día las declaraciones del gobierno dominicano, asegurando que este, al igual que el país centroamericano, “ha sufrido dictaduras, invasiones e intervenciones imperiales”.
En un comunicado titulado “Los Sonidos del Silencio, el Barullo de la Indignidad”, la cancillería criticó las declaraciones de República Dominicana como “voces vasallas y servidumbres vergonzosas instaladas en sus máximas instituciones”.
Nicaragua también declaró que nunca olvidarán al dominicano Gregorio Urbano Gilbert, quien participó en la lucha armada junto al líder revolucionario Augusto C. Sandino en Nicaragua en la década de 1920.
Ortega declaró el 19 de julio, durante el 47º aniversario de la Revolución Popular Sandinista que derrocó a la dictadura de la familia Somoza, que en el país "no volverán a haber elecciones”.
Durante su discurso, el mandatario aseguró que Washington estuvo detrás de la muerte de Sandino en 1934, asesinado por la Guardia Nacional del general Anastasio Somoza García, quien encabezó la dictadura de la familia Somoza hasta 1979.
El mandatario dijo que Estados Unidos apoyó y financió a la dictadura de la familia Somoza y que elegía directamente quién ocuparía la presidencia nicaragüense.
"Y aquí se acabó la historia de que los partidos puestos por los yanquis, puestos por los somocistas, no volverán a llegar al gobierno. ¡Jamás!", declaró Ortega.
Ortega se ha mantenido en el poder durante 19 años consecutivos, tras haber participado en cuatro elecciones y haberlas ganado, las dos últimas a la par de su esposa Rosario Murillo como vicepresidenta.
No obstante, a partir de 2025, Murillo fue denominada como “copresidenta” a raíz de una reforma a la Constitución Política.
Además de Panamá y República Dominicana, Estados Unidos y El Grupo de Puebla —un foro político y académico internacional integrado por líderes de la izquierda de diversos países de América Latina, España y Portugal— rechazaron los comentarios.
El Grupo de Puebla emitió un comunicado el 23 de julio señalando que las declaraciones de Ortega constituían "una ruptura abierta con los principios democráticos más elementales" y que "ningún proyecto político, cualquiera sea su origen o su historia, puede situarse por encima del derecho soberano de los pueblos a elegir libremente a sus gobernantes".
Aunque el grupo progresista también dijo que hay una crisis democrática en América Latina "seriamente pervertida por la injerencia externa", al mismo tiempo hizo "un llamado urgente a las autoridades nicaragüenses a rectificar el camino, restablecer las garantías democráticas y asegurar elecciones libres".
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, aseguró días antes que el país norteamericano no iba a permitir que Nicaragua suprima las elecciones.
“La Administración Trump y la comunidad internacional no se quedarán de brazos cruzados", escribió Rubio en X.
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