Tras el acuerdo petrolero entre EE. UU. y Venezuela —negociado por el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth a finales de agosto—, la ministra de Hidrocarburos de Venezuela, Paula Henao, aseguró que Venezuela conserva el dominio absoluto sobre las riquezas naturales en territorio venezolano.
“El control y la propiedad de los recursos en el subsuelo, indiscutiblemente, siguen siendo de Venezuela”, explicó la funcionaria en entrevista con Venevisión el 6 de septiembre.
“Lo que tienen [EE. UU.] es un derecho por el periodo que les otorga este contrato, que es un acuerdo comercial, donde ellos tienen la oportunidad de extraer los barriles y en la medida que los produzcan, por supuesto, van a tener su retorno de capital”, agregó.
Ante las críticas que hay alrededor del acuerdo bilateral, la funcionaria aseguró que este no termina con la soberanía del país, y ratificó que se trata de un acuerdo comercial, señalando que “no hay propiedad de los recursos de hidrocarburos”.

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“La Constitución es muy clara, no hay forma ni manera de que nosotros podamos transgredir nuestro establecimiento constitucional. El artículo 12 así lo declara. inalienables e intransferibles, siempre son propiedad de la República”, declaró Henao.
La funcionaria subrayó que la actual administración no está cediendo la propiedad de la riqueza petrolera, sino enfocándose en transformar esos recursos del subsuelo en capital tangible y riqueza real que se traduzca en bienestar directo para los venezolanos, evitando que se queden únicamente en cifras estadísticas.
Por su parte, la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, expresó el 3 de septiembre su preocupación ante el acuerdo petrolero, criticando que se decida sobre los recursos del país sin contar con los ciudadanos y cuestionando la falta de transparencia sobre los firmantes y los verdaderos alcances del pacto.
Machado señaló que aún no se conocen los detalles reales ni quiénes firman el pacto. Si bien la líder opositora reconoció que Estados Unidos es el socio ideal para desarrollar la industria, subrayó que los recursos naturales le pertenecen al pueblo y no a un régimen ilegítimo. Por tanto, insistió en que las grandes inversiones extranjeras solo funcionarán de manera segura y transparente con la estabilidad de un gobierno democrático.
Desde la detención de Maduro el pasado enero, Machado ha instado a que se celebren elecciones libres y transparentes para restituir la democracia en el país.
El 28 de agosto, el presidente Trump anunció un pacto con Venezuela, al que calificó como “el mayor acuerdo petrolífero de la historia mundial”. En medio de la afectación al suministro y precios del petróleo por el conflicto con Irán y el estrecho de Ormuz, el mandatario explicó que esta alianza, que incluye una asociación con empresas privadas, duplicará las reservas de crudo de Estados Unidos, elevará el suministro nacional y disminuirá el costo de la gasolina.
El mandatario señaló que las negociaciones estuvieron a cargo del secretario de Estado, Marco Rubio, y del secretario de Guerra, Pete Hegseth, junto con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. Rubio calificó el entendimiento como un triunfo trascendental para ambas naciones.
Destacó que la medida demuestra cómo la diplomacia del presidente Trump fortalece los principios de "America First", al garantizar energéticos accesibles en el hemisferio y abaratar el combustible a nivel local.
Posteriormente, el mandatario estadounidense detalló que el crudo obtenido a través de este convenio servirá para abastecer nuevamente la Reserva Estratégica Nacional, la cual —según indicó— se había reducido a cifras cercanas a mínimos históricos.
El presidente catalogó al acuerdo como “un regalo de Venezuela al pueblo de Estados Unidos”.
El 31 de agosto, la Casa Blanca dio a conocer los detalles del acuerdo. Este establece que el gobierno interino de Venezuela otorgará a North American Blue Energy Partners (NABEP) —una empresa de capital privado y el segundo mayor productor privado de petróleo de Venezuela— concesiones por 100 años para 17 yacimientos petroleros que contienen unos 65,000 millones de barriles en reservas probadas.
Como parte de los términos pactados, la empresa NABEP cederá a la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono un 35% de las acciones de su compañía matriz. Asimismo, el Departamento de Estado estadounidense podrá adquirir el 20% de la extracción total de todos sus yacimientos actuales y futuros al costo de producción.
La Casa Blanca detalló que NABEP invertirá hasta $100 mil millones para expandir la infraestructura petrolera venezolana, generando miles de empleos e ingresos fiscales estimados en $200 mil millones durante los primeros 25 años, sin costo para Estados Unidos.
El acuerdo señala que el gobierno de Estados Unidos tendría derecho de veto sobre el nombramiento de la junta directiva de NABEP, y que la mayoría de los miembros de la junta sean ciudadanos estadounidenses.
A principios de este mes, un funcionario estadounidense describió el acuerdo petrolero como "una oportunidad geopolítica" para que Washington controle los yacimientos petroleros que operaban bajo la influencia de empresas rusas y chinas
También ratificó que el acuerdo respalda la transición del país sudamericano hacia la democracia, en respuesta a las inquietudes bipartidistas sobre el establecimiento de un gobierno democrático previo a cualquier acuerdo y ante un supuesto apoyo a la presidenta interina con la medida. Trump dijo días después que aunque Delcy Rodriguez quiere elecciones, "no creo que estén listos todavía".
El presidente de EE. UU. informó el 30 de agosto que el acuerdo entre ambos gobiernos "comenzará muy pronto”, y lo describió como “un regalo de Venezuela al pueblo de Estados Unidos".
El presidente anunció que el petróleo que se obtenga como resultado del acuerdo con Venezuela se utilizará para reponer la Reserva Estratégica Nacional —el fondo de emergencia de petróleo almacenado en cavernas subterráneas de Luisiana y Texas—, la cual atraviesa sus niveles más bajos en décadas.
De acuerdo con la Administración de Información Energética, tras alcanzar un pico reciente de 656 millones de barriles el 31 de julio de 2020 al cierre de la pandemia, el volumen se desplomó hasta situarse en unos 289 millones de barriles en la semana que concluyó el 21 de agosto de 2026.
Con información de Jack Phillips y Aldgra Fredly.
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