El líder de Nicaragua, Daniel Ortega, declaró durante el 47º aniversario de la Revolución Popular Sandinista que derrocó a la dictadura de la familia Somoza que el país no volverá a celebrar elecciones.
"Aquí no volverá a haber elecciones. No volverá a haber elecciones, para que por ahí intenten ellos atrapar el gobierno, atrapar el poder", expresó el líder sandinista este 19 de julio frente a sus partidarios en la ceremonia de aniversario.
Tras recapitular diversos eventos históricos que describió como esfuerzos para "defender la revolución", Ortega aseguró que Washington estuvo detrás de la muerte de Augusto C. Sandino, el líder de la resistencia nicaragüense asesinado en 1934 por la Guardia Nacional del general Anastasio Somoza García, quien encabezó la dictadura de la familia Somoza hasta 1979.
"[EE. UU.] era el que le daba las orientaciones a Somoza y de esa manera capturaron a Sandino (...) lo fusilaron a él con dos compañeros más. Fueron asesinados y sus cadáveres desaparecidos. Pensando que de esa manera el pueblo se iba a olvidar de Sandino", agregó.
"A pesar que la dictadura era apoyada por el gobierno norteamericano, era financiada por el gobierno norteamericano, estaba al servicio de los Estados Unidos", dijo Ortega. "Ellos [los estadounidenses] hacían sus elecciones y ya en las elecciones sabían quién iba a salir electo, que tenía que ser siempre un somocista, arrodillado ante los yankees, de lo contrario no salía. Y así se vinieron sucediendo gobiernos que se llamaban liberales".
El líder sandinista insistió que EE. UU. estaba detrás de la dictadura de la familia Somoza, encargado de organizar partidos políticos en Nicaragua y elegir a sus candidatos para “ganar las elecciones”.
"Y aquí se acabó la historia de que los partidos puestos por los yankees, puestos por los somocistas, no volverán a llegar al gobierno. ¡Jamás!", agregó Ortega.
A inicios de junio, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, declaró que "la dictadura de Murillo-Ortega es un enemigo de la humanidad", a través de X.
"La Administración Trump no ignorará sus crímenes y brutalidad, incluida la responsabilidad singular de la dictadura en la muerte del líder de la oposición política Brooklyn Rivera", agrega el comunicado, sobre el líder opositor indígena, de 73 años, fallecido el 30 de mayo de 2026.
El secretario informó que el Departamento de Estado estaba imponiendo restricciones de visa a más de 100 funcionarios nicaragüenses “que continúan ejecutando la agenda maligna de Murillo y Ortega”.
Esta declaración fue aplaudida por Javier Meléndez, director ejecutivo de Expediente Abierto, un centro de estudio que analiza la seguridad en Centroamérica, quien señaló en una entrevista para Epoch TV que las palabras del secretario Rubio finalmente se centran en la complicada situación que vive actualmente Nicaragua con la dictadura de Ortega.
El experto explicó que, tras las crisis que atraviesan Venezuela y Cuba, Nicaragua ha cobrado relevancia para los regímenes de China, Rusia e Irán y su permanencia en Occidente.
"Nicaragua, particularmente, al día de hoy, es un país que se sostiene en términos relativamente económicos y represivos gracias al apoyo de China y al apoyo de Rusia. Además de eso tiene una relación brutalmente estable y sólida con Irán", explicó el experto durante una entrevista exclusiva con China en Foco para Epoch TV.
"Dado lo que está sucediendo en Venezuela y (...) con Cuba, Nicaragua se convierte de la noche a la mañana, [en] uno de los activos más importantes, sino el más importante, de estos países en las Américas", agregó.
El Sr. Meléndez argumentó que el vínculo de estas tres potencias con Nicaragua busca generar una disrupción en Occidente.
Ortega llegó por primera vez a la presidencia de Nicaragua en 1984 tras el triunfo de la Revolución Sandinista, de la que formó parte y que derrocó al régimen de los Somoza. Para 1990, Ortega volvió a participar en las elecciones, perdió ante Violeta Barrios de Chamorro y entregó el poder pacíficamente.
En 1996 y 2001, volvió a contender en las elecciones contra dos candidatos de derecha y perdió en ambas ocasiones. Finalmente, en 2007 regresó a la presidencia tras ganar las elecciones del 2006. En 2009, bajo el control del régimen sandinista, la Corte Suprema de Nicaragua emitió un fallo que declaraba "inaplicable" la prohibición constitucional de la reelección, permitiéndole postularse de nuevo.
Para 2011, Ortega ganó su segundo mandato consecutivo, en unas elecciones fuertemente cuestionadas por observadores internacionales.
En 2014, la Asamblea Nacional aprobó una reforma constitucional que permitía la reelección indefinida. Para 2016, Ortega ganó su tercer mandato consecutivo y esta vez hizo a su esposa, Rosario Murillo, su vicepresidenta; en 2021, nuevamente Ortega y Murillo ganaron las elecciones presidenciales.
En enero de 2025, Nicaragua formalizó a través de una reforma a la Constitución Política la figura de "copresidenta" para Rosario Murillo, figura que comparte con Ortega.
Sobre Murillo, un informe publicado en febrero de 2026 por un grupo de expertos en derechos humanos de las Naciones Unidas (ONU) reveló que presuntamente desvió fondos públicos para financiar la represión en Nicaragua.
El informe revela que la corrupción y la represión en Nicaragua operan como un "círculo vicioso", donde el régimen desvía fondos públicos y los utiliza para comprar jueces, atacar a la prensa y vigilar a los ciudadanos, garantizando así su propia impunidad. Para consolidar este control, la vicepresidenta Rosario Murillo y Fidel Moreno Briones —secretario general de la Alcaldía de Managua— crearon una estructura de mando secreta, paralela al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que tomaba las decisiones reales por encima del resto de la dictadura.
Esta cúpula encubierta se encargó de canalizar los recursos ilícitos para financiar las agresivas operaciones de seguridad desplegadas desde 2018 para sofocar las protestas sociales. A través de este mecanismo, el Estado cometió violaciones sistemáticas a los derechos humanos contra cualquier persona percibida como disidente y sus familias, cumpliendo con su objetivo final de silenciar a la oposición y atrincherarse en el poder.
Según el informe, se identificaron 13 proyectos de este tipo, con una duración de uno a tres meses, coincidiendo con la puesta en marcha de la Operación Limpieza, que consistió en una serie de violentas operaciones de seguridad destinadas a desmantelar barricadas y sofocar protestas en todo el país.
Con información de Julián Bertone y de EFE.
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