Dos estudios revelaron un aumento en los episodios de sangrado en bebés, a medida que más padres rechazan la administración de inyecciones de vitamina K.
El porcentaje de bebés que no reciben la inyección de vitamina K al nacer aumentó del 3.1 por ciento en 2017 al 6.8 por ciento en 2025; según señalan los investigadores en uno de los estudios, la falta de esta inyección se asocia con un mayor riesgo de hemorragia durante los primeros seis meses de vida.
"La administración sistemática de vitamina K por vía intramuscular ha sido sumamente eficaz durante décadas para prevenir hemorragias por deficiencia de vitamina K en los recién nacidos", dijo en un comunicado la Dra. Heather H. Burris, coautora de la investigación y neonatóloga en el Children’s Hospital of Philadelphia (Hospital Infantil de Filadelfia).
"Nuestro estudio es el primero en documentar una disminución a nivel nacional en la administración de vitamina K, acompañada de un aumento en el riesgo de hemorragias. Nuestros hallazgos subrayan la importancia de la educación y la sensibilización continuas, para que las familias comprendan los riesgos graves —y prevenibles— de hemorragia en los bebés que no reciben vitamina K al nacer".

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Otro estudio reveló que la administración de inyecciones de vitamina K a los recién nacidos disminuyó entre 2017 y 2025, mientras que, durante ese mismo periodo, se disparó la tasa de deficiencia de vitamina K y de hemorragias causadas por dicha carencia.
Según los investigadores, solo una minoría de los bebés diagnosticados con estos cuadros clínicos recibió vitamina K.
"Debemos seguir observando estas tendencias de cara al futuro, ya que las tasas de deficiencia de vitamina K y de hemorragias por falta de esta vitamina podrían continuar aumentando si persiste la tendencia a rechazar su administración", señaló en un comunicado la Dra. Elizabeth Wolf, pediatra del Children’s Hospital of Richmond de la Virginia Commonwealth University y una de las autoras del estudio. "Necesitamos comprender mejor por qué los padres rechazan la vitamina K y qué se puede hacer para mejorar la aceptación de este importante medicamento".
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y la Academia Estadounidense de Pediatría recomiendan que todos los bebés reciban una inyección de vitamina K al nacer.
¿Pérdida de confianza?
Estudios previos revelaron un aumento en el rechazo a esta inyección en los últimos años, lo que ha generado preocupación entre algunos profesionales médicos ante un mayor riesgo de hemorragias por deficiencia de vitamina K, las cuales pueden llegar a ser mortales.El Dr. Joel Warsh, un pediatra de California que no participó en los estudios mencionados, señaló en un correo electrónico a The Epoch Times que, por lo general, recomienda la inyección de vitamina K para los recién nacidos, ya que la evidencia demuestra que quienes no la reciben corren un mayor riesgo de sufrir hemorragias graves.
"Creo que el aspecto más importante aquí es la creciente falta de confianza en la medicina. En los últimos años, especialmente durante el COVID-19, muchos padres se sintieron presionados, ignorados o forzados a tomar determinadas decisiones médicas", afirmó Warsh. "Independientemente de si uno comparte o no estos sentimientos, lo cierto es que son reales y sus consecuencias se están volviendo cada vez más evidentes. Muchos padres ya no confían en las compañías farmacéuticas, en las agencias de salud pública ni, en ocasiones, ni siquiera en sus propios médicos. Y esta desconfianza no se limita necesariamente a las vacunas; puede extenderse a casi cualquier intervención médica, incluida una práctica tan consolidada como la administración de vitamina K a los recién nacidos".
Según Warsh, la solución reside en mantener conversaciones honestas con los padres sobre los riesgos y beneficios de las intervenciones médicas.
Un portavoz del Departamento de Salud y Servicios Humanos —la agencia de la que dependen los CDC— indicó a The Epoch Times, a través de un correo electrónico, que la inyección de vitamina K debe administrarse dentro de las seis horas posteriores al nacimiento para prevenir hemorragias.
"La administración de esta dosis al nacer ha disminuido en los últimos años a medida que se deteriora la confianza pública en las instituciones de salud; esto ocurrió, en particular, durante la pandemia COVID-19, en un contexto marcado por mandatos impositivos y mensajes contradictorios por parte de la administración Biden", señaló el portavoz. "Recuperar esa confianza requiere honestidad, consentimiento informado y respeto por la capacidad de elección individual".
Más información sobre los nuevos estudios
Los nuevos estudios fueron publicados por el Journal of the American Medical Association (JAMA) y JAMA Pediatrics.En el estudio en el que participó Burris como coautor, los investigadores analizaron datos de la plataforma Cosmos, de Epic Systems Corporation, que contiene expedientes de pacientes de más de 2000 hospitales y 49,000 clínicas en los 50 estados. Los investigadores observaron que la falta de administración de la inyección de vitamina K se asociaba con tasas más elevadas de hemorragia; sin embargo, también se registró un aumento de los casos entre bebés que sí recibieron la inyección.
"Aunque las razones de esta tendencia no están claras, podrían reflejar una mayor detección de casos o una situación de salud más delicada en el binomio madre-hijo", escribieron. "Resulta interesante observar que el riesgo de hemorragia aumentó más rápidamente entre los bebés que no recibieron la vitamina K, lo que sugiere que la detección de casos, la presencia de otras patologías o las pautas de tratamiento podrían variar según si se administró o no la vitamina K. Si bien sería conveniente realizar estudios que permitan desentrañar estas diferencias en las tendencias temporales, persiste una fuerte asociación entre la falta de administración de vitamina K y la aparición de hemorragias".
Entre las limitaciones del estudio, cabe señalar que se excluyó a los bebés nacidos con menos de 35 semanas de gestación.
En cuanto a los posibles conflictos de intereses, uno de los investigadores recibió subvenciones de Pfizer, empresa que fabrica la inyección de vitamina K. La financiación provino de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés).
El otro grupo de investigadores también utilizó la plataforma Cosmos y excluyó a los bebés nacidos con menos de 35 semanas de gestación. Observaron que el porcentaje de recién nacidos que recibieron la inyección de vitamina K descendió del 97.7 por ciento al 95 por ciento entre 2017 y 2025. Según este estudio, alrededor del 60 por ciento de los bebés diagnosticados con deficiencia de vitamina K, y el 81 por ciento de aquellos diagnosticados con hemorragia por deficiencia de vitamina K, no habían recibido la inyección de dicha vitamina.
"Aunque la asociación no implica causalidad, los datos plantean preocupaciones sobre un mayor rechazo por parte de los padres a las inyecciones de vitamina K y el posible daño que esto podría causar a los bebés", señalaron los investigadores.
La financiación provino de la Children’s Hospital Foundation, vinculada al Children’s Hospital of Richmond. No se declararon conflictos de intereses.














