La Guardia Costera de Estados Unidos (USCG) desembarcó un cargamento de drogas valorado en unos 57 millones de dólares, incautado en el mar Caribe durante dos operaciones de interdicción.
En total, se confiscaron cerca de 2082 libras de marihuana y 7250 libras de cocaína en estas operaciones, las cuales fueron descargadas el lunes en Port Everglades, Florida, según informó la Guardia Costera en un comunicado del 21 de septiembre. Las drogas fueron incautadas por las tripulaciones de los guardacostas Escanaba y Richard Dixon.
"La excelente vigilancia y la toma de decisiones rápidas y cruciales hicieron posible el éxito de esta interdicción", declaró en el comunicado el suboficial de primera clase Douglas Strong, especialista en maniobras de cubierta (boatswain’s mate) asignado al Escanaba.
"Para llevar a cabo una interdicción de este tipo, es necesario que toda la maniobra a bordo del buque se ejecute a la perfección. Fue un trabajo en equipo ejemplar que garantizó que más de 2000 libras de narcóticos ilícitos nunca llegaran a nuestras comunidades".

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Según la Guardia Costera, sus operaciones constantes han impedido que las organizaciones criminales obtengan miles de millones de dólares en ingresos ilícitos y al mismo tiempo, bloquearon la entrada de narcóticos a Estados Unidos.
La Fuerza de Tarea Interinstitucional Conjunta Sur (JIATFS, por sus siglas en inglés) participó en las dos interdicciones recientes. Con sede en Florida, la JIATFS es una alianza de 20 socios internacionales y 13 nacionales que supervisa y facilita la interceptación de narcotraficantes en los ámbitos aéreo y marítimo.
El JIATFS participó recientemente en otra operación antinarcóticos en el Caribe. La fuerza de tarea, junto con socios encargados de hacer cumplir la ley de los Países Bajos y la República Dominicana, interceptó una embarcación, incautó 24 fardos de cocaína y detuvo a tres personas, según informó la propia fuerza de tarea en una publicación realizada el 21 de septiembre en X.
El Caribe fue señalado como una importante región para el transporte de drogas en el informe de la Estrategia Nacional de Control de Drogas de 2026 de la administración Trump, publicado en mayo.
Según el informe, el Caribe es una "zona crítica de transbordo de drogas ilícitas", específicamente de cocaína procedente de Sudamérica con destino a Europa y Estados Unidos.
"La compleja geografía de la región, compuesta por miles de islas y vastas extensiones marítimas, ofrece una amplia cobertura para que las organizaciones criminales transnacionales (OCT) oculten sus operaciones", señaló el informe.
"Los territorios estadounidenses, en particular Puerto Rico y las Islas Vírgenes de los Estados Unidos (USVI), son objetivos prioritarios para los traficantes, ya que sirven como punto de partida desde el cual las drogas pueden trasladarse más fácilmente a Estados Unidos continental".
Críticas a la ofensiva militar
Recientemente, Estados Unidos fue objeto de críticas por parte de las Naciones Unidas debido a sus operaciones contra narcotraficantes en la región del Caribe.En una nota informativa del 15 de septiembre, un relator especial de la ONU señaló que la respuesta militar estadounidense ante el presunto narcoterrorismo en el mar Caribe y el océano Pacífico había causado la muerte de al menos 223 personas entre septiembre de 2025 y agosto de 2026.
Los ataques militares de Estados Unidos "son contrarios al derecho internacional, violan el derecho humano a la vida y constituyen, de manera verosímil, crímenes de lesa humanidad", afirmó el relator. "No existe derecho a emplear la fuerza en legítima defensa contra grupos delictivos catalogados como organizaciones terroristas".
Durante una conferencia de prensa telefónica celebrada el 1 de septiembre, un funcionario estadounidense declaró a los periodistas que las organizaciones terroristas extranjeras que operan en México y en todo el hemisferio occidental eran responsables de más muertes de ciudadanos estadounidenses que cualquier otro adversario al que Estados Unidos se haya enfrentado en tiempos recientes.
El funcionario hizo estas declaraciones al cumplirse el primer aniversario de la Operación Southern Spear, en cuyo marco las fuerzas armadas de EE. UU. han llevado a cabo decenas de ataques contra embarcaciones vinculadas a cárteles en el hemisferio occidental.
Según las autoridades, las operaciones antinarcóticos realizadas por el Comando Sur de EE. UU. han logrado reducciones récord en las actividades marítimas ilícitas durante el último año, incluyendo una disminución del 65 por ciento en el Caribe occidental y del 60 por ciento en el Caribe oriental.
Los funcionarios señalaron que la Operación Southern Spear se considerará un éxito cuando todos los territorios de las naciones aliadas de EE. UU. en el hemisferio occidental pasen a estar bajo el control de sus propios gobiernos, en lugar de estar dominados por organizaciones terroristas y cárteles extranjeros.
"Nuestra labor no consiste en actuar en defensa de esos países por el mero hecho de hacerlo —aunque sean nuestros aliados y les brindemos ayuda—, sino en defensa de Estados Unidos; el presidente dejó claro que podemos atacar, y lo haremos, dondequiera que sea necesario", afirmó un funcionario estadounidense.
Timothy Frudd.
























