Análisis de la noticia
Los elogios y las omisiones en el obituario del régimen chino sobre el ex primer ministro chino Zhu Rongji, fallecido en Beijing el 12 de agosto a los 98 años, fueron fruto de un cálculo político, según declaró el analista político Chen Pokong a The Epoch Times.
Chen señaló que el obituario pasaba por alto la persecución política que sufrió Zhu en sus inicios y pretendía reformular su legado de una manera que beneficiara a los actuales dirigentes. El obituario refleja el esfuerzo del líder chino Xi Jinping por utilizar la muerte de un respetado veterano político para reforzar su propio mandato, dijo Chen.
La muerte de Zhu, dijo, también marca el fin definitivo de la era de la "Reforma y Apertura" de China, en un momento en que el país se encamina hacia un futuro más centralizado e ideológico.

No leas más noticias. Entiéndelas.
En Epoch Times Español queremos estar en contacto directo contigo
Seleccionamos para ti lo que de verdad importa, sin ruido ni agendas. Es un canal abierto: si nos escribes, te respondemos.
Nacido en 1928, los inicios de la carrera de Zhu estuvieron marcados por la agitación política de la era de Mao. En 1958, fue tildado de "derechista" durante la Campaña contra los Derechistas, una purga orquestada por el Estado contra quienes se consideraban disidentes —principalmente intelectuales que no se callaban— y fue despojado de sus derechos políticos. Durante la Revolución Cultural (1966-1976), volvió a ser objeto de persecución y fue enviado a un campo de trabajo para su reeducación, donde pasó cinco años realizando trabajos manuales.
Sin embargo, la necrológica oficial omite por completo cualquier mención a los "derechistas" y a la Revolución Cultural.
Chen dijo que estas omisiones demuestran que los actuales dirigentes pretenden ocultar los capítulos más oscuros de la historia del Partido Comunista Chino y evitar que la opinión pública exija responsabilidades por los abusos y errores sistémicos.
Otro pasaje del obituario que ha suscitado gran atención dice que Zhu "apoyó y respaldó firmemente al Comité Central del Partido Comunista bajo el liderazgo del secretario general Hu Jintao y apoyó y respaldó firmemente al Comité Central con Xi Jinping como núcleo".
Chen declaró a The Epoch Times que Zhu, como representante del bando reformista, tenía diferencias fundamentales con la orientación política cada vez más de izquierdas que seguía el liderazgo de Xi.
En el XIX Congreso Nacional del Partido Comunista, celebrado en 2017, cuando Xi se aseguró un segundo mandato como líder del partido, las cámaras de televisión mostraron a Zhu como el único veterano político presente que no aplaudió el informe de la dirección.
Una fuente interna del PCCh reveló anteriormente a The Epoch Times que las actividades y la atención médica de Zhu fueron objeto de una estrecha vigilancia durante sus últimos años. Según la fuente —que habló bajo condición de anonimato por temor a represalias— el alto cargo del Partido Cai Qi asignó a personal, entre el que se incluían guardias, secretarios, personal médico y cuidadores, para supervisar los movimientos de Zhu, hasta el punto que "cada uno de sus movimientos era vigilado". Cai es considerado por muchos como el colaborador de mayor confianza de Xi Jinping. Las decisiones importantes sobre el tratamiento médico de Zhu requerían la aprobación de Cai, según la fuente.
En conjunto, los testimonios disponibles sugieren que Zhu pasó sus últimos años bajo una especie de arresto domiciliario de facto, dijo Chen.
Las tensiones entre Zhu y los actuales dirigentes también se hacen evidentes en la campaña anticorrupción de los últimos años. Xi ha supervisado una purga a gran escala del sector financiero chino, mientras que muchos de los altos cargos que han caído del poder eran tecnócratas que ascendieron durante la era de Zhu.
Zhu fue considerado en su día el mentor político de Wang Qishan, exvicepresidente y alto cargo chino. En los últimos años, varios funcionarios con vínculos de larga data con Wang, han sido objeto de investigación. Entre ellos se encuentra Dong Hong, un antiguo colaborador de confianza de Wang y exjefe adjunto de un equipo de inspección central, que fue investigado en octubre de 2020 y recibió una condena a muerte con suspensión de la pena por soborno en 2022. Zhou Liang, viceministro de la Administración Nacional de Regulación Financiera que ejerció como secretario de Wang durante muchos años, fue objeto de una investigación el 24 de marzo de 2026.
Chen explicó que Xi ve con recelo la influencia perdurable de Zhu en las esferas financiera y política, lo que ha llevado a un marginamiento sistemático de los funcionarios asociados a la era reformista de Zhu.
"Zhu Rongji era un veterano político y también un reformista. Xi siempre ha temido a los veteranos políticos y teme aún más a los reformistas", dijo Chen.
Zhu desempeñó un papel protagonista en el desarrollo económico de China durante los 12 años que ocupó los cargos de viceprimer ministro y primer ministro.
Supervisó importantes reformas de las empresas estatales, flexibilizó los controles sobre el tipo de cambio, liberalizó el mercado inmobiliario, introdujo un sistema de reparto de impuestos entre el gobierno central y las administraciones locales y contribuyó a la incorporación de China a la Organización Mundial del Comercio.
Zhu también fue objeto de críticas públicas por los costos sociales de sus reformas. Su reestructuración de las empresas estatales provocó despidos masivos de trabajadores públicos.
En una publicación en X, el veterano periodista japonés Akio Yaita recordó que en 2008, mientras trabajaba para el periódico Sankei Shimbun, participó en una importante serie de reportajes con motivo del 30.º aniversario de la reforma y la apertura de China y viajó a diversas partes del país.
Una de las impresiones que le dejaron aquellas entrevistas le quedó especialmente grabada, dijo Yaita.
En Guangdong, mucha gente expresó su gratitud hacia Deng Xiaoping porque la reforma y la apertura les habían hecho más ricos. Pero en las tres provincias del noreste de China, según Yaita, mucha gente corriente apretaba los dientes cuando se mencionaba el nombre de Zhu.
El motivo fue la agresiva reestructuración de las empresas estatales llevada a cabo por Zhu. Si bien las reformas mejoraron la eficiencia, también provocaron una oleada masiva de despidos, dejando a innumerables familias sin los medios de vida estables de los que antes dependían. Se consideraba de forma generalizada que los beneficios de la reforma iban a parar al Estado y a los poderosos, mientras que gran parte del costo recaía sobre las personas con menor influencia política.
Chen dijo que la muerte de Zhu simboliza también el fin de la era de las reformas en China.
"La muerte de Zhu significa que China ha entrado en una nueva trayectoria política, muy diferente", señaló Chen.
Con información de Tang Bing y Luo Ya.

























