Guadalupe Ruiz González tenía 70 años cuando desapareció el 30 de septiembre de 2024 en Ciudad de México. Su hija, Mary Palacios, reconstruyó por cuenta propia los últimos movimientos de su madre y logró establecer a la última estación del metro que llegó. Después de ese punto, la familia aún desconoce qué ocurrió.
Guadalupe acostumbraba llegar todos los lunes a casa de Mary para tomar café y realizar actividades juntas, dijo la hija buscadora en entrevista con México desde Adentro de Epoch TV. Ese 30 de septiembre no llegó.
"La queríamos llevar para que probara [un helado], le gustaban mucho, ya llevaba dos veces que los probaba, pero no llega. Le hablo a mi hermana, le pregunto [por ella] y me dice: 'No, no ha llegado'", relató Mary.

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Durante los días siguientes, Mary confirmó que la Sra. Guadalupe tampoco estaba con su pareja, con quien mantenía una relación, aunque no vivían juntos.
La búsqueda la llevó a reconstruir los desplazamientos de su madre. Con apoyo de registros de cámaras, logró confirmar que la Sra. Guadalupe salió de la vivienda y abordó un autobús.
La hija buscadora relató que tuvo que seguir la ruta parada por parada para determinar dónde descendió. "Un minuto vale mucho", explicó al describir el procedimiento que utilizó para reconstruir el recorrido.
El seguimiento permitió establecer que la Sra. Guadalupe bajó en el Metro Acatitla y no en Tepalcates, como inicialmente se buscaba. Sin embargo, en ese punto ya no había cámaras que permitieran conocer qué ocurrió después.
"Ahí entró mi terror, porque ya no sabía nada, ya no sabía dónde buscar. Me encontraba como en un abismo, solita. Empecé a tocar puertas", dijo Mary.
A partir de entonces, Mary continuó la búsqueda mientras intentaba aportar información a las autoridades encargadas de la investigación. Según su relato, tuvo que recorrer calles y buscar información por cuenta propia para ir proporcionando nuevos puntos de investigación.
"Yo tenía que salir a las calles a investigar para traerles investigación a los PDI [Policías de Investigación]", afirmó.
Mary también cuestionó el tiempo que tardaron las autoridades en revisar las imágenes de videovigilancia. Explicó que algunas cámaras conservan registros durante 7 o 15 días y que, cuando revisaron las imágenes de su madre, ya habían transcurrido 16 días.
"Yo estaba sentada ahí en el búnker llorando y llegó una persona que me tuvo empatía. Me dice amenázalos con que vas a cerrar calles, y yo estaba casi prácticamente solita en mi búsqueda. (...) Me armé de valor y le dije [al comandante]: 'Le voy a cerrar calles y le voy a hacer un [improperio]'. Me daba miedo, pero decía: 'Si no lo hago, ¿quién lo va a hacer?'", recordó.
"Al otro día ya tenía al comandante y a los de investigación hasta volanteando (...), y me di cuenta ahí que tienes que amenazar, tienes que ir a amedrentar a las autoridades, a decirles, si tú no haces esto, yo voy a sacar todas las ineficiencias que no estás haciendo", relató.
Para la familia, la desaparición de la Sra. Guadalupe también implica una preocupación por sus condiciones de vulnerabilidad. Mary señaló que su madre utilizaba bastón cuando desapareció.
"En mis investigaciones he visto que hasta los abuelitos se los llevan para las casas de seguridad. Qué triste ver que hoy nadie se salva. El ver a mi madre tan fuerte y que hoy no esté, porque ya no tiene las suficientes fuerzas, y [pensar] que me la puedan matar. (...) Estamos hablando que el sistema está horrible. El Estado no busca. El Estado no nos ayuda", dijo.
Casi dos años después de su desaparición, Mary continúa buscando a su madre.
Desde entonces, la búsqueda modificó la vida cotidiana de Mary y de su hijo de 13 años. La mujer explicó que pasa noches sin dormir y que su hijo también vive las consecuencias de su ausencia mientras ella busca a su abuela.
"Porque a mí me falta mi madre, porque no sé dónde está. Pero a él le falta su madre", relató. "Porque está ausente por estar buscando algo que el Estado tendría que estar haciendo".
Además de buscar a su madre, Mary participa en la búsqueda de otras personas desaparecidas.
"Hoy ya no busco nada más por mi mamá. Busco por los demás, por mis compañeros, por sus hijos. Nos agarramos de la mano para seguir adelante", explicó.
Y para cerrar, esta hija buscadora le envió un mensaje a su madre, la Sra. Guadalupe.
"Si mi madre me está escuchando. Que no dude que su hija la está buscando", finalizó entre lágrimas.
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