Es alarmantemente fácil caer en el hábito de considerar la vida lamentable, quejarse de las circunstancias, añorar algo diferente y alimentar la envidia por las bendiciones ajenas. Estamos inundados como nunca antes con mensajes de insuficiencia, escasez, miedo, comparación y nociones que dictaminan que lo que tenemos, lo que hemos hecho o quienes somos no es suficiente. Estos mensajes tan influyentes suelen ir acompañados, ya sea de manera implícita o explícita, de un argumento de venta; tal es el modelo de la economía de la atención.
La ironía, por supuesto, es que la sociedad nunca ha sido más próspera, la tecnología más avanzada ni la información más accesible. Y, sin embargo, muchos de nosotros no podemos dejar de compararnos con la vida que creemos que tienen los Jones —ya sea que vivan al lado o en nuestras pantallas. Esta sensación persistente de carencia erosiona nuestra confianza y nos priva de la satisfacción.
La buena noticia es que no necesita más dinero, mayor reconocimiento ni bajar de peso para volver a disfrutar de su vida. Sin abordar las tendencias subyacentes que en realidad están causando su insatisfacción, los logros superficiales no servirán de nada. No hay nada de malo en alcanzar metas, por supuesto, pero si constantemente anhela más, nunca encontrará plenitud.
Afortunadamente, basta con un simple cambio de enfoque y de mentalidad para pasar de sumirse en el lamento a amar verdaderamente su vida. A continuación, le presentamos cuatro maneras de comenzar a amar su vida ahora mismo y a pesar de los altibajos que le depare el futuro.

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Reconozca
En primer lugar, si logra reconocer los hábitos mentales que alimentan su percepción negativa de la vida, podrá comenzar a sustituirlos por un monólogo interno más empoderador. Quizás se esté comparando con personas que ve en internet o con sus compañeros en la vida real. Quizás pase horas comprando cosas nuevas, anhelando algo diferente o mejor. Quizás esté observando sus circunstancias actuales con desdén y sienta que la vida ha sido injusta con usted.Existe una diferencia entre ver que hay margen de mejora y fomentar la desesperanza y el victimismo a través de una mentalidad negativa. Todos tenemos margen de mejora en nosotros mismos y en nuestras vidas. El potencial de cada persona es infinito, y abordar la vida con optimismo y el deseo de mejorar constantemente es una forma de vivir satisfactoria y edificante. Se requiere una mentalidad positiva para poder vivir de esa manera. Eso comienza por corregir los hábitos mentales negativos.
Si compararse con los demás le hace sentir celos y desesperanza, comprenda que puede cambiar su reacción al escuchar las buenas noticias de los demás. Puede considerar que las bendiciones de los demás son una fuente de inspiración, alegría y un ejemplo de lo que es posible. Puede fortalecer su fe en que el destino se está desarrollando precisamente como debe ser y por una buena razón. Por naturaleza, tendemos a compararnos con los demás en la sociedad, pero depende de nosotros si permitimos que esa comparación nos impulse o nos robe la alegría.
Gratitud
Una forma sencilla pero poderosa de mejorar la calidad de sus pensamientos es adquirir el hábito de enfocarse en la gratitud. La vida es un regalo precioso, y vivimos en una época de abundancia y oportunidades asombrosas. Los desafíos y las tribulaciones son parte inherente de la vida, y también podemos aprender a estar agradecidos por ellos, ya que siempre contienen lecciones y oportunidades para crecer y mejorar.Practicar la gratitud es fácil. Simplemente quédese en silencio durante unos minutos y pregúntese: "¿Por qué puedo estar agradecido en este momento?". Quizás se dé cuenta de que está sentado en una silla cómoda, o de que está vivo, o de que usted y su familia no pasan hambre, o de que tiene un talento creativo, o de que su familia goza de buena salud, o de que tiene recuerdos entrañables de su infancia, o de que brilla el sol, o que está lloviendo y el sonido contra la ventana es una delicia, o que tiene agua corriente en su hogar, o que tiene algo planeado que espera con ansias, o que superó el desafío que enfrentaba hace unos días.
Cuanto más ejercite el "músculo" de la gratitud, más cosas encontrará por las que estar agradecido. Podría llevar un diario físico de gratitud o adquirir el hábito de enumerar las cosas por las que está agradecido cada vez que se encuentre esperando algo, o recordar todo aquello por lo que está agradecido al acostarse o al despertarse cada día.
La gratitud inunda su mente de positividad y asombro por lo verdaderamente maravillosa que es la vida. Esté agradecido por todo: lo bueno y lo que parece malo. Hay mucho por lo que estar agradecido.























