Un arma secreta para la crianza de los hijos: La regla de los 30 minutos diarios
No es el dinero, ni el oro, ni la plata. No son los bienes inmuebles. Ni siquiera son los libros (y lo digo como bibliófilo que soy). Es el tiempo. El tiempo es nuestro recurso más valioso porque es el más limitado. Una vez perdido, se pierde para siempre. Siempre hay más dinero que ganar o más casas en las que invertir, pero nuestro tiempo es finito y se agota rápidamente. Además, es el recurso mediante el cual adquirimos todos los demás recursos, lo que lo convierte en el más poderoso de todos. Sin tiempo, no podemos experimentar ni disfrutar de nada más en la vida. El tiempo es el medio mismo de la vida.