Autoridades mexicanas incautaron 2.4 millones de cigarros presuntamente piratas en un aeropuerto de México, procedentes de Beijing, China.
El embarque, el cual se documentó como “palillos perfumados”, se detectó en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y estaba conformado por 200 cajas distribuidas en nueve tarimas, de acuerdo con un comunicado conjunto de la Secretaría de Marina (SEMAR) y la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) del 21 de septiembre.
La mercancía, con un peso total de 3983 kilogramos, fue localizada mediante los filtros y revisiones de la ANAM, con los que se confirmó que no correspondía con lo declarado en la documentación de transporte y en su lugar se encontraron 120,000 cajetillas, que corresponden a 2.4 millones de cigarros.
En las imágenes compartidas por las dependencias, se puede apreciar que las cajas se encontraban envueltas en dos capas de material para ocultar los cigarros apócrifos que se transportaban. La mercancía permanece asegurada en el recinto fiscal mientras la autoridad y el dueño de la marca definen su situación jurídica.

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En este contexto, el secretario de Seguridad de México, Omar García Harfuch, informó este 22 de septiembre a través de X sobre la identificación de nuevos puntos de almacenamiento y comercialización en la capital del país de tabaco ilegal, como resultado del seguimiento a los aseguramientos previos.
En un operativo coordinado con la Fiscalía General de la República (FGR), el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y la Secretaría de Seguridad Ciudadana local (SSC), se ejecutaron seis órdenes de cateo en las alcaldías Venustiano Carranza y Cuauhtémoc, en la Ciudad de México.
Durante estas acciones, las autoridades decomisaron aproximadamente 13 toneladas de tabaco ilegal —equivalentes a 650,000 cajetillas de cigarros en su mayoría piratas, los cuales Harfuch advirtió que causan un gran daño a la salud—, además de asegurar dosis de droga, mercancía pirata y cartuchos de diferentes calibres.
En esta misma ruta de combate al contrabando y a las redes de comercio ilícito, las instituciones federales asestaron otro duro golpe en el litoral del Pacífico.
De acuerdo con un comunicado de prensa conjunto emitido el 10 de septiembre de 2026 por la SEMAR, la ANAM y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), se logró decomisar más de 8 millones de cigarrillos falsificados en el puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán.
El hallazgo se concretó después de que los elementos federales detectaran una operación de importación procedente de Hong Kong, China, en la que se declaraba falsamente que el cargamento contenía cajas de papel para comida.
Tras una exhaustiva revisión de aduanas, las autoridades encontraron el producto falsificado que pretendía evadir la normatividad fiscal y aduanera del país.
El reporte institucional detalla que los productos continúan bajo resguardo preventivo en la aduana, a la espera de que el dueño de la marca se pronuncie para definir su situación legal con el apoyo de las autoridades competentes. Con estas acciones, el Gabinete de Seguridad federal refrendó su compromiso con el control aduanero y el combate frontal al contrabando.
Según el reporte Mapping Global Trade in Fakes 2025 elaborado conjuntamente por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD, por sus siglas en inglés) y la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), China es la principal fuente de productos falsificados en el comercio internacional.
El documento señala que la República Popular China continúa concentrando el origen de la mayor parte de las mercancías piratas que circulan por el mundo, afectando a cerca de 50 de las 96 categorías de productos. Los principales objetivos son bienes de alto valor como ropa, calzado, artículos de cuero y productos electrónicos, destacando además un preocupante incremento en el comercio de bienes peligrosos, como autopartes y productos farmacéuticos falsificados, lo que alimenta redes de comercio ilícito y desafía los controles aduaneros globales.
Ante este panorama, el análisis advierte que los falsificadores adaptan constantemente sus rutas mediante tácticas como el envío de paquetes pequeños y la localización de procesos cerca de los mercados de destino para eludir la fiscalización. Por tal motivo, el informe destaca que fortalecer la aplicación de la ley exige mejorar la coordinación, el intercambio de información y la colaboración estrecha con los titulares de derechos y los intermediarios logísticos para frenar este comercio y salvaguardar las cadenas de suministro.
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