El gobernador interino de Nuevo México, Howie Morales, declaró el estado de emergencia el 30 de septiembre debido a las inundaciones que afectan a comunidades de todo el estado a causa de los remanentes del huracán Polo.
Morales firmó cinco órdenes ejecutivas, cada una de las cuales liberaba 750,000 dólares en ayuda estatal inmediata. En conjunto, estas medidas pusieron hasta 3.75 millones de dólares a disposición del Departamento de Seguridad Nacional y Gestión de Emergencias del estado para labores de respuesta y recuperación, según informó la oficina del gobernador.
"Las comunidades de todo Nuevo México necesitan ayuda para contener estas aguas torrenciales, y la necesitan ahora", afirmó Morales.
Las fuertes lluvias han dañado la infraestructura pública, interrumpido las vías de transporte y puesto en peligro viviendas y negocios. Ante el pronóstico de más precipitaciones, las agencias locales que han agotado sus recursos para atender la emergencia recibirán apoyo estatal, señaló Morales.

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Las órdenes ejecutivas 2026-073 a 2026-077 instruyen al Departamento de Finanzas y Administración a liberar los fondos. Estos recursos podrán destinarse a alojamiento temporal, refugio, atención médica, alimentos y transporte. Asimismo, las órdenes autorizan al ayudante general a desplegar a la Guardia Nacional de Nuevo México si las autoridades locales requieren asistencia.
Para acceder a la ayuda, los gobiernos locales deben demostrar que los costos de su respuesta superan los recursos de que disponen.
Se ha instado a los residentes a seguir las indicaciones locales, a marcharse de inmediato si se ordena la evacuación y a no cruzar nunca —ya sea conduciendo, caminando o nadando— las aguas de la inundación.
Algunas zonas del estado ya están bajo órdenes de evacuación.
El martes, el condado de Doña Ana instó a los residentes y visitantes de Placitas, Hatch, Rincon, Salem y Garfield a marcharse antes de que las condiciones empeoraran.
"Los residentes que evacúen deben llevar consigo medicamentos esenciales, identificación, documentos importantes, suministros necesarios y artículos para niños y mascotas", indicaba la alerta del condado.
Ese mismo día, el Servicio Meteorológico Nacional emitió una advertencia de inundaciones repentinas para el noroeste del condado de Doña Ana, después de que los operadores de la presa informaran que la presa McLeod corría un riesgo inminente de colapso. El representante Gabe Vasquez (D-N.M.) señaló que las autoridades habían advertido que una falla en la presa podría provocar "inundaciones potencialmente mortales aguas abajo".
El miércoles, el Distrito Escolar Público de Hatch Valley cerró sus escuelas.
"Debido a las recientes lluvias intensas, somos conscientes de que muchas de nuestras familias se están viendo afectadas por carreteras intransitables, inundaciones y limitaciones en el transporte", señaló el distrito.
El Departamento de Transporte del estado informó sobre carreteras inundadas y presencia de escombros en las autopistas. En Ruidoso, las autoridades de emergencia emitieron un aviso de evacuación voluntaria para la zona de Upper Canyon ante el riesgo de deslizamientos de tierra, tras haberse emitido una alerta de inundaciones repentinas para el 30 de septiembre.
El Centro Nacional de Huracanes informó el 28 de septiembre que se esperaba que los remanentes de Polo se desplazaran hacia el noreste, desde México hacia el suroeste de Estados Unidos y las Southern High Plains durante la jornada siguiente, trayendo consigo "lluvias intensas y riesgo de inundaciones".
Con información de Aldgra Fredly y The Associated Press.






















