La caravana de migrantes "Fe y Esperanza con Dios" avanza desde el sur de México hacia Estados Unidos en medio de la política contra la inmigración ilegal del presidente Donald Trump.
La caravana está conformada por migrantes originarios de Honduras, Guatemala, El Salvador, Haití, Ecuador. El contingente salió el pasado 20 de septiembre de San Pedro Sula, Honduras y llegó a México el 24 de septiembre por el puente internacional Rodolfo Robles, en la frontera con el estado mexicano de Chiapas.
Inicialmente, contaba con 300 miembros y se le han sumado otros integrantes en la frontera sur de México. Medios hondureños reportan que entre los miembros de la carvana se encuentran mujeres, hombres y algunos niños, pero en su mayoría gente joven. Hasta este momento cuenta con alrededor de 600 integrantes.
Un integrante de la caravana es Óscar Vanegas, originario de Victoria, Yoro, Honduras. El migrante relató a la agencia internacional EFE que fue deportado hace 7 meses y que ahora busca llegar nuevamente a la frontera con Estados Unidos.

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"Sí vamos en masa, sí tenemos miedo, porque siempre va a haber miedo, pero nosotros confiamos en que Dios nos ayuda. Y si le pedimos a las autoridades que nos apoyen, los mexicanos son buenos, nos regalan comida. Yo ya he pasado por aquí", expresó.
El hondureño también negó que la caravana reciba financiamiento de alguna organización. Aseguró que los participantes cubren el recorrido con sus propios recursos y que, durante el trayecto, también dependen de los alimentos y la asistencia que reciben de personas que encuentran en el camino.
Esto ocurre mientras Estados Unidos presiona a México para adoptar medidas decisivas para frenar la inmigración ilegal. Durante una reunión con el canciller mexicano Roberto Velasco, el secretario de Estado, Marco Rubio, pidió al gobierno de México reforzar la lucha contra la inmigración ilegal.
Además de pedirle a México frenar la inmigración hacia la frontera común entre ambos países, dentro del territorio estadounidense, el gobierno de Trump continúa realizando operativos para combatir la inmigración ilegal en el país.
Las autoridades federales de inmigración realizaron 50,925 arrestos durante agosto en distintas partes de Estados Unidos, la cifra mensual más alta registrada hasta ahora, informó el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) el 2 de septiembre.
El número de detenciones efectuadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) refleja un incremento sostenido durante los últimos 3 meses. En agosto, los arrestos superaron los 43,900 registrados en junio y los 50,208 de julio.
De acuerdo con un comunicado del DHS, más de 3 millones de inmigrantes indocumentados salieron de Estados Unidos o fueron deportados desde el regreso del presidente Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025.
José Zelaya, originario de Honduras, quien busca llegar a EE. UU. con siete integrantes de su familia, que espera poder llegar a la frontera con la ayuda de los mexicanos.
"En mi persona quiero llegar a los Estados Unidos, (...) quiero volver a llegar (a EE. UU.) tengo hijos que deje en mi país, tengo a mi mamá y a mi familia y la idea es seguir para adelante con la ayuda del pueblo mexicano", dijo a EFE.
Una madre de familia de Guatemala, que omitió su nombre, explicó que viajar en caravana para ella es una de las formas más seguras.
"Es mucho mejor, más rápido y no lo agarra migración (...) es la forma más fácil de llegar a su destino", dijo.
El enfoque de máxima seguridad en la frontera ha provocado una caída inmediata en los arrestos fronterizos, también conocidos como encuentros.
Desde febrero de 2025 hasta agosto de 2026, el número de encuentros se ha contabilizado en un rango bajo de entre 28,000 y 34,000 por mes, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP).
Algunos migrantes ven a México como otra opción
Uno de los inmigrantes originario de Ecuador, Vinicio Obonaga, se unió a la caravana en el sureste de México debido a que sus trámites en la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) se encuentran estancados."Pienso que esta es la oportunidad porque si no, no podemos avanzar, me uní en Tapachula, yo estuve aquí dos meses y no habido respuesta, tengo los trámites en la Comar e incluso hice en Migración la visa humanitaria, pero estamos en espera y espera", señaló sobre su solicitud de asilo ante el gobierno mexicano.
Obonaga viaja con tres hijos, empujando una carriola con uno de sus pequeños. Él y su familia piensan establecerse en la ciudad mexicana de Monterrey para poder tramitar su residencia permanente en México.
Entre los integrantes de la caravana también se encuentra Dilmar Campos, salvadoreño que intenta avanzar nuevamente con un grupo de migrantes. Según explicó, esta es la segunda ocasión en menos de un mes que emprende el recorrido y señaló que las dificultades económicas en El Salvador fueron uno de los motivos que lo llevaron a salir de su país.
Campos, sin embargo, contempla la posibilidad de permanecer en México si logra regularizar su situación migratoria y consigue empleo, especialmente en alguna entidad del norte del país.
"Yo en lo personal quiero quedarme un rato acá y ver si se puede. Si no, me quedo en México, veo si arreglo mi situación y quedarme acá. A mí México me encanta, nomás que en los estados del sur no hay mucho dinero, se parece a mi país", señaló.
Con información de EFE y Troy Myers.
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