La regulación del uso de teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos personales en escuelas de educación básica genera dudas y cuestionamientos entre profesores, particularmente ante la falta de claridad sobre los protocolos y criterios que deberán seguir.
"Era innecesario. ¿Por qué? Porque es suficiente con un buen reglamento o acuerdo de convivencia respaldado por los padres y que realmente se respete. Considero que hay cosas más importantes que resolver para mejorar la educación en el país", dijo un profesor de secundaria del estado de Sinaloa que habló con The Epoch Times bajo condición de anonimato.
El gobierno de México oficializó el 22 de septiembre la restricción del uso de teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos personales durante toda la jornada escolar para estudiantes de primaria y secundaria, tanto en escuelas públicas como privadas, mediante la publicación del acuerdo correspondiente en el Diario Oficial de la Federación (DOF).

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En opinión del profesor de secundaria anónimo, el principal reto es que el acuerdo es solo una regulación que no tiene "obligatoriedad legal".
"De tal manera que si un padre se niega a que le impidan a su hijo entrar a la escuela con celular o se lo retengan en caso de descubrirlo usándolo, no se podrá hacer nada, lo tendrán que permitir", aseguró.
La medida, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, entrará en vigor el próximo 3 de noviembre y permitirá el uso de estos dispositivos únicamente cuando exista una finalidad educativa previamente programada y bajo orientación de los docentes.
La maestra María Alicia Loza Castellanos, de la escuela Manuel Ávila Camacho, del municipio de San Miguel el Alto, Jalisco, señaló que, en su experiencia, los alumnos de grados pequeños no han generado dificultades importantes por llevar celulares a la escuela.
Sin embargo, explicó que algunos estudiantes pueden necesitar el dispositivo para mantener comunicación con sus padres o tutores. Por ello, consideró que las circunstancias particulares de cada alumno deben tomarse en cuenta al aplicar la medida.
"Hay alumnos que sus papás trabajan o son [foráneos] y a veces tienen la necesidad de tener el celular para contactarse", explicó.
El acuerdo contempla precisamente excepciones relacionadas con emergencias personales, discapacidad, accesibilidad, inclusión, necesidades de salud y situaciones extraordinarias de las comunidades educativas.
La maestra también consideró que, ante una negativa de un alumno a dejar de utilizar el celular, los profesores tendrían que recurrir a los padres de familia. Según Loza Castellanos, el gobierno debería priorizar otros temas de preocupación nacional antes de abordar este tema.
"Yo no creo que era necesario llegar a esos términos, creo que hay cosas más importantes y más delicadas que pasan en nuestro país en las que deberían abordar esos temas y no este tema", dijo.
Para el profesor Francisco Javier, también de la primaria Manuel Ávila Camacho, el principal reto será "la resistencia de los mismos alumnos".
"Nosotros como profesores no tenemos la libertad de retirar un dispositivo, mucho menos de presionar al alumno de alguna forma que él se sienta violentado", dijo.
El docente relató que, en una ocasión, detectó un caso en el que una alumna llevó su celular escondido y tomó fotografías de algunos compañeros sin su consentimiento. La situación generó preocupación debido a que las imágenes podían ser guardadas o publicadas sin autorización.
Por ello, consideró que, ante estos casos, deben intervenir las autoridades educativas y, de ser necesario, los padres de familia.
Dudas sobre el uso educativo de la tecnología
Otra de las preocupaciones planteadas por los profesores está relacionada con la posibilidad de que la regulación limite el uso educativo de la tecnología.Blanca Anel Hilares Ávila, profesora de la misma escuela primaria, señaló que los celulares y otros dispositivos pueden funcionar como herramientas educativas, aunque también reconoció que su uso puede convertirse en un distractor para los alumnos.
Según la regulación, los estudiantes podrán utilizar celulares y otros dispositivos cuando exista una finalidad educativa previamente programada y bajo orientación de los docentes.
Sin embargo, Hilares Ávila consideró que uno de los principales puntos pendientes consiste en definir protocolos claros para determinar cuándo y cómo pueden utilizarse los dispositivos con fines educativos.
Para la profesora, esta última posibilidad resulta relevante debido a que los propios docentes reciben orientación para incorporar herramientas tecnológicas en las actividades escolares.
"Sí va a ser un poquito contradictorio. Tendríamos que tener unas bases muy precisas, unos acuerdos muy escritos por parte de nuestra Secretaría de Educación", afirmó.
Blanca Anel explicó que actualmente participa en un curso para aplicar un videojuego interactivo con alumnos de primer grado como herramienta para la alfabetización inicial. A partir de ello, planteó dudas sobre cómo compatibilizar ese tipo de actividades con la nueva regulación.
Mientras que Francisco Almeida, profesor de secundaria de la Técnica No. 38 en Sinaloa, señaló que es la "principal herramienta que los alumnos utilizan para investigar, leer y escribir en formato digital".
"Algunos profesores, incluyéndome, utilizamos el celular como herramienta para que los alumnos elaboren productos, consulten documentos y lean libros digitales", dijo.
Almeida también coincidió en que es una buena herramienta de aprendizaje si se encauza adecuadamente.
En este punto, el otro profesor de la misma secundaria consideró que el problema del uso del celular no está en las escuelas.
"El uso de dispositivos electrónicos sin medida sí es nocivo, pero eso es en el hogar, no en la escuela", dijo.
El acuerdo federal contempla que durante 30 días hábiles los lineamientos serán presentados a las comunidades escolares mediante asambleas informativas dirigidas principalmente a docentes, madres y padres de familia.
El profesor Almeida considera que la regulación de celulares en las escuelas deberá ser aprobada por toda la comunidad escolar, incluidos directivos, profesores, alumnos y padres de familia, para que no se sienta como una imposición.
"En resumen, [la aplicación será] un verdadero trabajo en equipo".
Con información de Laura Estela Hernández
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