La Arquidiócesis de Camagüey recibió este 5 de noviembre un segundo envío de ayuda humanitaria del gobierno de Estados Unidos, con 700 paquetes de alimentos y otros 700 de productos de higiene, informó la organización católica Cáritas Cuba.
La carga fue recibida por el arzobispo de Camagüey, Wilfredo Pino, y la coordinadora del Programa de Personas Mayores de Cáritas en Camagüey, Anaísis Illas.
La distribución del donativo, a cargo de voluntarios de Cáritas, comenzará de inmediato a través de la parroquia Santa Cruz en el municipio homónimo, y sus comunidades, precisó una nota de la institución de la Iglesia dedicada a coordinar, orientar y promover la acción caritativa y social.

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El equipo de voluntarios de Cáritas realizó la organización para la entrega a partir de criterios de selección de las personas más vulnerables, con la prioridad en la inseguridad alimentaria y con dificultades para el acceso al agua, señaló.
Detalló que esta selección consideró otros requisitos, como ser adultos mayores de 60 años, personas con discapacidad, encamados, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, y niños menores de cinco años.
"A pesar de la gran necesidad que se vive en los momentos actuales y no poder llegar a todos los que lo requieren, se trata de llevar un poco de alivio a los más necesitados dentro de tantos en la Arquidiócesis", añadió.
Este día llegó otro cargamento de ayuda humanitaria estadounidense para distribuir en la Arquidiócesis de La Habana.
El Departamento de Estado de EE.UU. anunció en mayo pasado una ayuda por valor de 100 millones de dólares en "asistencia humanitaria directa al pueblo cubano, la cual sería distribuida en coordinación con la Iglesia Católica y otras organizaciones humanitarias independientes y confiables".
De acuerdo con reportes de Cáritas Cuba, de ese fondo de 100 millones de ayuda humanitaria del gobierno estadounidense, 60 millones se gestionan por medio de la Iglesia católica.
Tras el arribo de los primeros cargamentos, los voluntarios de Cáritas han entregado los módulos a familias necesitadas en parroquias y comunidades de Villa Clara, Ciego de Ávila, Cienfuegos, de Pinar del Río, Matanzas y en La Habana.
Las entregas de este donativo incluyen arroz, frijoles, aceite, azúcar, espaguetis, sardinas y atún, más jabones, crema y cepillos dentales, tabletas potabilizadoras de agua, almohadillas sanitarias, recipientes y lámparas recargables.
La llegada de los donativos tiene lugar en un momento de escalada de la controversia verbal entre La Habana y Washington, considerado como el de mayor tensión de sus relaciones en décadas.
Además, la situación se enmarca en la profunda crisis económica que padece la isla desde hace seis años, agravada por la pandemia, las fallidas políticas nacionales y las sanciones estadounidenses, que han provocado escasez de alimentos, combustible y medicinas, una inflación galopante, prolongados apagones y una creciente dolarización parcial.
A ello se ha sumado desde enero la política de "máxima presión" aplicada por Washington con un cerco petrolero y medidas secundarias a partir de mayo contra sectores vitales de la economía que han reforzado la crisis económica y energética en la isla.













