El presidente Donald Trump declaró el martes que Estados Unidos rechazaba lo que calificó como un esfuerzo global para controlar la inteligencia artificial, y que los documentos del gobierno estadounidense comenzarían a referirse a esta tecnología como "superinteligencia".
Trump afirmó que la palabra "artificial" hace que la tecnología parezca falsa.
"No es falsa. De hecho, es asombrosa. Debemos que ser cuidadosos", dijo en un discurso ante la Asamblea General de la ONU.
Trump reconoció que las nuevas tecnologías plantean desafíos, pero comparó las advertencias de que la IA podría amenazar a la humanidad con afirmaciones —que atribuyó a activistas climáticos— de que el calentamiento global acabaría con todos en un plazo de 12 años. Señaló que quienes lanzaban esas advertencias eran "el mismo grupo de personas" que afirmaba que la IA podría destruir a la humanidad.

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"Quien gane la carrera de la IA —quien logre la superinteligencia—, gana", declaró Trump, planteando su desarrollo como una competición entre naciones. "No voy a frenar el crecimiento de algo que será más grande que la Revolución Industrial".
Afirmó que la administración actuaría con cautela y que las fuerzas del orden y el Departamento de Justicia de EE. UU. controlarían al sector si fuera necesario.
Trump anunció el cambio de terminología durante el discurso y cuestionó si tenía suficiente poder para lograr que se consolidara.
"Veamos si tengo algún poder", dijo Trump. "Puede que sí o puede que no. Lo averiguaremos muy pronto... Estados Unidos lidera el mundo en superinteligencia y seguirá haciéndolo de manera segura y responsable".
Afirmó que los estadounidenses nunca han sido una nación que rehúya una frontera.
El discurso de Trump tuvo lugar después de la intervención del secretario general de la ONU, António Guterres, quien aprovechó su última alocución para instar a los líderes mundiales a establecer salvaguardias internacionales para la inteligencia artificial, antes de que el rápido avance tecnológico conlleve el riesgo de perder el control humano.
"Los robots asesinos no deben tener cabida en nuestro futuro", afirmó Guterres, quien asumió el cargo en enero de 2017 y cuyo mandato finaliza el 31 de diciembre.
Guterres señaló que la inteligencia artificial avanza a una velocidad que "tomó por sorpresa incluso a sus propios creadores".
"La inteligencia artificial supone, sin duda, un cambio de paradigma: ofrece un enorme potencial para avanzar en la medicina, acelerar los descubrimientos científicos, ampliar las oportunidades y mejorar vidas", declaró Guterres. "Que no quepa duda: el peligro no es la tecnología. El peligro es la tecnología sin rendición de cuentas; la capacidad sin supervisión; la toma de decisiones sin transparencia. Y ese peligro no puede subestimarse. Los propios desarrolladores que crean estos sistemas están dando la voz de alarma".
Guterres también afirmó que los países que lideran esta revolución tecnológica deben compartir lo que saben sobre los riesgos emergentes para la seguridad.

























