Beijing está utilizando el sistema judicial de Hong Kong como arma para detener indefinidamente al defensor de la democracia Joshua Wong, aprovechando su encarcelamiento para infundir miedo en toda la ciudad, según los expertos.
Wong se declaró culpable el 2 de septiembre de "conspiración para coludirse con fuerzas extranjeras" en virtud de la ley de seguridad nacional que el régimen chino impuso a Hong Kong, según un informe de la Televisión Central de China (CCTV), la cadena de televisión estatal más grande de China.
En junio de 2025, Wong fue acusado de conspirar con otros activistas para solicitar que instituciones extranjeras o externas impusieran sanciones a Hong Kong por acciones llevadas a cabo entre julio y noviembre de 2020.
El destacado activista de Hong Kong se encuentra encarcelado desde 2020 y se le imputó el cargo mientras ya se encontraba tras las rejas.

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Si bien declararse culpable podría llevar a una sentencia más leve, el delito conlleva una pena máxima de cadena perpetua.
El tribunal aún no ha fijado una fecha para la sentencia.
Wong, de 29 años, fue uno de los líderes clave del Movimiento de los Paraguas de 2014, una campaña masiva a favor de la democracia, y fue encarcelado por su papel antes de ser puesto en libertad. Más tarde se unió a las manifestaciones de 2019 en toda la ciudad contra un polémico proyecto de ley de extradición.
"La esencia del sistema de derecho consuetudinario de Hong Kong se ha visto erosionada desde la implementación de la ley de seguridad nacional", declaró a The Epoch Times Sky Fung, secretario general del grupo de exiliados con sede en Taiwán Hong Kong Outlanders.
La ley de seguridad nacional entró en vigor el 1 de julio de 2020, marcando 23 años desde la transferencia de Hong Kong del dominio británico al chino.
Fung señaló que el régimen ha convertido al sistema judicial en un arma al presentar una demanda tras otra antes de que se dicten todos los veredictos, lo que mantiene a Wong encarcelado indefinidamente.
“Esto atrapa a los presos en un estado generalizado de miedo y vigilancia. Por otro lado, pone de manifiesto el propio miedo del régimen totalitario ante el libre albedrío”, afirmó.
Sang Pu, abogado y director de la Asociación Taiwán-Hong Kong, señaló que el Partido Comunista Chino (PCCh) busca desgastar a Wong, pero que su táctica probablemente viola las convenciones internacionales.
“Los fiscales alegan que Wong conspiró para coludirse con fuerzas extranjeras entre julio y noviembre de 2020; sin embargo, retrasar la acusación hasta 2025 constituye una grave violación del debido proceso”, declaró Sang a The Epoch Times.
Tseng Chien-yuan, profesor asociado adjunto de la Universidad Nacional Central de Taiwán, se mostró de acuerdo y calificó el caso de Wong como un acto de persecución judicial y un veredicto político.
"A Wong se le acusa de acciones que ocurrieron antes de que se aprobara la ley de seguridad nacional. Según el principio de irretroactividad, no cometió ningún delito", declaró Tseng a The Epoch Times.
"Esto demuestra que el régimen está utilizando deliberadamente el juicio contra Wong y su declaración de culpabilidad para infundir miedo ante la ley de seguridad nacional en toda la sociedad de Hong Kong".
Cadena perpetua de facto
El régimen trata los casos contra figuras prodemocráticas en Hong Kong como si fueran un hecho consumado, partiendo de la condena deseada para construir los cargos contra Wong, señaló Sang, lo que deja poco margen para la clemencia."Si las autoridades de Hong Kong quieren encarcelar a Wong por 10 años, aún tendría que pasar más de cuatro años detrás de rejas", dijo. "Pero también podrían aspirar a un total de 15 años. En última instancia, el régimen está decidido a mantener a Wong bajo custodia todo el tiempo que pueda".
Fung señaló que Beijing podría no llegar a condenar a Wong a cadena perpetua, pero que de todos modos le impondrá una pena severa.
“Para el régimen, un preso político de alto perfil con un enorme reconocimiento internacional como Wong constituye una excelente moneda de cambio”, afirmó.
“Beijing necesita apaciguar a sus ultranacionalistas internos imponiéndole castigos severos a Wong, al tiempo que evita la cadena perpetua para mantener su influencia frente al mundo libre”.
Sin embargo, Fung señaló que el patrón de medidas de mano dura del PCCh —que incluye procesamientos repetidos y una vigilancia exhaustiva tras la liberación— podría mantener a Wong efectivamente atrapado en una "cadena perpetua en todo menos en el nombre", independientemente de la duración oficial de su condena.
Otra figura destacada procesada bajo la ley de seguridad nacional de Hong Kong es Jimmy Lai —un ciudadano británico y magnate de los medios conocido por sus críticas sin tapujos a Beijing—, quien fue condenado a 20 años de prisión en febrero, la pena más severa impuesta a cualquier figura prodemocrática o disidente político.
Intensificación de la represión
Tseng afirmó que el gobierno continuará con su represión contra los disidentes como una advertencia a la sociedad de Hong Kong."Muchos de los detenidos durante el movimiento contra la extradición de 2019 aún no han sido sentenciados debido al gran volumen de casos", señaló.
"Como resultado, las autoridades de Hong Kong podrían dictar sentencias de represalia cada año para mantener un estado constante de miedo entre la población".
Según Fung, el régimen extenderá su represión a todos los aspectos de la vida cotidiana en Hong Kong, combinando una implementación gradual de la censura en Internet con severas sanciones financieras y sociales.
"A través de medidas de represión financiera, como la congelación de activos y campañas de delación a nivel de base, Beijing pretende hacer imposible que los activistas puedan sobrevivir en la sociedad de Hong Kong", señaló Fung.
Sang señaló que el PCCh considera a la ciudad como un "caldo de cultivo para la actividad antigubernamental", desmantelando sistemáticamente el espacio de operación de la sociedad civil.
"Habrá más sindicatos estudiantiles universitarios, clubes y librerías independientes en Hong Kong que se verán obligados a cerrar", dijo.
"Todo el trabajo en las artes, la cultura y los medios de comunicación enfrentará un intenso escrutinio, lo que sofocará la expresión independiente".
El Sindicato de Estudiantes de la Universidad Lingnan de Hong Kong —fundado hace casi 60 años y una de las organizaciones estudiantiles más influyentes de la ciudad— anunció su disolución en Facebook el 6 de agosto, citando "cambios recientes en la situación dentro y fuera del campus".
Los sindicatos estudiantiles universitarios de todo Hong Kong se han disuelto o han perdido su reconocimiento oficial desde que entró en vigor la ley de seguridad nacional a mediados de 2020, y casi todos ellos habían participado en el movimiento contra la ley de extradición de 2019.
Por otra parte, las librerías independientes de Hong Kong Book Punch, Have a Nice Stay y Greenfield Bookstore fueron objeto de acciones policiales por motivos de seguridad nacional. En marzo se llevaron a cabo detenciones en Book Punch, mientras que Have a Nice Stay y Greenfield Bookstore cerraron en julio tras sufrir redadas.
Sang predijo que la campaña de propaganda, guerra legal y guerra psicológica para restringir los derechos de los hongkoneses no hará más que intensificarse en los próximos años.
"Esto será un golpe devastador para Hong Kong", afirmó Sang.
"A menos que el PCCh se derrumbe, no habrá un punto de inflexión para Hong Kong".





























