MIDDLETOWN, Ohio—El vicepresidente JD Vance posó ante un fondo de bobinas de acero —junto a los trabajadores que las fabricaron— mientras anunciaba la inversión de 500 millones de dólares de la Administración Trump en la planta siderúrgica Middletown Works.
La subvención, que procede del Departamento de Energía (DOE) y se financia con los aranceles, se destinará a la planta propiedad de la empresa Cleveland-Cliffs. A ello se sumarán otros 500 millones de dólares aportados por la propia empresa, lo que supone una inversión total de mil millones de dólares en la fábrica de Middletown.
Vance, que creció en Middletown, fue recibido con cánticos de "USA, USA" al subir al escenario. Habló de su "Papaw", que era soldador en la misma fábrica en la que Vance pronunció su discurso.
"No puedo evitar pensar en la última vez que un tal 'James Vance' se encontraba en este mismo lugar; había trabajado casi 40 años como soldador en Armco Steel", dijo Vance, señalando que esa misma fábrica es ahora la planta Middletown Works de Cleveland-Cliffs.

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"Lo único que pedía a sus líderes políticos era muy sencillo: Pedía que sus impuestos fueran razonables. Pedía que su comunidad estuviera a salvo. Pidió que nuestros políticos garantizaran que hubiera buenos puestos de trabajo para los hombres y mujeres dispuestos a trabajar en ellos. Y pidió que nunca se le pidiera a Estados Unidos que fuera el policía del mundo".
Según Vance, esa misión es la que persigue la Administración del presidente Donald Trump con la iniciativa "America First" y con subvenciones como la que se destina a Middletown, Ohio.
Angie Burroughs, que lleva 28 años trabajando en la planta siderúrgica, fue una de las aproximadamente 1000 personas que asistieron al acto. En declaraciones a The Epoch Times, dijo que tanto ella como sus compañeros de trabajo estaban emocionados por ver al vicepresidente y formar parte de un día decisivo en la historia de la planta.
Dijo que la gente se siente tranquila respecto al futuro de la planta, que es vital para la comunidad. "Todo el mundo que conoces tiene a algún familiar que trabaja aquí. Es decir, significa mucho para todos", dijo. Burroughs señaló que el discurso de Vance parecía "salir directamente del corazón".
Audrey Robertson, subsecretaria de Energía, intervino en el acto y calificó la inversión de "histórica".
Robertson detalló a qué se destinaría el dinero, diciendo que ayudaría a automatizar y optimizar aspectos del funcionamiento del horno para que este funcione de manera más eficiente y a crear una "instalación de generación de energía a partir del calor residual", así como un nuevo sistema de refrigeración que transforma la escoria fundida generada por la planta en un "ingrediente valioso para el hormigón".
Dijo que la inversión modernizaría la producción de acero: "Significa puestos de trabajo estadounidenses de calidad, respaldados por los sindicatos y bien remunerados y supone un sustento seguro para miles de trabajadores cualificados que actualmente trabajan en esta planta, así como nuevas oportunidades para la próxima generación de ingenieros, técnicos y trabajadores siderúrgicos".
"Esto significa reducir la dependencia de Estados Unidos de los productos extranjeros y mejorar la competitividad de nuestras industrias nacionales clave".
Añadió que la Administración Trump considera "que la siderurgia no es una reliquia del pasado, sino un pilar del crecimiento y la prosperidad de nuestra nación".
Vance recordaba vívidamente cómo, uno tras otro, sus amigos de la infancia le contaban que su padre había perdido el trabajo, porque la fábrica en la que trabajaba estaba trasladando la producción al extranjero.
A menudo, esas pérdidas de empleo desencadenaron el abuso de opiáceos, lo que obligó a los abuelos a criar a sus nietos en pequeñas comunidades devastadas por la desaparición de fábricas como aquella en la que él pronunció su discurso.
"Ahora bien, la sangre de estos hombres y mujeres, estas llamadas 'muertes por desesperación'… la sangre de esas personas, en mi opinión, se acumula a los pies de aquellos que venderían a su país a cambio de unos beneficios económicos mezquinos".
Para Ohio, sin embargo, la situación ha cambiado en los últimos años. El gobernador Mike DeWine señaló en su discurso que el "Estado del Buckey" tiene "más puestos de trabajo ocupados hoy que en cualquier otro momento de nuestra historia". Según DeWine, republicano, las empresas están abandonando estados como California y Nueva York para trasladarse a estados como el suyo.
"Están abandonando las dos costas y vienen al corazón del país", dijo DeWine. "Vienen aquí, a Ohio".
Varios asistentes que hablaron con "The Epoch Times" dijeron sentirse orgullosos al saber que un joven de su zona había ascendido al segundo cargo electo más importante del país. También señalaron que sentían un renovado optimismo respecto a la industria siderúrgica y a la viabilidad del "sueño americano".
Tom Rhodenbaugh, recién jubilado de otra empresa manufacturera, dijo: "Fue estupendo escuchar las cifras sobre lo que casi podría llamarse 'una nueva revolución industrial'".
Señaló que Trump comenzó a traer de vuelta puestos de trabajo a Estados Unidos durante su primer mandato, un proceso largo.
"No es algo que suceda de la noche a la mañana", dijo. "Tenemos que seguir adelante con ello si queremos que la revitalización continúe".
Acudió al acto con Martha Steier y su marido, Gary Steier. Teniendo en cuenta las raíces de Vance en Middletown, "te hace sentir muy orgullosa que sea de aquí y te hace darte cuenta de que cualquier persona de tu entorno, o cualquier niño que nazca hoy, podría llegar a ser vicepresidente o presidente de los Estados Unidos. Eso es el sueño americano", dijo Martha Steier.
Su marido añadió: "El sueño americano está más vivo que nunca… y si existe una meritocracia, puedo llegar a donde quiera".

























