Nicaragua se ha convertido en un país clave para que los regímenes de China, Rusia e Irán mantengan su presencia en el continente americano. Este giro ocurre ante la profunda crisis que atraviesan Cuba y Venezuela, sus principales aliados en Occidente, advierte Javier Meléndez, director ejecutivo de Expediente Abierto, un think tank que analiza la seguridad en Centroamérica.
“Nicaragua, particularmente, al día de hoy, es un país que se sostiene en términos relativamente económicos y represivos gracias al apoyo de China y al apoyo de Rusia. Además de eso tiene una relación brutalmente estable y sólida con Irán”, explicó el experto durante una entrevista exclusiva con China en Foco para Epoch TV.
“Dado lo que está sucediendo en Venezuela y (...) con Cuba, Nicaragua se convierte de la noche a la mañana, [en] uno de los activos más importantes, sino el más importante, de estos países en las Américas”, agregó.
Venezuela y Cuba atraviesan una crisis sin precedentes. Tras la captura de Nicolás Maduro por parte de las autoridades estadounidenses, Caracas se ha visto obligada a alinearse con la agenda de Washington. Como consecuencia, Venezuela dejó de ser el principal proveedor de petróleo de Cuba, lo que ha agravado la crisis energética que la isla padece desde hace años.
El experto explica que tanto China como Rusia tienen una “relación muy fluida”, y señala que es debido a una “solidaridad ideológica, relaciones comerciales, interés económico y los BRICS”; no obstante, con Nicaragua la relación “es básicamente una situación de antiimperialismo, de anti Estados Unidos, antioccidente y de fortalecer gobiernos iliberales (opuestos al liberalismo) en la región”.
El Sr. Meléndez argumenta que el vínculo de estas tres potencias con Nicaragua busca generar una disrupción en Occidente. Esto concuerda con la Estrategia de Seguridad Nacional de la administración Trump, cuyo objetivo central es frenar la influencia de países hostiles —como China, Rusia e Irán— en la región, reafirmando así la presencia estadounidense bajo los principios de la llamada Doctrina Donroe.
La "Doctrina Donroe" es la versión actualizada por el presidente Trump de la histórica Doctrina Monroe de 1823. Esta política reafirma al continente americano como zona de influencia exclusiva de EE. UU. y plantea la intervención directa para expulsar de la región a potencias rivales como China, Rusia e Irán.
El experto advierte que Washington no es del todo consciente de lo que representa la intervención de estos regímenes en Nicaragua: “una plataforma muy sólida y agresiva para China, Rusia y también Irán”.
Dijo que, lamentablemente, la situación en Nicaragua no tiene la atención internacional que han tenido Venezuela o Cuba; no obstante, el experto reconoce que con la reciente declaración del secretario de Estado, Marco Rubio, “esto cambió dramáticamente y creo que tenemos otro nivel de atención”.
La declaración a la que hace referencia el Sr. Meléndez es la publicada a través de X a inicios de junio del secretario Rubio.
“La dictadura de Murillo-Ortega es un enemigo de la humanidad. La Administración Trump no ignorará sus crímenes y brutalidad, incluida la responsabilidad singular de la dictadura en la muerte del líder de la oposición política Brooklyn Rivera”, se lee en el breve comunicado de Rubio.
“Hoy, el Departamento de Estado tomó medidas para imponer restricciones de visa a más de 100 funcionarios nicaragüenses que continúan ejecutando la agenda maligna de Murillo y Ortega”, finaliza el escrito.
“Entonces, es como un pequeño sentido de alivio y ciertamente los nicaragüenses estamos con una idea de que podría suceder algo más importante que viene de la comunidad internacional”, expresó el Sr. Meléndez durante la entrevista.
El experto señala que Ortega maneja la relación con China, Rusia e Irán “como un activo estratégico y como como un mensaje en que le dice a Estados Unidos: 'No te metas conmigo porque tengo estos amigotes que me van a defender porque soy su aliado incondicional en la región'”.
El Sr. Meléndez toma como referencia el reciente pacto del régimen de Ortega con Rusia en el que, según el experto, se acuerda cooperación naval, militar, de inteligencia y tecnológica con Nicaragua, donde básicamente le dice a Putin: “vengan e instálense en los términos que ustedes quieran”.
El experto asegura que este movimiento es totalmente estratégico. Según su hipótesis, a Ortega "le gusta estar metido en esta situación de líder internacional y de conflictividad internacional". Bajo esta lógica, el líder sandinista calcula que su alianza incondicional con Vladímir Putin lo protegerá de cualquier represalia, apostando a la relación cercana que existe entre el presidente ruso y Trump.
“Para mí, Ortega no es un hombre inteligente, es un hombre conceptualmente e intelectualmente muy limitado, pero sí es muy hábil en la política internacional y es un operador político tremendo. Y ahí creo que la gente se ha equivocado con él en desmeritarlo y en entender y pensar que Daniel Ortega es un tonto que no entiende nada”, expresó el experto.
En este marco de intervención extranjera, particularmente de China en el continente americano, Noemí Pavón Gallard, exiliada política nicaragüense y voz clave de la resistencia democrática, sostiene que Nicaragua entregó el control del 50 % de su territorio a China al darle la concesión del proyecto del Canal Interoceánico durante 10 años, lo que permitió al régimen asiático infiltrarse en el país, además de explotar y controlar una gran parte de sus riquezas naturales.
La Sra. Pavón argumenta que el gigante asiático tiene un “plan estratégico” en Nicaragua, que es un trabajo geopolítico más que económico, pero igualmente aprovecha y saca beneficios financieros de la región.
El proyecto del Canal Interoceánico en Nicaragua fue pactado en 2014 entre Ortega y Wang Jing, gerente del consorcio Hong Kong Nicaragua Development (HKND) Group. Este acuerdo le otorgó a HKND una concesión para construir y administrar la vía durante 50 años, con opción a ser renovada por un segundo término de otros 50 años.
Si bien este consorcio es presentado como independiente, la Sra. Pavón asegura que en realidad es parte del régimen comunista chino.
Por su parte, Alejandro Peña Esclusa, experto en geopolítica, asegura que China ha logrado expandir su influencia en América Latina a través del Foro de São Paulo.
Detalla que, de manera paulatina, está intentando convertir al continente americano en una especie de colonia. Agregó que el fundador del foro, Lula da Silva, ha sido uno de los principales promotores de Beijing y su avance en la región. No obstante, en su momento Fidel Castro, Hugo Chávez y Nicolás Maduro también participaron en esta promoción.
Ortega ganó por primera vez la presidencia de Nicaragua en 1984 tras el triunfo de la Revolución Sandinista, de la que formó parte y que derrocó a la dictadura de Somoza.
En 1990 volvió a postularse para las elecciones y perdió ante Violeta Barrios de Chamorro. Ortega entregó el poder pacíficamente.
Para 1996 y 2001 volvió a postularse para la presidencia y perdió ambas contiendas ante dos candidatos de derecha. En 2006 se presentó nuevamente a la elección presidencial y ganó.
En 2009 la Corte Suprema de Nicaragua, bajo el control del régimen de Ortega, emitió un fallo que declaró “inaplicable” la prohibición constitucional de la reelección, permitiéndole postularse nuevamente, y en 2011 ganó su segundo mandato consecutivo —en unas elecciones cuestionadas por los observadores internacionales—.
Para 2014 la Asamblea Nacional aprobó una reforma constitucional que permite la reelección indefinida, y en 2016 Ortega gana su tercer mandato consecutivo y esta vez lleva a su esposa, Rosario Murillo, como Vicepresidenta. En 2021, nuevamente Ortega y Murillo ganaron las elecciones presidenciales.





















