El embajador Ronald Johnson destacó la cooperación militar bilateral entre México y Estados Unidos tras la participación de más de 500 soldados mexicanos en un entrenamiento en suelo estadounidense.
“Cuando entrenamos juntos, somos más fuertes y estamos mejor preparados”, declaró el funcionario en un comunicado en X el 30 de septiembre, haciendo referencia al entrenamiento entre integrantes del Ejército mexicano y el estadounidense en Fort Polk, una base militar del Ejército de Estados Unidos en Vernon, Luisiana.
Johnson señaló que con esta iniciativa se fortalece la interoperabilidad y la capacidad para enfrentar amenazas compartidas.
“La cooperación militar significa estar listos juntos para poder actuar de manera más efectiva cuando más importa”, puntualizó.

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Por su parte, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) detalló que 518 efectivos de la Brigada de Fusileros Paracaidistas, Cuerpo de Fuerzas Especiales, Ingenieros de Combate y Batallón de Respuesta a Emergencias participaron en el entrenamiento conjunto llamado “Ejercicio Rotacional 2026”.
“El Ejercicio permitió fortalecer la compatibilidad operativa entre las unidades de los cuerpos especiales de Defensa y los E.U.A., a través de la planificación de operaciones militares conjuntas”, declaró la Sedena en su comunicado del 30 de septiembre.
Enfatizó que este entrenamiento —el cual se llevó a cabo del 18 de agosto al 13 de septiembre— sirve para hacer frente a las amenazas compartidas, a la vez que subrayó que este intercambio se da “bajo los principios de reciprocidad, responsabilidad compartida y diferenciada, confianza mutua y respeto a las decisiones y territorios soberanos”.
Por su parte, el Comando Norte de Estados Unidos (USNORTHCOM) señaló que este entrenamiento representó la quinta rotación de efectivos de la Sedena en el Centro Conjunto de Entrenamiento de Preparación (JRTC, por sus siglas en inglés) y estuvo enfocado en operaciones de combate a gran escala, misiones de asalto aéreo y ejercicios con fuego real.
“Operar juntos en condiciones realistas y extenuantes mejora la interoperabilidad táctica, fortalece nuestra asociación militar a militar y refuerza nuestro compromiso compartido con la defensa cooperativa de Norteamérica”, señaló el organismo estadounidense en una publicación de X ese mismo día.
La asistencia de las tropas mexicanas a dicha capacitación fue autorizada por el Senado de la República, según un decreto oficial publicado el pasado julio.
El documento detalla que para cumplir con esta misión binacional, los efectivos militares se movilizaron con armamento y equipo especial a través de un operativo logístico que combinó transporte aéreo militar y terrestre.
Como parte del protocolo legal, las autoridades mexicanas deberán presentar ante el Poder Legislativo un informe detallado sobre los resultados obtenidos al finalizar estas maniobras internacionales dentro de los 30 días posteriores a su conclusión.
Las autoridades mexicanas y de Estados Unidos han intensificado su trabajo conjunto desde la llegada de Donald Trump a la presidencia estadounidense.
Esta colaboración bilateral en seguridad se formalizó el 3 de septiembre de 2025, durante la visita oficial del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. En aquella ocasión, ambos gobiernos suscribieron una Declaración Conjunta orientada a desmantelar a las organizaciones criminales transnacionales, frenar el tráfico de armas y fentanilo, y gestionar el flujo migratorio irregular.
Como parte de esta colaboración, en el mes de junio, representantes de ambas naciones celebraron una reunión del Grupo Bilateral de Implementación, un nuevo mecanismo de diálogo enfocado en la seguridad fronteriza y la aplicación de la ley.
Durante el encuentro, los funcionarios coincidieron en la urgencia de reforzar el combate al tráfico ilícito de armas y desarticular a las organizaciones criminales transnacionales que tanto han afectado a ambas naciones.
Al mismo tiempo, reiteraron que “la seguridad es una responsabilidad compartida que exige esfuerzos coordinados y sostenidos, con pleno respeto a la soberanía de cada país y en beneficio de la seguridad, la salud y el bienestar de ambos pueblos”.
De este grupo de trabajo nació la estrategia binacional denominada "Águila Alta", diseñada para intensificar la vigilancia fronteriza y neutralizar el uso de drones por parte de los grupos criminales. Este operativo binacional se desplegó de manera simultánea en Tijuana, Baja California, y San Diego, California, del 1 de agosto al 21 de septiembre, dividido en dos fases.
De acuerdo con un reporte emitido por la Sedena, la iniciativa busca blindar las operaciones militares ante el uso cada vez más frecuente de aeronaves no tripuladas por parte de la delincuencia organizada para vigilar los movimientos de las fuerzas de seguridad en la franja fronteriza.
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