El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, y el representante de Comercio, Jamieson Greer, instaron a Beijing a cumplir con los compromisos comerciales adquiridos el año pasado, de cara a una reunión prevista para finales de este mes entre los líderes de las dos economías más grandes del mundo.
Bessent y Greer, quienes desde el año pasado encabezan las negociaciones comerciales de Estados Unidos con China, mantuvieron una videoconferencia el 6 de noviembre con el viceprimer ministro chino, He Lifeng.
Durante el encuentro virtual, Bessent subrayó la importancia de que China "implemente de manera plena e inmediata los compromisos" asumidos en Busan, Corea del Sur, y "expresó su preocupación por las recientes acciones de China", según un comunicado emitido por su oficina.
El titular del Tesoro señaló que "el progreso continuo depende de resultados concretos" y que Estados Unidos "evaluará de cerca la implementación de dicho acuerdo por parte de China".

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Por su parte, Greer destacó la "importancia fundamental de que China tome medidas concretas para cumplir plenamente con sus compromisos previos", especialmente en lo relativo a "la compra de productos agrícolas, tierras raras y otros minerales críticos", indicó la Oficina del Representante de Comercio de EE. UU. en un comunicado aparte.
"La administración Trump seguirá buscando un comercio equilibrado con China, supervisando el cumplimiento de los compromisos adquiridos y generando, al mismo tiempo, beneficios duraderos para los agricultores, ganaderos, fabricantes y trabajadores estadounidenses", afirmó la oficina.
En virtud del acuerdo de Busan, presentado en una cumbre celebrada en octubre de 2025 en la que participaron el presidente Donald Trump y el líder chino Xi Jinping, China aceptó no solo comprar más soja estadounidense, sino también eliminar los controles a la exportación de tierras raras y otros minerales críticos, esenciales para una amplia gama de industrias en Estados Unidos.
El acuerdo comercial de un año de duración, se prorrogó dos meses —hasta el 10 de enero— después de que los equipos negociadores encabezados por Bessent, Greer y He se reunieran en Nueva York en septiembre, poco antes de la visita de Xi a Estados Unidos.
En aquel momento, Bessent señaló que, si bien China había mostrado un firme compromiso con la compra de soja, seguía retrasada en el cumplimiento de sus compromisos de adquirir otros productos agrícolas estadounidenses.
Además de la soja, Beijing se comprometió a comprar al menos 17,000 millones de dólares anuales en productos agrícolas estadounidenses hasta 2028, según informó la Casa Blanca en mayo, tras el encuentro entre Trump y Xi en Beijing.
A principios de esta semana, el Ministerio de Comercio de China declaró que Beijing estaba abierta a adquirir más productos agrícolas estadounidenses, pero solo a condición de que se aplicaran los recortes arancelarios recíprocos propuestos.
El contacto telefónico más reciente entre los principales negociadores comerciales de Estados Unidos y China se produjo apenas unas semanas antes de que Trump y Xi se reúnan al margen de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que tendrá lugar en la ciudad china de Shenzhen.
Estados Unidos ha buscado diversificar su comercio agrícola y reducir su dependencia de China, dado que el régimen comunista ha utilizado en repetidas ocasiones la soja como moneda de cambio cuando las relaciones comerciales se deterioran. China, el mayor importador de soja del mundo, suspendió sus compras a Estados Unidos en 2018 y, nuevamente, a principios de 2025, a medida que se intensificaban las tensiones comerciales, lo que provocó enormes pérdidas para los agricultores estadounidenses.
En los últimos años, Washington expandió sus exportaciones a las naciones del sudeste asiático, las cuales se han convertido en el cuarto mayor comprador de productos agrícolas estadounidenses, según un informe reciente del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.















