Cada noche, mientras duerme, un equipo de limpieza microscópico recorre sus ojos y elimina los residuos bioquímicos: un proceso de recuperación del que dependen sus retinas tras largos días de procesar rostros, pantallas y un flujo interminable de contenido digital.
El sistema de limpieza del ojo
Los científicos saben desde hace más de una década que el cerebro lleva a cabo su propio proceso nocturno de eliminación de desechos, denominado sistema glinfático. Este mantiene el equilibrio de líquidos y elimina los subproductos metabólicos, incluidas las proteínas relacionadas con la neurodegeneración.Existen indicios de que los ojos llevan a cabo una versión paralela de ese proceso, conocida como sistema glinfático ocular. Su estudio es un campo emergente y en rápida evolución, que hasta ahora se ha explorado principalmente a través de investigaciones en animales y en tejido humano post mortem.

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"El sueño ayuda a nuestros tejidos neuronales a eliminar la inflamación acumulada, y dado que el tejido retiniano en la parte posterior del ojo es tejido neuronal, el sueño podría tener un beneficio para proteger ese tejido", declaró a The Epoch Times el Dr. Joseph Allen, optometrista y creador del canal de YouTube Doctor Eye Health.
Los desechos metabólicos, que consisten en subproductos celulares como lípidos y proteínas, residuos moleculares que el cuerpo no puede reciclar y líquido acumulado en tejidos oculares de alta energía como la retina y la córnea, desencadenan o agravan la inflamación. La acumulación de líquido se asocia con enfermedades como el glaucoma, la degeneración macular y los trastornos retinianos. Los científicos han identificado dos vías por las que el líquido se desplaza hacia y desde los ojos, una de las cuales lo transporta en direcciones opuestas.
La ruta de eliminación de desechos es un proceso complejo: los desechos se acumulan en el vítreo, son absorbidos por las células ganglionares de la retina, transportados al espacio perivenoso del nervio óptico —con la ayuda de las presiones intraocular e intracraneal— y drenados hacia los ganglios linfáticos cervicales.
El proceso de eliminación de desechos podría verse influenciado por el movimiento de la pupila. Durante el sueño no REM, que representa la mayor parte de nuestro tiempo de sueño, las pupilas generalmente se reducen de tamaño, pero continúan fluctuando. Una revisión publicada en *Investigative Ophthalmology & Visual Science* describe una investigación con ratones que demuestra que la constricción y dilatación repetidas de la pupila aceleraban el movimiento de líquido y desechos desde el ojo a lo largo del nervio óptico. Aún se desconoce si el mismo proceso ocurre durante el sueño o en los seres humanos.
Lo que sus lágrimas le están diciendo
El primer signo en sus ojos de que no está durmiendo lo suficiente es la sequedad ocular, aunque no todos lo perciben porque los ojos no siempre se sienten secos; es posible que incluso produzcan más lágrimas para compensar.Incluso una sola noche de sueño deficiente o insuficiente puede alterar la producción de lágrimas y la composición química de la película lagrimal —la capa protectora de tres capas del ojo—. Esto puede provocar enrojecimiento, ardor, irritación y una disminución de la nitidez visual, señaló Allen.
"Y eso puede acumularse con el tiempo si alguien ha descuidado constantemente sus hábitos de sueño. Las personas con visión borrosa podrían pensar: 'Ah, mis lentes no son los adecuados', cuando en realidad se debe a que su película lagrimal es de mala calidad", señaló.
La visión borrosa puede ser más que un indicio de una mala noche de sueño; una pérdida repentina de la visión clara y nítida puede ser un síntoma de afecciones oculares graves, como la degeneración macular, las cataratas, el glaucoma, la retinopatía, el síndrome del ojo seco, un error de refracción o incluso efectos secundarios de medicamentos. Algunas de estas afecciones constituyen emergencias médicas.
Dejando de lado esa salvedad, la relación entre el sueño y el ojo seco está documentada. Casi la mitad de los pacientes con síndrome del ojo seco altamente sintomático tienen problemas para dormir, una tasa similar a la observada en pacientes con osteoartritis o apnea obstructiva del sueño, según un estudio publicado en The Ocular Surface. Aproximadamente la mitad de la población padece ojo seco en mayor o menor grado.
La relación es bidireccional. Un metaanálisis publicado en BMC Ophthalmology reveló que la privación del sueño favorece la enfermedad del ojo seco, pero esta también puede alterar el sueño debido a la sensibilidad a la luz, la incomodidad que produce que los párpados no se cierren por completo y el malestar que dificulta el descanso completo.
La enfermedad del ojo seco también puede causar lagoftalmos nocturno, una afección en la que la persona no cierra completamente los ojos durante el sueño. Esto empeora la producción de la película lagrimal y el ojo seco, y afecta a aproximadamente el 5 por ciento de la población. Es más común entre las mujeres, las personas más jóvenes y los trabajadores de turno nocturno. Los remedios para esto coinciden con el cuidado ocular general ante la privación del sueño: ungüentos y lágrimas artificiales, máscaras oculares calientes, aromaterapia y baños calientes.
Existen pruebas de que el daño ocular causado por la falta de sueño no es permanente. En un estudio con ratones publicado en Experimental & Molecular Medicine, dos semanas de sueño recuperado revirtieron el daño ocular fisiológico causado por 10 días de falta de sueño, lo que sugiere que el sistema de recuperación del ojo, cuando se le da la oportunidad, puede cumplir su función.
Cómo las pantallas agravan el ojo seco y los problemas de sueño
Las pantallas complican el problema del ojo seco de dos maneras: durante su uso y antes de acostarse.Los dolores de cabeza que surgen por el uso de pantallas tienen menos que ver con el trabajo en computadora y más con el ojo seco, según el Dr. Andrew Iwach, miembro de la Academia Estadounidense de Oftalmología y director ejecutivo y especialista en glaucoma del Centro de Glaucoma de San Francisco. El uso de pantallas está relacionado con el ojo seco a través de un mecanismo que tiene menos que ver con la luz y más con la atención.
Parpadeamos menos cuandom miramos las pantallas: alrededor de seis veces por minuto, en comparación con las 17 veces durante una conversación cara a cara. Las pantallas también se asocian con un parpadeo incompleto, otro factor que contribuye a la sequedad ocular, según los hallazgos de un estudio publicado en Contact Lens and Anterior Eye.
Un parpadeo completo ayuda a distribuir las lágrimas por todo el ojo y a extraer el aceite de las glándulas de Meibomio, lo cual ayuda a evitar que la humedad se evapore demasiado rápido, señalaron los autores. Los parpadeos parciales frecuentes pueden dejar al ojo con una lubricación insuficiente.
Esto podría ayudar a explicar un cambio que Iwach ha observado en su práctica. Dado que las personas pasan más tiempo usando teléfonos inteligentes y computadoras que hace 25 años, los pacientes más jóvenes muestran cada vez más signos tempranos de ojo seco —un patrón que era poco común hace una generación—, declaró a The Epoch Times.
El uso de pantallas cerca de la hora de acostarse agrava el problema de otra manera. La estimulación proveniente de las redes sociales, las noticias y el correo electrónico desencadena respuestas de dopamina que dificultan la relajación, señaló Allen, lo cual interrumpe el sueño del que dependen los ojos para recuperarse durante la noche.
La luz como herramienta
La luz azul de las pantallas ha generado una gran preocupación, pero Allen considera que gran parte de esa inquietud está mal enfocada. La mayoría de los dispositivos permiten a los usuarios filtrar la luz azul, y la exposición habitual a las pantallas no es lo suficientemente intensa como para dañar los ojos, afirmó.Aunque tal vez no dañe los ojos, la luz azul puede influir en su nivel de alerta o somnolencia, y sus efectos dependen en gran medida del momento en que se produzca la exposición.
Un pequeño subconjunto de células retinianas, las células ganglionares retinianas intrínsecamente fotosensibles, no tiene nada que ver con la visión en sí. Su función consiste en detectar los niveles de luz ambiental, particularmente en las longitudes de onda azules, y transmitir esa información al reloj circadiano del cerebro. La exposición a la luz azul suprime la melatonina y aumenta el estado de alerta, razón por la cual el uso de pantallas por la noche se asocia con dificultades para conciliar el sueño.
Sin embargo, ese mismo mecanismo hace que la exposición a la luz matutina sea una de las herramientas más efectivas para estabilizar el ritmo circadiano.
“Si bien culpamos a la exposición a la luz azul por afectar negativamente nuestro ciclo de sueño por las noches, también es muy eficaz para ayudarle a despertarse”, señaló Allen.
Un beneficio para la vista que se pasa por alto
Podemos agregar una mejor visión a la lista de afecciones para las que el sueño es un antídoto. A pesar de toda la tecnología optométrica que se aplica al ojo seco —gotas recetadas, tratamientos para las glándulas de Meibomio, lentes de contacto especiales—, el sueño sigue siendo una intervención poco utilizada y de la que se habla muy poco.Si tenemos alguna noche de sueño malo de vez en cuando, señaló Iwach, puede ser útil pensar en una buena noche de sueño como una oportunidad para “reiniciar” los ojos. Los exámenes oculares regulares y la atención consciente al parpadeo pueden formar parte de un plan de mantenimiento para proteger la visión a largo plazo.
Las personas que tienen dificultades habituales para conciliar el sueño o para permanecer dormidas pueden beneficiarse de la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, la cual aborda los pensamientos y hábitos que interfieren con el sueño. Otras estrategias útiles incluyen mantener el dormitorio fresco y oscuro, hacer ejercicio durante el día, evitar la cafeína al final del día, acostarse solo cuando se tiene sueño y practicar técnicas de relajación.
“En definitiva, dependemos de nuestros ojos y, dada su función, qué regalo tan maravilloso tenemos”, dijo Iwach. “Funcionan muy bien y, en realidad, requieren muy poco cuidado, pero es fundamental y bastante sencillo cuidar sus ojos”.
























