Después de una cirugía de reemplazo de rodilla, el dolor persistente puede hacer que incluso una caminata corta resulte intimidante. Algunos pacientes desarrollan miedo a moverse, preocupados de que la actividad dañe su nueva articulación. Sin embargo, la inactividad prolongada puede debilitar los músculos que necesitan para recuperar la movilidad.
Scott Wang, director de la Clínica de Rehabilitación Heng-Xin en Neihu, Taipéi, dijo a The Epoch Times que la recuperación generalmente requiere un regreso gradual a las actividades cotidianas y al entrenamiento de fuerza bajo supervisión médica profesional.
Por qué son importantes los músculos fuertes
La osteoartritis, una causa común de dolor de rodilla y uno de los principales motivos para la artroplastia de rodilla, afecta al cartílago y a otros tejidos dentro de la articulación. La edad avanzada es un factor de riesgo importante, pero las personas más jóvenes también pueden desarrollar esta afección, especialmente después de lesiones articulares o en asociación con la obesidad.
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Wang trató una vez a un paciente de unos 20 años que padeció obesidad desde la infancia y pesaba 286 libras durante su adolescencia. Wang identificó la carga excesiva sobre sus rodillas como un factor importante que contribuyó a su osteoartritis inusualmente precoz.
Las lesiones deportivas previas también pueden tener consecuencias duraderas. Wang ha atendido a pacientes que se rompieron un ligamento cruzado en su juventud y desarrollaron una degeneración considerable de la rodilla al llegar a los 40 años. La gravedad de la lesión inicial y el grado de recuperación de la función de la rodilla pueden influir en la salud articular a largo plazo.
Estos ejemplos ilustran por qué el cuidado de la rodilla va más allá de la articulación en sí. Los músculos circundantes brindan soporte y ayudan a controlar el movimiento. Fortalecerlos puede ayudar a las personas a mantener la capacidad de caminar, subir escaleras y levantarse de una silla.
El abuelo de Wang ofreció un ejemplo memorable. A pesar de que las radiografías mostraban una degeneración de rodilla de moderada a grave, aún podía caminar alrededor de 3.5 millas al día. Wang atribuye su movilidad conservada, en parte, a sus hábitos de ejercicio de larga data y a la fuerza muscular que mantuvo.
El objetivo del ejercicio es preservar la función y controlar los síntomas. El Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica (NICE) recomienda ejercicio adaptado a las necesidades de cada persona, incluyendo fortalecimiento muscular y actividad aeróbica. El ejercicio regular puede reducir el dolor de la osteoartritis y mejorar la función física y la calidad de vida.
Cómo la inactividad puede retrasar la recuperación
Después de un reemplazo de rodilla, el dolor y la hinchazón pueden hacer que los pacientes se muestren reacios a caminar o incluso a levantarse de la cama. Sin embargo, evitar el movimiento durante demasiado tiempo puede contribuir a la debilidad y rigidez muscular, lo que dificulta recuperar las actividades cotidianas.Los pacientes deben comenzar con las actividades y los ejercicios de rehabilitación permitidos por su equipo quirúrgico, señaló Wang. El tipo y la intensidad del ejercicio dependen del procedimiento, la etapa de recuperación y la condición individual.
La rehabilitación temprana suele ser sencilla y se realiza bajo estrecha supervisión. La Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos (AAOS) describe ejercicios como contraer los músculos del muslo, doblar y enderezar suavemente la rodilla, y caminar con un dispositivo de asistencia adecuado. A medida que avanza la recuperación, se introducen ejercicios de fortalecimiento más exigentes.
La rehabilitación no requiere soportar un dolor insoportable. El enfoque de Wang consiste en recuperar gradualmente el movimiento y la fuerza, al tiempo que se asegura que se traten las complicaciones y que la articulación se mantenga estable.
Recupere la fuerza para los movimientos cotidianos
A medida que avanza la recuperación, el fortalecimiento puede ayudar a recuperar los movimientos necesarios para la vida diaria. Las sentadillas son una opción, ya que trabajan varios grupos musculares de la parte inferior del cuerpo, en particular los cuádriceps en la parte frontal de los muslos y los glúteos.Las siguientes variaciones están destinadas a personas cuyo médico o fisioterapeuta las considere apropiadas. Después de una cirugía de rodilla, el momento, la profundidad y la frecuencia deben seguir el plan de rehabilitación individual.
Estas dos variaciones de sentadillas le permiten ajustar el movimiento a su fuerza y movilidad actuales, al tiempo que recupera gradualmente la función de la parte inferior del cuerpo.
1. Sentadilla con apoyo en una silla
Paso 1: Póngase de pie mientras se sostiene del respaldo de una silla para apoyarse. Separe los pies a la anchura de los hombros con las puntas de los pies ligeramente hacia afuera; mantenga el cuerpo erguido y activo el tronco.Paso 2: Inhale, flexione ligeramente las caderas y las rodillas, y baje las caderas de manera controlada.
Paso 3: Exhale, active los glúteos y los muslos para levantarse, y regrese a la posición inicial. No es necesario que se agache completamente de inmediato. Si carece de suficiente fuerza muscular o recién está comenzando la rehabilitación, empiece con la sentadilla con apoyo en una silla; aumente gradualmente la profundidad de la sentadilla a medida que mejoren su fuerza muscular y movilidad.
2. Sentadilla profunda
Paso 1: Póngase de pie con los pies separados a la anchura de los hombros y las puntas de los pies ligeramente hacia afuera; mantenga el cuerpo erguido y activo el tronco.Paso 2: Inhale, flexione las caderas y las rodillas al mismo tiempo, y baje hasta que sus muslos queden paralelos al suelo, ajustando la profundidad según su capacidad.
Paso 3: Exhale, active los glúteos y los muslos para levantarse, y regrese a la posición inicial.
Pregunte a su fisioterapeuta cuántas repeticiones deb realizar y cuándo puedes aumentar la intensidad. Reduzca la profundidad o detenga si el movimiento le causa un dolor agudo o una molestia creciente, y busque orientación si provoca un empeoramiento de la hinchazón.
La recuperación se logra mediante pasos manejables que se repiten de manera constante. Una caminata corta o una sentadilla controlada y poco profunda pueden ayudar a recuperar la fuerza y la confianza necesarias para desenvolverse en la vida cotidiana.
























