Opinión
¿Pretende Beijing convertir a otras sociedades autoritarias en "Chinas digitales"?
El ascenso de China como principal exportador mundial de tecnología de vigilancia está dando lugar a algunos resultados inquietantes. Los paquetes de exportación de vigilancia de Pekín comprenden toda una arquitectura tecnológica que puede otorgar a los gobiernos una capacidad sin precedentes para ver, identificar y rastrear a sus poblaciones.
Convertir a otras naciones en "pequeñas Chinas"
Turquía es un caso de estudio importante.
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Para ser claros, Turquía aún no se ha convertido en un estado de vigilancia al estilo chino. Su sistema político y sus instituciones siguen siendo diferentes a los de China. Dicho esto, las empresas tecnológicas chinas han establecido una presencia significativa en la infraestructura digital de Turquía, y no lo ocultan. De hecho, Huawei ha promocionado explícitamente en el mercado turco sus sistemas de CCTV impulsados por IA y su iniciativa "Ciudad Segura", es decir, tecnologías de vigilancia.
Vigilancia con cámaras de IA
El primer elemento fundamental es la cámara.Empresas chinas como Hikvision y Dahua se han convertido en líderes mundiales en equipos de videovigilancia. Por su parte, Huawei ha desarrollado cámaras con inteligencia artificial capaces de realizar sofisticados procesos de reconocimiento y análisis de imágenes. El CSIS señala que las empresas chinas pueden proporcionar tecnologías que van desde cámaras hasta análisis de inteligencia artificial y despliegue centralizado.
La tecnología con IA de Huawei está presente en Turquía, donde se utilizan cámaras con chips de IA integrados y capacidades de aprendizaje profundo para realizar el reconocimiento y la identificación, al tiempo que se envía información a sistemas de big data basados en la nube. Dichos sistemas podrían operar a través de un número enorme de cámaras.
Esto representa un cambio fundamental en la capacidad de vigilancia para países como Turquía. Una cámara convencional graba lo que sucedió. Una cámara con IA puede comenzar a responder quién, cuándo, dónde y qué.
Las "ciudades inteligentes" pueden convertirse en redes de vigilancia
La segunda pieza tecnológica es la plataforma de ciudad inteligente.La operación de ciudad inteligente de Huawei combina 5G, inteligencia artificial, dispositivos del Internet de las cosas, computación en la nube y análisis de big data. La empresa describe un "cerebro digital" integrado capaz de conectar múltiples funciones gubernamentales y fuentes de datos.
Ninguna de esas tecnologías es intrínsecamente autoritaria. Los sistemas inteligentes de tráfico, la gestión de energía y los servicios públicos conectados son ejemplos de cómo la tecnología puede hacer que las ciudades sean más eficientes.
El problema comienza cuando estos sistemas se interconectan con bases de datos de seguridad.
Una cámara genera una imagen. Una red de telecomunicaciones genera datos de ubicación y comunicaciones. Un sensor de ciudad inteligente genera información de movimiento. La IA puede combinar esos flujos al instante.
El resultado ya no es simplemente un conjunto de cámaras. Es un sistema urbano de información y vigilancia.
La huella digital de Huawei
Otro factor son las telecomunicaciones. Ampliando el caso de Turquía, Huawei ha operado en ese país (y en otras naciones) durante décadas y ha establecido una presencia local sustancial en materia de investigación y tecnología. Con aproximadamente 1500 empleados en el país y un centro de I+D en Estambul, Huawei cuenta con su propio personal a cargo de la tecnología, lo que brinda una oportunidad adicional para la recopilación de datos.Esto es importante porque la infraestructura de telecomunicaciones es el sistema nervioso del estado de vigilancia moderno. Se trata de un poderoso circuito de información tecnológica en el que las cámaras y los sensores recogen información, los teléfonos la generan, las redes la transfieren, los sistemas en la nube la almacenan y analizan, mientras que la inteligencia artificial la interpreta.
Cuanto más profundamente se integren esos sistemas, mayor será el potencial de los gobiernos para construir una imagen completa de sus ciudadanos.
Tecnología de vigilancia escalable
¿Por qué la compran los gobiernos?La respuesta no es necesariamente ideológica, aunque eso pueda ser parte de ella, sino que a menudo se trata simplemente de una cuestión económica.
Las empresas de vigilancia chinas pueden ofrecer a los gobiernos un paquete tecnológico completo a precios competitivos. Los socios del programa "Safe City" de Huawei son, en su mayoría, países de ingresos medios, lo que indica que la asequibilidad y las promesas comerciales pueden ser factores importantes para su adopción.
Eso por sí solo le brinda a Beijing una enorme oportunidad comercial. ¿Por qué construir infraestructura de vigilancia desde cero cuando simplemente se puede comprar ya lista para usar?
Es más, esos sistemas bien podrían ayudar a gobiernos ilegítimos a mantenerse en el poder. Pero además, una vez que un país ha invertido fuertemente en un ecosistema tecnológico específico, reemplazarlo puede resultar costoso.
El CSIS ha advertido que los países que adopten equipos de Huawei podrían quedar efectivamente "atrapados" debido a los altos costos de reemplazo, mientras que las empresas chinas ganan cuota de mercado y establecen estándares técnicos.
Los datos como activos estratégicos
Otro factor trascendental son los datos.Las exportaciones de tecnología de vigilancia de China podrían proporcionar a Beijing algo más que ventas de equipos. Pueden ayudar a las empresas chinas a expandir sus estándares tecnológicos, adquirir experiencia en mercados extranjeros y profundizar las relaciones comerciales.
La preocupación estratégica radica en que, si las empresas chinas se convierten en los proveedores mundiales de cámaras, redes, sistemas en la nube y plataformas de inteligencia artificial, quedarían profundamente integradas en la infraestructura digital de otras naciones.
¿Qué significa esto?
Turquía, entre otros países, es por lo tanto una señal de alerta —no necesariamente porque se esté convirtiendo en China, sino porque demuestra cómo las capacidades de vigilancia pueden ingresar a un país a través de la infraestructura comercial común.Por lo tanto, la lucha entre China y Occidente es cada vez más una contienda por los modelos tecnológicos adoptados por un número creciente de naciones.
El modelo de China hace hincapié en la escala, la integración y el control centralizado.
Las democracias occidentales, por lo general, ponen mayor énfasis en la privacidad, la transparencia y las restricciones legales, aunque los gobiernos occidentales también utilizan el reconocimiento facial, la vigilancia con inteligencia artificial y otras tecnologías de monitoreo.
La ventaja china radica en que las empresas de Beijing pueden ofrecer gran parte de la infraestructura como un paquete integral. Eso hace que la tecnología sea fácil de exportar y, una vez implementada, difícil y costosa de reemplazar.
Por lo tanto, Estados Unidos y Occidente enfrentan un desafío que va más allá de Huawei, Hikvision o Dahua. Deben competir con todo un ecosistema tecnológico.
La verdadera pregunta no es necesariamente si cada cámara china está espiando en secreto a ciudadanos extranjeros. Sino más bien si países como Turquía y muchos otros, cada vez más expuestos a la infraestructura digital de China, podrían convertirse en dictaduras digitales a causa de ello.
Las opiniones expresadas en este artículo son del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de La Gran Época.
























