¿Por qué el terremoto de magnitud 7.4 causó tantos daños y muertes pese a haberse originado a unos 103 kilómetros de profundidad? La respuesta no parece estar únicamente en la magnitud del sismo.
"Este es el sismo que se ha sentido más fuerte en la última década en Colombia", afirmó este lunes 10 de agosto Julio Fierro, director general del Servicio Geológico Colombiano.
Expertos apuntan a una combinación de factores: la enorme energía liberada, la amplificación de las ondas sísmicas en determinados suelos, la vulnerabilidad de algunas construcciones y la posible direccionalidad de la energía hacia las zonas más afectadas.

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Carlos Alberto Vargas Jiménez, profesor titular del Departamento de Geociencias de la Universidad Nacional de Colombia, explicó en una entrevista con DNews algunas posibles explicaciones.
Una de ellas está relacionada con la amplificación de las ondas sísmicas en determinados terrenos. "Buena parte de los Andes, buena parte de las ciudades andinas han sido construidas sobre suelos volcánicos que amplifican de alguna manera", afirmó.
Sobre los daños en el Eje Cafetero, recordó que Cali, tiene los sedimentos del río Cauca, mientras Pereira, Armenia y Manizales –algunas de las ciudades afectadas– presentan depósitos de cenizas, sedimentos o rellenos capaces de amplificar la sacudida.
Además, aclaró que “Manizales fue construido sobre rellenos hidráulicos”.
Aunque Colombia cuenta con “ingeniería para todas estas cosas”, en el caso de las edificaciones colapsadas, planteó como hipótesis que "lo que quizás colapsó ha sido construcciones que no han estado probablemente cubiertas por el último o los últimos códigos de construcciones".
Sobre la especial afectación de Pereira, al este del epicentro, advirtió que podría intervenir también la "direccionalidad de la energía sísmica", aunque consideró "demasiado arriesgado confirmarlo" por ahora.
Julio Fierro explicó que la misma zona afectada hoy ya ha tenido antecedentes de sismos sentidos, particularmente el registrado el 23 de noviembre de 1979.
Diecinueve días después ocurrió otro terremoto mucho más superficial y mucho mayor frente a la costa del Pacífico colombiano, de magnitud 8.1 a unos 23 km de profundidad. "Según testigos, este terremoto provocó un tsunami con olas de hasta tres metros de altura, que arrastraron a su paso personas, animales, viviendas y enseres en la costa, desde Guapi (Cauca) hasta Tumaco (Nariño)", según el Servicio geológico.
En la región del Pacífico de Colombia ocurren procesos de subducción, es decir, la placa de Nazca, en la costa occidental, se hunde por debajo de la placa Sudamericana y en esa interacción se libera energía, produciendo los sismos.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) informó que la placa de Nazca se hunde bajo la placa Sudamericana a una velocidad aproximada de 65 milímetros por año. Esta convergencia genera una intensa actividad sísmica y terremotos tanto superficiales como de profundidad intermedia. El actual sismo de magnitud 7.4 se produjo precisamente dentro de este complejo entorno tectónico.
Aunque el sismo del 10 de agosto no fue superficial (es decir, menor a 30 km de profundidad), se reportó que fue ampliamente sentido, indicó Fierro.
Hasta este medio día, más de 12,000 personas de 900 centros poblados sintieron el sismo según sus reportes a través del formulario ‘Sismo sentido', disponible en la página web y en las redes sociales de la institución,
“Esto sucede, principalmente, por la magnitud. Cuando hay magnitudes tan altas, la energía liberada no alcanza a disiparse bajo la superficie. En sismos de menor magnitud e igualmente profundos, gran parte de esta energía alcanza a disiparse, provocando que no sean ampliamente sentidos”, indicó Fierro.
Colombia es un país sísmicamente muy activo. En promedio, en el país hay 2500 sismos al mes, pero la mayoría no son relevantes. Muchos de ellos ni siquiera son perceptibles para las personas, y solo los detectan los sismógrafos.






















