Un ataque con drones ucranianos durante la noche del viernes provocó un incendio en una importante refinería de petróleo rusa; por su parte, Moscú acusa a Kiev de ignorar la petición del presidente estadounidense, Donald Trump, de detener este tipo de ofensivas.
La refinería de petróleo de Novokuibyshevsk, situada en la región de Samara, fue el objetivo de drones ucranianos de largo alcance del modelo FP-1, según informó el fabricante ucraniano de material de defensa Fire Point.
"Se registraron numerosos impactos en las instalaciones. En concreto, una de las unidades alcanzadas es una planta de hidrotratamiento de combustible diésel", señaló Fire Point en una publicación realizada el 30 de octubre en Telegram. La instalación cuenta con una capacidad de procesamiento diseñada de aproximadamente 8.8 millones de toneladas de petróleo al año, añadió la empresa.
Imágenes impactantes difundidas en internet mostraron llamas y una densa columna de humo negro elevándose desde las instalaciones de Novokuibyshevsk.

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El viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, declaró el viernes que "se produjo un ataque contra cuatro instalaciones petroleras rusas; más precisamente, contra tres refinerías de petróleo y un complejo petroquímico".
"Una de las plantas sufrió daños leves. En general, nuestro sistema de defensa antiaérea funcionó bien. Hubo una pausa [en los ataques]… pero esta noche se reanudaron las ofensivas contra las refinerías, y nuestras empresas trabajan en su protección".
Yuri Ushakov, asesor del Kremlin, afirmó que Ucrania está ignorando la petición del presidente estadounidense, Donald Trump, de cesar los ataques contra las refinerías de petróleo rusas, aunque no ofreció detalles específicos.
Cuando un periodista ruso le preguntó si los ucranianos habían "desafiado de nuevo a Trump", Ushakov respondió que "simplemente lo ignoran. Aunque Trump insiste en este asunto... ellos no están cumpliendo".
Al preguntarle más a fondo sobre el asunto, el asesor atribuyó la situación al apoyo continuo por parte de Europa. Asimismo, mencionó las conversaciones trilaterales entre Rusia y Ucrania —mediadas por Estados Unidos— que están previstas para el próximo mes en Abu Dabi.
No hubo una declaración inmediata por parte de la Casa Blanca, el Departamento de Estado o de Trump a través de Truth Social en relación con el incidente del viernes.
El Ministerio de Defensa de Rusia informó, en una publicación del 30 de octubre en Telegram, que durante la noche anterior las fuerzas de defensa antiaérea "interceptaron y destruyeron" 1043 vehículos aéreos no tripulados (drones) de ala fija ucranianos. El comunicado enumeró varias regiones de Rusia que fueron alcanzadas, incluidas la región de Moscú y la República de Tartaristán.
En una publicación del 11 de octubre en Truth Social, Trump afirmó que Ucrania y Rusia acordaron lo que él describió como un "alto el fuego energético". "Con efecto inmediato, existe un ALTO EL FUEGO ENERGÉTICO en la guerra entre Rusia y Ucrania. Ambas partes dieron su consentimiento. ¡No lo rompan! Gracias por su atención a este asunto", señaló.
Rusia no emitió ninguna declaración para confirmar el acuerdo, y Ucrania advirtió que continuaría con sus ataques de largo alcance contra territorio ruso si Moscú no aceptaba una tregua energética. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó que, inmediatamente después de dicha publicación, Rusia lanzó un ataque dirigido contra una central eléctrica en Járkiv, Ucrania.
Las fuerzas rusas dispararon 39 misiles balísticos y 120 drones de ataque contra infraestructuras energéticas y críticas, indicó Zelenski en una publicación del 14 de octubre en X, señalando que se trataba precisamente de las infraestructuras contempladas en el alto el fuego anunciado por Trump.
Los líderes de Finlandia y Noruega hablaron el martes con el presidente ruso, Vladímir Putin, distanciándose así de la postura adoptada por la mayoría de las naciones europeas, que han evitado el contacto directo con el Kremlin en medio de la guerra en Ucrania.
El presidente finlandés, Alexander Stubb, y el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, iniciaron la conversación con Putin para abordar futuras negociaciones que contribuyan a poner fin al conflicto, según un comunicado conjunto. Aclararon que no representaban a "Europa en su conjunto".
"Somos países vecinos de Rusia y el desenlace de esta guerra tendrá un impacto directo en nuestra seguridad y en la seguridad de toda Europa. Poner fin a la guerra requiere conversaciones directas", afirmó Stubb.
Støre declaró: "La guerra conlleva enormes costos humanos y materiales. Durante la llamada, subrayamos la importancia de una desescalada".
Con información de Reuters, Victoria Friedman y Guy Birchall.










