El presidente de Estados Unidos Donald Trump dijo que Venezuela debería ser el estado 51 de EE. UU. y que se realicen elecciones para gobernador, en lugar de votar un cargo presidencial.
"Hagámoslo el estado 51 y, en vez de un presidente, celebraremos una elección a gobernador", dijo el presidente Trump durante un mitin en Corpus Christi, Texas este 27 de octubre.
Trump también anunció la llegada del primer millón de barriles de petróleo venezolano gratis como parte de su acuerdo con el país caribeño.

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"Esta victoria histórica nos da el control de una parte enorme del suministro mundial de petróleo (...) Lo refinaremos aquí, en Texas, incluso aquí mismo, en Corpus Christi", dijo.
El Departamento de Guerra posee una participación del 35 % de la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP) que cuenta con 17 yacimientos petroleros en Venezuela.
Esta no es la primera vez que el presidente Trump se refiere a Venezuela como el estado número 51. En marzo, escribió en Truth Social: "¡¡¡ESTADO de EE.UU.!!!".
Eso ocurrió luego que el país sudamericano obtuvo una victoria por primera vez en el Clásico Mundial de Béisbol.
Sin embargo, el contexto de su declaración en Texas ocurre en un momento en que la oposición venezolana pide elecciones.
El 26 de octubre, un alto funcionario del Departamento de Estado habló sobre el tema en una rueda de prensa telefónica.
"Una vez que se establezcan esas dos cosas: el nuevo [Tribunal Superior de Justicia] TSJ a finales de este año, y el nuevo [Consejo Nacional Electoral] CNE poco después, y ese trabajo ya ha comenzado, entonces Rodríguez debería declarar vacante permanente en la presidencia", dijo el funcionario sobre la actual presidenta interina, Delcy Rodríguez.
También explicó que un escenario de falta absoluta en la presidencia implicaría un periodo de seis meses para que se realicen nuevas elecciones presidenciales.
Además, insistió en que la Administración Trump va a trabajar para garantizar que las negociaciones y las reformas resultantes ayuden a convocar comicios electorales.
"Como gobierno, debemos utilizar nuestra capacidad de influencia sobre las autoridades interinas para garantizar que este proceso siga avanzando de manera responsable. Nuestro objetivo es lograr unas elecciones [en Venezuela] en las que, una vez celebradas, la parte perdedora reconozca que el proceso fue justo", dijo.
Los plazos que plantea Estados Unidos coinciden con las previsiones de la opositora venezolana Dinorah Figuera, quien espera renovar el CNE y contar con un TSJ independiente antes de finalizar 2026.
Figuera estimó que las elecciones presidenciales podrían celebrarse a finales de 2027 o principios de 2028, siempre que existan garantías electorales y se desmantele la estructura que, señala, impide comicios libres y transparentes.
En entrevista con El Nacional, el 21 de octubre, también pidió restituir las tarjetas electorales de los partidos opositores, muchos de ellos inhabilitados, para que participen en las elecciones con garantías.
En una conferencia de prensa aparte, la opositora también señaló que los candidatos presidenciales deberán cumplir con requisitos legales, credenciales y una trayectoria honorable.
Con información de Alicia Márquez y Yeny Sora
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