La activista e hija mayor del segundo matrimonio del fallecido líder comunista Ernesto “Che” Guevara señaló ante el Parlamento Europeo que Cuba no quiere ser una colonia de EE. UU., a la vez que abogó por perfeccionar el socialismo en la isla.
“Hemos vivido como colonia de Estados Unidos [antes] y no queremos eso para las nuevas generaciones de ese pueblo. Entonces, lo único que tenemos que hacer es perfeccionar nuestro sistema, ver dónde nos hemos equivocado, buscar soluciones, arreglar esos problemas y seguir adelante”, declaró Aleida Guevara ante el Parlamento el 1 de octubre.
Dijo que, según ella, en la isla no quieren detenerse en el pasado, sino seguir hacia el futuro y reiteró que en ese andar habría que “perfeccionar el sistema” y “mejorar muchas cosas dentro del socialismo”.
Tras admitir estas necesidades, la activista dijo que están “aprendiendo con la vida, vamos aprendiendo con las cosas que vamos haciendo y vamos logrando mejorar la situación en el pueblo”.

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Durante su intervención de 19 minutos, dijo que EE. UU. manipula la percepción de Cuba como "Estado fallido" y puso como ejemplo que, tras recibir 100 toneladas de petróleo de Rusia en marzo, "todo volvió a la normalidad".
La activista admitió que el régimen atraviesa dificultades y que los gobernantes "cometen errores". Defendió firmemente el "privilegio de vivir en una sociedad socialista", asegurando que los fallos se toman como experiencia para rectificar desde el propio pueblo. Concluyó diciendo que la situación económica actual en la isla "es más dura que nunca" y señalando que "nadie más tiene derecho a decirnos cómo tenemos que vivir".
Las declaraciones de Guevara sobre el socialismo en la isla contrastan con los hallazgos del Informe Mundial 2026 de Human Rights Watch, que documenta una profunda crisis económica y social marcada por la escasez de alimentos, apagones prolongados y la pérdida de alrededor del 10 % de la población en los últimos años.
Crisis energética y apoyo de China
Frente a la crisis energética que atraviesa la isla desde hace años, Guevara responsabilizó a Estados Unidos, señalando que las presiones de Washington han agravado los problemas, lo que describió como la “última tuerca” del presunto bloqueo contra la isla.Para hacer frente a esta situación, la activista resaltó durante su discurso la estrecha colaboración que mantienen con China.
“Estamos trabajando muy cerca con los chinos, eso es real también. Ellos nos han negociado alrededor de unos 92 parques solares. Ya tenemos instalado en el país alrededor de 76”, explicó.
Dijo que estaban trabajando “a pasos rápidos”, adelantando que para el 2030 Cuba llegará a tener “un poco más de independencia de todo lo que es combustible fósil”.
La cooperación energética de China hacia Cuba no es un fenómeno reciente, sino una alianza consolidada a lo largo de casi una década. Los primeros proyectos documentados se remontan al periodo entre 2017 y 2018, cuando Beijing donó e instaló los primeros parques solares en Cienfuegos y Pinar del Río.
Sin embargo, la ayuda dio un salto exponencial a partir de septiembre de 2023 con el anuncio de un nuevo paquete superior a los 114 millones de dólares para desplegar decenas de paneles solares a lo largo de la isla. Esta inversión sirvió para sumar energía a la dañada red eléctrica del país, cuya primera fase fue inaugurada formalmente a finales de 2025 por el líder comunista Miguel Díaz-Canel y representantes chinos.
A la par de estas grandes infraestructuras, la estrategia del régimen chino se ha enfocado en asegurar el suministro a nivel comunitario ante la agudización de los apagones. Entre noviembre de 2025 y septiembre de 2026, la isla recibió tres grandes entregas, cada una compuesta por 5000 sistemas solares independientes.
El primer lote llegó como una respuesta de emergencia tras el huracán Melissa para asistir a viviendas aisladas en el oriente del país. Posteriormente, los dos envíos documentados durante 2026 —incluyendo el más reciente cargamento masivo de 200 contenedores— se destinaron estratégicamente a dotar de supervivencia eléctrica a centros públicos críticos, como clínicas, funerarias, bancos y círculos infantiles, garantizando además energía para hogares remotos que carecen de conexión a la red convencional.
No obstante, la relación entre estos dos regímenes no solo se trata de apoyo energético. Según un informe del Departamento de Estado de EE. UU. de junio, China opera tres instalaciones de inteligencia de señales en la isla, mientras que el personal de inteligencia chino y ruso en la isla se triplicó en los últimos tres años.
De acuerdo con el documento, Cuba comparte la inteligencia recabada por sus agentes en Estados Unidos con China, Rusia, Irán y Corea del Norte. Esta triangulación facilita a Beijing el acceso tanto al espionaje electrónico operado cerca de Florida como a información confidencial extraída desde el interior de los organismos estadounidenses.
La ubicación de Cuba, a 90 millas de Florida, permite que sus instalaciones de vigilancia electrónica intercepten comunicaciones de bases militares y espaciales clave de Estados Unidos, como el Comando Sur y el Centro Espacial Kennedy. Según el Departamento de Estado, China opera tres de estas bases de inteligencia en la isla para recolectar inteligencia de señales (SIGINT), lo que revela datos estratégicos sobre despliegues y ejercicios militares estadounidenses, incluso si la información está encriptada.
El informe agrega que, además de la vigilancia electrónica, los servicios de inteligencia de Cuba han logrado infiltrarse durante décadas en altas esferas del gobierno de EE. UU., incluyendo el Pentágono, el Departamento de Estado y el Consejo de Seguridad Nacional, y, según este organismo, toda la información clasificada obtenida por estos espías es transferida posteriormente a Beijing y a otros gobiernos hostiles.
China y Cuba han consolidado una amplia asociación estratégica en materia de ciberseguridad, inteligencia, intercambio policial y coordinación política.
A través de declaraciones conjuntas en 2022 y 2025, La Habana se sumó a proyectos clave de Beijing —como "La Franja y la Ruta" y la "Iniciativa de Seguridad Global"— para fortalecer su transformación y seguridad digital.
Esta creciente alianza va más allá del papel diplomático, materializándose en reuniones de alto nivel entre sus respectivos ministerios de seguridad e interior para desarrollar capacidades operativas conjuntas y en una estrecha alineación entre los Partidos Comunistas de ambas naciones.
Con información de Arthur Zhang.
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