El votante hispano en el país norteamericano no es de izquierda por naturaleza, ya que sus valores fundamentales se alinean con principios conservadores, explica analista geopolítica y experta en derechos humanos.
“Los analistas tradicionales de la política siempre asocian a los votantes hispanos mayoritariamente con la izquierda por temas de inmigración y justicia social, pero las élites han fallado en entender la mente del electorado hispano exiliado”, dijo, en entrevista con Líderes del Mundo Hispano de Epoch TV, la analista geopolítica y experta Eva Sara Landau, autora del libro "Comprendiendo a Donald J. Trump: El exilio hispano y la batalla por la libertad en Estados Unidos".
La experta —también exiliada boliviana en EE. UU.— señala que el Partido Demócrata “se ha convertido en una organización radical de izquierda”, utilizando a la comunidad hispana y haciéndole creer que solo por su nombre “demócrata” está ligado a la democracia.
“Justo cuando venimos huyendo de sistemas opresores ellos aprovechan la fe y la búsqueda de esperanza de los recién llegados para manipularlos”, expresó Landau.

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La experta compartió su experiencia trabajando con el voto hispano en EE. UU., particularmente en Nevada. Dijo que durante este periodo se centró en hablar con los hispanos y preguntarles con qué principios se identificaban, y estos eran: el trabajo, la fe y la familia.
“Al ver que compartían esos valores, se daban cuenta de que sus principios eran conservadores y republicanos, tal como decía Ronald Reagan”, haciendo referencia a la icónica cita atribuida al expresidente estadounidense que decía: “Los hispanos son Republicanos, pero aún no lo saben”.
La autora dijo que hay una gran necesidad de educar a la comunidad hispana para saber cómo manejar esta información y no convertirse “en herramientas útiles de un partido que busca quitarnos la libertad”.
En este contexto, la experta hizo un llamado a la comunidad hispana. Tomando como ejemplo la persecución política que sufrió en Bolivia bajo el mandato del entonces presidente Evo Morales —así como su experiencia en campañas presidenciales en Estados Unidos—, advirtió que resulta muy alarmante ver cómo el propio Estado, que debería defender la democracia, utiliza el aparato judicial y político para perseguir a los disidentes.
“Los hispanos debemos recordar cómo se perdió la democracia en nuestros países utilizando las propias urnas a través del engaño y el fraude, como ocurrió en Brasil, Bolivia, Venezuela, Ecuador y Cuba”, dijo la experta.
“La democracia es una línea muy delgada que se puede perder en las urnas, y debemos estar atentos a lo que la izquierda quiere hacer en Estados Unidos”, enfatizó.
En este contexto, de acuerdo con el informe "Many of Us Are Not Like the Others" de Cambridge University Press de 2025, el creciente respaldo al Partido Republicano por parte de migrantes de Cuba, Venezuela y Nicaragua está profundamente ligado a sus vivencias históricas bajo gobiernos de izquierda. El estudio destaca que una gran parte de estos votantes, o sus familiares, emigraron para escapar de los regímenes de "autócratas socialistas" como Fidel Castro, Hugo Chávez y Daniel Ortega.
Los investigadores proponen que esta socialización política en sus países de origen genera fuertes actitudes antiautoritarias y anticomunistas que, al establecerse en Estados Unidos, estructuran y definen sus preferencias electorales. Aunque el documento aclara que este análisis estadístico comprueba la tendencia de voto pero no evalúa directamente los mecanismos causales exactos, la teoría central sugiere que este trauma político y el rechazo a los sistemas de los que huyeron son factores clave que empujan a este grupo demográfico a identificarse con el conservadurismo republicano.
Si bien los inmigrantes de estos países muestran mayor apoyo a los republicanos, las preferencias políticas generales de los hispanos en los últimos años se han mantenido mayormente hacia la izquierda.
Según un reporte de julio del Pew Research Center, un reconocido centro de investigación y de datos estadounidense, la mayoría de los adultos hispanos se identifica o inclina hacia el Partido Demócrata.
El gráfico muestra que esta preferencia alcanzó su punto máximo en 2021, cuando el 63% de los adultos hispanos se identificaba o inclinaba hacia el Partido Demócrata. La cifra descendió a 55% en 2022 y 2023, a 53% en 2024 y a 52% en 2025, antes de repuntar a 57% en 2026.
Por otro lado, la identificación o inclinación hacia el Partido Republicano pasó de 32% en 2020 a 28% en 2021, aumentó gradualmente hasta 34% en 2024 y posteriormente descendió a 33% en 2025 y 29% en 2026.
Durante las elecciones de 2024, un sector importante de la comunidad hispana protagonizó un cambio notable en su inclinación política al votar por Trump; no obstante, el mismo centro de investigación registró el pasado mayo una caída en la popularidad del presidente republicano.
Los hispanos son el segundo grupo racial o étnico más grande en Estados Unidos y representan aproximadamente a una de cada cinco personas en el país. Además, constituyen un segmento cada vez mayor de la población, el electorado y la fuerza laboral estadounidense, de acuerdo a datos del Pew Research.
El reporte de mayo señala que si bien una clara mayoría del 66% de los votantes hispanos que respaldaron a Trump en 2024 sigue aprobando su gestión, este sector ha registrado un desgaste más acelerado y profundo, con una caída de 27 puntos porcentuales desde el inicio de su segundo mandato.
Esta caída es mayor que la de los votantes no hispanos, cuyo apoyo bajó 16 puntos y se quedó en el 79%, lo que hace que ahora haya una diferencia más grande entre ambos grupos. Este descenso contrasta con el gran avance que Trump había logrado con los latinos en las elecciones pasadas, cuando subió del 28% en 2016 y el 36% en 2020 hasta alcanzar un 48% en 2024.
En consonancia con este panorama, una encuesta de Equis —organización especializada en el análisis del electorado hispano en Estados Unidos— reveló que el rechazo generalizado hacia el mandatario supera ampliamente a su respaldo entre la comunidad latina: un 63% desaprueba su gestión frente a apenas un 31% que la aprueba, reflejando un saldo desfavorable de 31 puntos que confirma la tendencia a la baja en su popularidad.
Según la organización, un tercio de los hispanos que votaron por él afirmaron estar decepcionados o arrepentidos de su voto, citando como algunas de las principales razones su manejo de la economía, el costo de vida y las relaciones exteriores.
En esta línea, recientemente la congresista de Florida, María Elvira Salazar, público un video donde hacía un llamado al presidente Trump sobre la implementación de las políticas de inmigración, asegurando que estaba causando un descontento entre los votantes hispanos.
Ante esto, Trump —quien semanas atrás hizo público su respaldo a Salazar—, aseguró que no estaba de acuerdo con la congresista, pero que aun así la seguía apoyando. El presidente defendió sus políticas migratorias y recordó la crisis que sufrió el país responsabilizando a las políticas de puertas abiertas de la administración Biden con las que cruzaron millones de inmigrantes ilegales, causando una de las crisis migratorias más graves de la historia moderna de EE. UU.
Días después de sus declaraciones, el presidente hizo un par de publicaciones en Truth Social que ponían en duda si el respaldo a Salazar continuaba.
Primero compartió una publicación sobre un artículo del Washington Post que decía: “La representante María Elvira Salazar lanzó un anuncio publicitario en el que critica las políticas migratorias de Trump por considerarlas 'demasiado lejos'. Sin embargo, los votantes latinos de su distrito dijeron a los reporteros que su apoyo a Trump no ha tambaleado, mientras que el apoyo a Salazar sí lo ha hecho”.
Posteriormente, compartió una publicación de un usuario que señalaba: "Necesitamos un nuevo republicano que reemplace a Salazar".
La administración Trump se ha caracterizado por una política comercial proteccionista y por un reordenamiento de su política exterior hacia el hemisferio occidental, con mayor énfasis en la coordinación con gobiernos aliados de América Latina. El eje declarado combina tres objetivos: contener el narcotráfico transnacional, reducir la inmigración ilegal y reubicar capacidad industrial en territorio estadounidense.
De este modo, la gestión actual busca materializar las banderas centrales que el mandatario defendió durante su campaña electoral en materia de seguridad fronteriza, aranceles y protección de la manufactura nacional.
Con información de Jen García.
Vea la entrevista completa aquí:
























