El Departamento de Estado de Estados Unidos respondió a las acusaciones de Morena sobre la cancelación de la visa de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, pero evitó referirse al caso específico al señalar que los registros de visas son confidenciales.
En respuesta a una solicitud de comentarios de The Epoch Times, un portavoz del Departamento de Estado afirmó que cada decisión relacionada con una visa constituye "una decisión de seguridad nacional".
"Bajo el liderazgo del presidente Trump y del secretario Rubio, el Departamento de Estado seguirá garantizando que quienes reciben el privilegio de ingresar a Estados Unidos no representen una amenaza para la seguridad de los estadounidenses ni atenten contra los intereses nacionales de EE. UU., por ejemplo", señaló el portavoz.

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El funcionario agregó que el gobierno estadounidense no comenta, como regla general, sobre acciones relacionadas con casos particulares debido a la confidencialidad de los registros de visas.
La respuesta ocurrió después de que Morena rechazó la cancelación de la visa de López Beltrán y acusó a Estados Unidos de utilizar instrumentos migratorios como un mecanismo de injerencia política.
"Lo que existe es un mensaje político dirigido a intimidar a quienes defienden con firmeza la soberanía de México", señaló el partido gobernante en un comunicado publicado el 14 de agosto.
El partido sostuvo que las decisiones tomadas en el extranjero no deben sustituir a las instituciones mexicanas ni interferir en el debate político nacional.
López Beltrán fue secretario general de organización de Morena (Movimiento de Renovación Nacional), el partido político que fundó su padre.
El hijo del expresidente tabasqueño informó el 13 de agosto que Estados Unidos le revocó la visa. Aseguró que el secretario de Estado, Marco Rubio, y el subsecretario Christopher Landau ordenaron la cancelación.
También sostuvo que los funcionarios estadounidenses no tienen pruebas que lo relacionen con algún acto inmoral o delictivo. En una carta dirigida al presidente Donald Trump, López Beltrán cuestionó si el mandatario conocía la decisión y le pidió fijar una postura sobre el caso.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum descartó —durante su conferencia matutina del 14 de agosto— que México vaya a abrir una investigación contra López Beltrán únicamente por la cancelación de su visa.
La mandataria también sostuvo que, si Estados Unidos cuenta con pruebas contra cualquier ciudadano mexicano, sin importar su profesión o afiliación política, debe presentarlas para que las autoridades mexicanas puedan evaluarlas.
"Pero tiene que haber pruebas", reiteró.
El caso de López Beltrán ocurre días después de que el Departamento de Estado informara, el 10 de agosto, que Estados Unidos ha revocado más de 175,000 visas de ciudadanos extranjeros durante la administración de Donald Trump.
Según el Departamento de Estado, las revocaciones corresponden a personas que "violaron los términos de sus visas, cometieron delitos, incitaron a la violencia contra ciudadanos estadounidenses, defraudaron a estadounidenses, abusaron de nuestro sistema de inmigración o pusieron en peligro la seguridad nacional".
La cancelación de la visa también ocurre en un contexto de tensión entre México y Estados Unidos por las acusaciones del Departamento de Justicia contra funcionarios mexicanos. El Departamento de Justicia acusó al gobernador en licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otros 9 políticos de Morena, de presuntos vínculos con el crimen organizado.
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