El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró el 23 de julio que se espera que el líder chino, Xi Jinping, visite Estados Unidos a finales de septiembre, y que durante su reunión se discutirá el tema de la inteligencia artificial.
"El presidente Xi vendrá el 24 de septiembre", dijo Trump durante un evento en la sede de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) en Washington. "Hablamos sobre la [IA] cuando estuve en Beijing, y volveremos a hablar de ello".
Trump señaló que Estados Unidos aspira a liderar el desarrollo de la IA, y destacó que esta tecnología "es probablemente lo más importante que nadie haya visto jamás".
"Siempre he dicho que el objetivo de Estados Unidos debe ser dominar el futuro, y eso incluye ser la superpotencia número uno en inteligencia artificial", dijo. "Quien gane esa carrera probablemente ganará, y punto".
Agregó que Xi quedó impresionado por los avances de Estados Unidos en tecnología de IA.
Los dos líderes se reunieron por última vez durante la visita de Trump a Beijing en mayo, en la que ambos acordaron que sus países deberían construir una “relación constructiva de estabilidad estratégica basada en la equidad y la reciprocidad”. Durante ese viaje, Trump invitó formalmente a Xi y a su esposa, Peng Liyuan, a la Casa Blanca.
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, declaró a los periodistas el 22 de julio que había discutido la próxima visita de Xi a Estados Unidos con el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi. Ambos se reunieron al margen de la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) celebrada en Manila, Filipinas, el 22 de julio.
"Hablamos mucho sobre la visita de septiembre, y ese fue realmente el punto central. Se trataba simplemente de sentar las bases para otra visita positiva", dijo en una conferencia de prensa.
Rubio reconoció las "grandes diferencias" entre Washington y Beijing, y enfatizó que es su responsabilidad gestionar esas diferencias para garantizar que "nunca se salgan de control".
"Estos son los dos países más poderosos del mundo, especialmente en el ámbito económico", señaló. "Obviamente, siempre defenderemos nuestro interés nacional. Y espero que ellos hagan lo mismo, tal como lo definan. Pero creo que existen algunas áreas de posible cooperación".
Las relaciones entre Washington y el régimen comunista chino se han vuelto cada vez más tensas en medio de disputas comerciales y otros asuntos.
El mes pasado, el Pentágono agregó a varias empresas chinas —entre ellas, el mercado de comercio electrónico Alibaba, el gigante de Internet Baidu y el fabricante de autos eléctricos BYD— a la lista de empresas que, en su opinión, están apoyando al ejército chino.
En respuesta, el Ministerio de Comercio de China impuso nuevas restricciones a las exportaciones hacia 10 empresas estadounidenses de tierras raras y del sector de la defensa, prohibiendo a entidades y personas de cualquier país o región suministrar a dichas empresas artículos de doble uso procedentes de China.
En un aviso separado, el ministerio indicó que había excluido a 46 empresas estadounidenses —entre ellas Lockheed Martin Corporation y Raytheon Missiles & Defense— de las actividades de compras gubernamentales, lo que en la práctica prohíbe a las entidades del régimen chino adquirir sus productos.



















