Olvídese de los suplementos pre-entrenamiento: los científicos dicen que un simple toque de chocolate podría ser la clave.
Un estudio reveló que inhalar el aroma del chocolate antes de levantar pesas podría ayudarle a realizar más repeticiones, incluso con el estómago vacío.
Los resultados, publicados en Frontiers in Physiology, se suman a la creciente evidencia de que el cerebro —y no solo los músculos y el metabolismo— desempeña un papel fundamental en el rendimiento deportivo.
El aroma a chocolate facilita el esfuerzo
El estudio reveló que inhalar el aroma del chocolate antes y durante el entrenamiento de resistencia mejoró el rendimiento a la vez que redujo la percepción del esfuerzo.Los investigadores reclutaron a 23 hombres sanos, con un nivel de entrenamiento moderado, de entre 20 y 25 años, y los dividieron en tres grupos: uno expuesto al aroma del chocolate negro, otro al del chocolate con leche y un grupo de control expuesto al agua. Todos los participantes ayunaron durante al menos 10 horas antes de realizar series de extensiones de piernas.
El chocolate más oscuro mostró un efecto más potente
El olor de la comida puede generar la expectativa de comerla.Según Nashrudin bin Naharudin, el cerebro asocia el olor del chocolate negro con una comida saciante, por lo que olerlo puede disminuir la sensación de hambre. Por el contrario, el aroma más dulce del chocolate con leche puede actuar como una recompensa placentera, haciendo que el entrenamiento sea más agradable y animando a realizar más repeticiones sin reducir directamente el hambre. Dado que el estudio no midió las hormonas ni la actividad cerebral, los investigadores señalan que se necesita más investigación para acalarar el mecanismo.
Efectos psicológicos de los aromas
Los efectos observados probablemente estén relacionados con factores psicológicos como la motivación o el estado de ánimo, más que con cambios fisiológicos directos, dijo Denise Chakoian, entrenadora física certificada de Rhode Island y propietaria de Core Cycle and Fitness LaGree, quien no participó en el estudio, a The Epoch Times."El olfato tiene una conexión directa con las áreas del cerebro involucradas en las emociones, la memoria y la motivación", explicó. "Un aroma familiar como el del chocolate puede predisponer a alguien a una actitud más positiva incluso antes de empezar a hacer ejercicio".
Según añadió, ese simple cambio podría ayudar a la gente a realizar algunas repeticiones adicionales.
"En este estudio, los participantes no informaron haber sentido que el entrenamiento fuera más difícil, lo que sugiere que la percepción jugó un papel importante", señaló Chakoian, y agregó que esto no significa que no hubo cambios fisiológicos, pero el efecto psicológico pudo haber sido el factor determinante.
"Es un buen recordatorio de que nuestro cerebro influye en el rendimiento físico más de lo que solemos pensar", señaló.
Parte de un patrón más amplio
Esta no es la primera vez que los investigadores relacionan el olfato con el rendimiento. Una revisión sistemática examinó cómo aromas como la menta, el amoníaco, la lavanda y los cítricos afectaban a diferentes tipos de actividad física.Por ejemplo, se ha relacionado la menta con un mayor estado de alerta y resistencia, el amoníaco se utiliza para estimular el estado de alerta durante deportes de alta intensidad, se cree que la lavanda promueve la relajación y los aromas cítricos se asocian con una mejora del estado de ánimo y la motivación.
Dos estudios incluidos en la revisión mostraron efectos positivos en la precisión: uno de ellos encontró que el aroma a jazmín mejoraba las puntuaciones en los bolos en un 26.5 %. Otro estudio descubrió que la menta hacía que los jugadores de dardos fueran más consistentes, e incluso uno descubrió que el aroma a lavanda mejoraba el equilibrio de los participantes.
Chakoian señaló que estos hallazgos apuntan a un posible papel de los "trucos" basados en aromas para ayudar a las personas a superar las barreras mentales o la fatiga durante los entrenamientos, aunque se necesita más investigación antes de formular recomendaciones generales.




















