Opinion
¿Qué hay de malo en escuchar a escondidas a los amigos?
La larga marcha de China hacia las redes estadounidenses
La verdad es que China lleva años posicionándose dentro de la infraestructura que transporta la información más valiosa de Estados Unidos.El informe de la Comisión Especial de la Cámara de Representantes de EE. UU. sobre China, titulado "Stranger Pings: La amenaza de la infraestructura controlada por el PCCh en la red troncal de comunicaciones de EE. UU.", demuestra sin lugar a dudas que China Mobile, China Unicom y China Telecom mantienen una "amplia presencia no regulada" en las redes de telecomunicaciones estadounidenses.

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La conclusión de la comisión es impactante. Han determinado que las operadoras estatales chinas siguieron integradas en el ecosistema de Internet de EE. UU. mucho después de que los reguladores federales hubieran determinado que eran vulnerables a la explotación, la influencia y el control por parte del Partido Comunista Chino (PCCh).
Washington identificó la amenaza hace años
Es más, esto no es un secreto de Estado. El gobierno federal conoce el problema desde hace años.Estados Unidos lleva intentando expulsar a las empresas de telecomunicaciones chinas de las infraestructuras críticas estadounidenses al menos desde 2012.
La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) determinó que China Mobile International USA, China Telecom Americas y China Unicom Americas suponían un riesgo para la seguridad nacional y el cumplimiento de la ley debido a sus vínculos con el régimen chino.
Como consecuencia, la FCC revocó la autorización de China Mobile para prestar servicios de telecomunicaciones en EE. UU. en 2019. Posteriormente, revocó las autorizaciones de China Telecom Americas y China Unicom Americas.
El caso "Salt Typhoon" demostró que la amenaza es real
La prueba más contundente de una amenaza persistente se produjo en 2024.Una campaña de ciberespionaje vinculada a China, conocida como "Salt Typhoon", se infiltró en las principales empresas de telecomunicaciones de EE. UU., entre ellas AT&T, Verizon y Lumen Technologies. Los atacantes obtuvieron acceso a partes de las redes de telecomunicaciones y a sistemas relacionados con operaciones legales de interceptación de comunicaciones en EE. UU.
Y, sin embargo, los operadores chinos siguen manteniendo relaciones con redes, centros de datos, pasarelas internacionales y otras infraestructuras. Esa es la laguna jurídica que la comisión de la Cámara de Representantes está poniendo ahora de relieve.
La infraestructura de telecomunicaciones es infraestructura estratégica
Las redes de comunicaciones de Estados Unidos no son meros conductos para llamadas telefónicas y tráfico de Internet. Transportan comunicaciones gubernamentales de alto nivel, transacciones financieras, información corporativa, datos de carácter militar y enormes cantidades de información personal. El acceso a esas redes proporciona al PCCh una visibilidad estratégica de los planes y procesos del gobierno de Estados Unidos.
China no solo puede acceder a información crítica a través de las redes estadounidenses, sino que además ha creado una dependencia tecnológica de Estados Unidos respecto a la infraestructura de red china.
Si eso no es un error estratégico y tecnológico autoinfligido, no sé qué lo es.
Beijing no solo puede acceder a secretos corporativos, sino que también puede atacar la infraestructura utilizada para respaldar la vigilancia autorizada por el gobierno.
El mayor problema de Estados Unidos es la propia red
Esto implica una vulnerabilidad sistémica. La infraestructura de comunicaciones de Estados Unidos está profundamente interconectada con los proveedores de servicios de Internet y depende de los operadores de red troncal. Estos operadores dependen a su vez de routers, centros de datos, pasarelas internacionales, infraestructura en la nube y cables submarinos.Una vulnerabilidad en una capa puede proporcionar acceso a otra y las operaciones cibernéticas chinas se centran cada vez más en esta infraestructura. El FBI y otros funcionarios estadounidenses advirtieron que los hackers patrocinados por el Estado chino pusieron en el punto de mira la infraestructura crítica estadounidense, incluidos los sistemas de comunicaciones, energía, transporte y agua.
China tiene influencia estratégica
Funcionarios estadounidenses advirtieron que ciberdelincuentes chinos participaron en actividades de "preposicionamiento" dentro de la infraestructura crítica estadounidense que podrían provocar interrupciones durante una futura crisis.
Esto cambia la naturaleza de la amenaza. La ciberseguridad ya no consiste simplemente en prevenir el robo. Se trata de impedir que un adversario se dote, de forma sigilosa, de la capacidad de desestabilizar el país cuando más importa.
La estrategia de telecomunicaciones de Beijing se inscribe en un patrón más amplio que consiste en construir infraestructuras en un país anfitrión, como Estados Unidos, para establecer estándares tecnológicos y crear dependencia comercial, manteniendo así el acceso a largo plazo. El resultado es una ventaja estratégica.
Estados Unidos y sus aliados fueron reconociendo cada vez más este peligro. Washington ha restringido el uso de equipos de telecomunicaciones chinos, mientras que los gobiernos aliados tomaron medidas similares en relación con Huawei, ZTE y otras empresas tecnológicas chinas.
En conclusión
El informe "Stranger Pings" nos advierte claramente que la presencia de las telecomunicaciones chinas en Estados Unidos no es solo una cuestión comercial, sino un asunto de seguridad nacional.Washington ya identificó a las empresas de telecomunicaciones chinas como riesgos para la seguridad y tomó medidas contra ellas. Sin embargo, la comisión de la Cámara de Representantes dice que sus conexiones de infraestructura persisten.
Salt Typhoon demostró lo que esas vulnerabilidades pueden provocar cuando se aprovechan. China no necesita controlar todo el sistema de telecomunicaciones de Estados Unidos para amenazarlo; solo necesita acceso a partes estratégicamente importantes del mismo.
Es posible que el próximo conflicto entre grandes potencias no comience con misiles, sino con la interrupción del funcionamiento de las redes estratégicas de defensa de EE. UU. Por eso, la infraestructura de telecomunicaciones de Estados Unidos debería tratarse como en lo que se ha convertido: Una infraestructura crítica para la seguridad nacional y un campo de batalla en la competencia estratégica con la China comunista.
Las opiniones expresadas en este artículo son del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de The Epoch Times.


























