Llegaron lo más rápido que pudieron tras la difusión de la noticia que detendría la vida de muchos aquél miércoles festivo, mientras familias y visitantes de las zonas turísticas disfrutaban una tarde relajada en Venezuela, algunos viendo en familia un partido del Mundial; los equipos de rescate viajaron desde diferentes latitudes con el anhelo de ayudar a quienes vivían una de las máximas tragedias de los últimos tiempos.
El par de terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que golpearon la costa norte de Venezuela el 24 de junio, transformó múltiples edificios y estructuras en montañas de ruinas, así como la vida de miles para siempre. Ante la cifra de 5540 fallecidos y toneladas de escombros, se alzan los ecos de la desafiante batalla de la movilización internacional y local, con el heroísmo de rescatistas y binomios caninos que se convirtieron en la esperanza de incontables personas y familias al quedar atrapadas en unos cuantos segundos.
Las áreas siniestradas
La tragedia se concentró en la franja costera y el norte-centro del país. Las localidades de La Guaira, Caraballeda, Macuto, amplias áreas del estado Miranda y zonas populares del área metropolitana de Caracas, la capital del país, se convirtieron en los focos de la devastación.
En los barrios de topografía empinada de Caracas, como Petare y Catia, familias enteras quedaron atrapadas bajo los escombros en los que instantes previos eran sus viviendas, las que se derrumbaron por los imprevistos movimientos telúricos.
La densidad poblacional de las barriadas multiplicó el impacto del desastre. Estructuras de hasta cuatro niveles, construidas con décadas de esfuerzos, que habían sido erigidas sobre laderas inestables, sufrieron deslizamientos masivos de tierra, de forma simultánea al terremoto.
Ayuda humanitaria de los equipos de rescate
Tras el doble terremoto que golpeó a Venezuela, la solidaridad internacional se apresuró a contribuir con su ayuda mediante el envío de equipos de rescatistas, recursos y asistencia humanitaria.Diversos países y organismos unieron esfuerzos con las autoridades de Venezuela y la ONU para apoyar las acciones de emergencia y recuperación, que los propios habitantes, familiares de las víctimas del siniestro, comenzaron a realizar inmediatamente después del catlaclismo.
La respuesta estadounidense
Uno de los primeros ofrecimientos de ayuda exterior provino del gobierno de EE.UU., que activó un equipo regional de respuesta a desastres (DART, por sus siglas en inglés), y protocolos especializados con suministros críticos, priorizando el soporte directo a los afectados. El Departamento de Estado coordinó el despliegue inmediato de recursos esenciales en el terreno en colaboración con la ONU y otras agencias humanitarias, tras la alerta sobre la gravedad de los daños y las primeras estimaciones de sus consecuencias.“El Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) emitió alertas PAGER de nivel rojo para ambos terremotos, lo que indica que es probable una alta pérdida de vidas humanas y daños extensos, y que el desastre es de gran magnitud”, anunció el 26 de junio la Oficina de Respuesta Humanitaria y ante Desastres del Departamento de Estado. Equipos especializados de rescate urbano de Virginia y California se movilizaron para localizar supervivientes, anunció el secretario de Estado, Marco Rubio.
“Tienen muchos edificios que se han derrumbado, por lo que necesitarán mucha ayuda para excavar entre los escombros. El aeropuerto está muy dañado, así que tendremos que depender del Departamento de Guerra para desplegar activos allí”, detalló Rubio. “También les estamos ayudando con imágenes aéreas, especialmente en las zonas costeras, donde no tienen plena visibilidad sobre cuáles han sido los daños y cuál ha sido el impacto”.
Recursos del Departamento de Guerra y del Comando Sur de EE. UU. (SOUTHCOM), también fueron incorporados a la respuesta, garantizando la logística aérea y marítima en la entrega de la ayuda ante los obstáculos en tierra por los daños al aeropuerto y carreteras. Unidades navales, como el buque USS Fort Lauderdale, operaron en el puerto de La Guaira como centros de soporte médico y control de tráfico aéreo, en el despliegue de recursos y el transporte de equipos especializados.
Más de 250 expertos en contingencias se desplazaron hasta las zonas de desastre, con binomios caninos adiestrados en la búsqueda de víctimas entre escombros. Estas acciones fueron fundamentales para las labores iniciales de salvamento y rescate en Venezuela.
La misión de El Salvador
El presidente Nayib Bukele anunció el envío de la misión de ayuda de 300 rescatistas y paramédicos, con la Unidad Canina de Rescate de la Fuerza Armada, 50 toneladas de equipo, medicamentos e insumos de primera necesidad. “Nuestro corazón está con el pueblo de Venezuela en estos momentos difíciles. Fuerza Venezuela”, dijo en un mensaje.La ayuda creció hasta los 452 rescatistas salvadoreños, con médicos, bomberos, policías, militares y voluntarios. Una parte de estos equipos permanecieron un mes ayudando en el terreno del desastre, según la información oficial difundida. La misión en Venezuela instaló un hospital de campaña y dio más de 3200 atenciones médicas, 1100 atenciones veterinarias y entregó más de 170 toneladas de ayuda humanitaria, difundió el gobierno salvadoreño.
“Imaginemos, por un momento, lo que eso significa, sobre todo la parte de los rescates. Imagínense entrar en un túnel, oscuro, largo, estrecho, que se ha abierto entre toneladas de escombros, entre losas de concreto, hierro torcido, polvo, sobre sus cabezas no hay un techo seguro, a veces había hasta una decena de pisos colapsados arriba de los túneles”, dijo Bukele en la ceremonia solemne por el retorno de la misión.
Recordó que los rescatistas salvadoreños avanzaron durante horas entre escombros y estructuras inestables para salvar a personas desconocidas, impulsados por la convicción de que detrás de cada víctima también había una familia esperando. Al escuchar “Estamos aquí, somos del equipo de El Salvador y hemos venido a rescatarlo”, le devolvían la esperanza, expresó Bukele. “Gracias por ir hacia el peligro que otros evitan, por sostener la esperanza cuando ya se había perdido”, agradeció a los rescatistas.
“Saben lo peligroso que es una estructura inestable, saben lo difícil y peligroso que es hacer un túnel dentro de esa estructura inestable, y sin embargo, comprendiendo el peligro… el riesgo… van hacia él y ponen en riesgo sus vidas para salvar la vida de una persona que ustedes no conocen, esa es la definición de héroe… y ustedes son héroes”. Aliviar el dolor de un país golpeado por la tragedia, “esa es la definición del heroísmo”, dijo el 29 de julio ante los miembros de la misión, a la que calificó como “histórica”.
Rescatistas de México
México, uno de los países que ofreció ayuda temprana, envió brigadas del ejército para la atención de desastres, incluyendo equipo de rescate, atención a víctimas, víveres y productos para atender emergencias. También Los Topos, el reconocido equipo de rescate mexicano, se movilizó rápidamente para trasladarse al lugar de los siniestros.
El gobierno de México envió ayuda humanitaria al día siguiente del siniestro, en solidaridad con la población afectada. Dos aviones de la Fuerza Aérea Mexicana partieron hacia Venezuela con personal médico, rescatistas, elementos de apoyo y equipo especializado para atender la emergencia, detalla un comunicado de las secretarías de Relaciones Exteriores y la Defensa Nacional, del 24 de junio.
La ayuda consistió en el envío de 264 miembros del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional, 18 binomios caninos para localizar a personas atrapadas, además del transporte de herramientas, equipo para búsqueda y rescate e insumos médicos. El Gobierno de México señaló que estas acciones se realizaron “en consonancia con la vocación solidaria de México” y siguiendo instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Arribaron a Venezuela en tres aeronaves militares 10.7 toneladas de insumos médicos, 8.4 toneladas de herramientas y equipo, así como 250 efectivos y 18 binomios caninos del grupo “Yumare” para apoyar las labores de rescate en coordinación de la presidenta de México con la de Venezuela.
“Estamos atentos a necesidades adicionales. En momentos difíciles, nuestra nación es solidaria con países hermanos”, expresó la presidenta Claudia Sheinbaum sobre el despliegue de la ayuda humanitaria en las zonas afectadas, según su comunicado del 26 de junio.
Las acciones en las zonas afectadas lograron el rescate de dos personas y dos perros con vida y la recuperación de los cuerpos de 92 personas sin vida. El 10 de julio, al regreso del equipo mexicano, se destacó la operación de un puente aéreo para la ayuda humanitaria con 8 vuelos que transportaron 20 toneladas de alimentos, insumos médicos, de limpieza y herramientas, más 50 toneladas en buques de la Marina Nacional, con aportes de la comunidad venezolana en México y la sociedad civil.
Además del envío de 8 plantas de energía fotovoltaica para iluminar las zonas siniestradas donde los servicios quedaron inutilizados, el equipo médico de las fuerzas armadas de México atendió más de 2000 consultas y primeros auxilios a la población afectada. En un gesto de agradecimiento, el gobierno de Venezuela donó a la perrita de rescate Laila y envió a México dos cachorros, Sol y Sara, para ser entrenados en rescate humano.
“No solo llevaron consigo su experiencia, sus mochilas y sus instrumentos de trabajo. Llevaron algo que no aparece en ningún inventario, llevaron esperanzas”, le dijo la embajadora de Venezuela en México, Marina Lugo Betancourt, al equipo Yumare en la ceremonia de su regreso.
Por su parte, la brigada Topos de México, un grupo profesional de rescatistas voluntarios surgido durante el devastador terremoto de 1985, se movilizó para apoyar en la búsqueda y rescate en zonas con estructuras colapsadas. Su experiencia en emergencias les permitió integrarse rápidamente a los esfuerzos humanitarios, para localizar a sobrevivientes y atender la situación en las áreas más afectadas.
Además de aportar personal especializado, la misión mexicana se sumó al amplio despliegue de ayuda internacional. Los reportes señalan que rescatistas, binomios caninos y equipo de búsqueda participaron en tareas coordinadas con las autoridades locales para atender a las personas atrapadas y apoyar a las comunidades golpeadas por el desastre.
Etapas y acciones prioritarias ante siniestros telúricos
Para atender a la población y sus áreas siniestradas tras un terremoto, como los registrados en Venezuela, la primera etapa consiste en la respuesta de emergencia. Durante los primeros días se enfoca en salvar vidas con equipos de búsqueda y rescate, atención médica, evaluación rápida de daños y coordinación institucional. Esta fase inicial es crítica, no solo para salvar el mayor número de vidas, también para identificar necesidades urgentes y organizar la ayuda, detalla ONU-Hábitat.La segunda etapa es la recuperación temprana. Después del rescate, las acciones se orientan principalmente a dar atención a los refugios temporales, la salud, el agua potable, saneamiento, alimentación y protección de las familias afectadas, indican la ONU y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En Venezuela, tras los terremotos de junio de 2026, las agencias humanitarias han destacado estas prioridades.
Salvando vidas
“Equipos estadounidenses de búsqueda y rescate rescataron a un bebé de entre los escombros tras el terremoto en Venezuela”, publicó el Departamento de Estado de EE. UU. en la difusión de un video mostrando parte del salvamento de un bebé en una delicada intervención ejecutada entre los restos de un edificio colapsado, el 27 de junio.“Contra todo pronóstico, la esperanza perdura”, dice el posteo de este rescate en el que se ve al bebé siendo trasladado cuidadosamente por diferentes rescatistas de varios equipos tras ser liberado de entre las ruinas. “Cada vida salvada es una victoria”.
En medio de la tragedia de Caraballeda, donde el concreto sepultó manzanas completas, en las redes sociales se difundió un rescate que mostró otra faceta de la resiliencia: la de las mascotas. Una brigada de El Salvador removía escombros cuando un perro rescatista local insistió en rascar en una grieta estrecha de lo que había sido un complejo residencial. Tras quedar atrapada bajo toneladas de hormigón armado, fue localizada con vida una perrita.
“Luego de 5 horas logramos rescatar a esta perrita que responde al nombre de Giselle, en Residencial El Palmar, Caraballeda”, escribió el presidente Bukele en sus actualizaciones sobre la Misión enviada por su país. “Una vida más a salvo”, dice otro posteo oficial de este salvamento.
Retirada de los equipos de rescate
Al concluir la misión de emergencia humanitaria del Departamento de Estado en Venezuela, y tras ser homenajeados antes de su retorno, los equipos estadounidenses informaron sus logros.“Nuestro equipo LACoFD USA-2 ha completado su despliegue en Venezuela y regresa a casa. Nos sentimos profundamente honrados por el privilegio de ayudar y humildes por la fortaleza del pueblo venezolano”.
“Juntos, llevaron a cabo numerosos rescates que salvaron vidas, realizaron evaluaciones de amplias zonas, evaluaron la seguridad de innumerables edificios y brindaron esperanza al pueblo venezolano”, reportó el 7 de julio el equipo de Los Ángeles tras regresar a casa al finalizar su misión.
Enormes desafíos en las siguientes etapas
A más de un mes de los trágicos eventos, mientras la fase de rescate concluye y los equipos de rescatistas internacionales se van retirando, el país enfrenta su focalización en la siguiente etapa.
Esta consiste en el retiro de toneladas de escombros en que quedaron convertidos numerosos edificios y viviendas colapsados. Incluye revisar y reconstruir sus edificaciones y viviendas, así como recuperar las infraestructuras y servicios básicos que fueron dañados o quedaron totalmente inutilizados, entre ellos, carreteras y calles, la dotación de agua potable, y asegurar el funcionamientos de hospitales y escuelas, mientras los venezolanos van retomando sus actividades cotidianas.
Además de aliviar las heridas de las víctimas, se busca atender y ayudar a sanar a los sobrevivientes. Miles de desplazados sobreviven en campamentos que las autoridades denominan como provisionales, una parte de los cuales albergan en espacios públicos a la intemperie a miles de personas y familias que han quedado sin hogar debido a la inhabitabilidad de sus viviendas, mientras esperan una nueva vivienda.
En estas tareas de reconstrucción y recuperación del país participan especialistas internacionales en coordinación con autoridades de Estados Unidos, con aportes en ingeniería estructural y gestión de riesgos de desastres del personal que continúa su presencia dando apoyo técnico minucioso en Venezuela.
“En La Guaira y Caracas, los ingenieros de Miyamoto siguen evaluando los edificios dañados por el terremoto, casa por casa, junto con ingenieros locales. La recuperación se construye familia por familia”, publicó la empresa el 30 de julio.
Sobre la situación del país tras la devastación que dejaron los terremotos, el secretario de Estado de EE. UU. dijo: “Creo que Venezuela va a salir más fortalecida de esto a pesar de la tragedia que está enfrentando en este momento”.


















