De los Niños Héroes a los niños transexuales

Vista de la bandera de México en la Plaza del Zócalo durante el anual "Grito de Independencia", como parte de la celebración del Día de la Independencia de México, el 15 de septiembre de 2025, en la Ciudad de México. (Hector Vivas/Getty Images)
Vista de la bandera de México en la Plaza del Zócalo durante el anual "Grito de Independencia", como parte de la celebración del Día de la Independencia de México, el 15 de septiembre de 2025, en la Ciudad de México. (Hector Vivas/Getty Images)
14 de septiembre de 2026, 11:20 p. m.
Actualizado el14 de septiembre de 2026, 11:23 p. m.

Opinión

Hace 32 años publiqué con el sello de la Secretaría de Gobernación un breve libro titulado 'Los Niños Héroes en la Historia y en el Mito'.

Lo escribí en un lapso corto con el apoyo del doctor Juan Carlos Calleros, como colofón de una polémica desatada en aquel entonces en torno a los Libros de Texto Gratuitos.

El Grupo del escritor Héctor Aguilar Camín, encargado de una nueva edición de estos libros de texto, había eliminado en un libro básico de historia de México, la mención a la gesta de los cadetes en la batalla del Castillo de Chapultepec.

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Alegaron que se trataba de un "mito", en el sentido de una mentira. Este grupo de Aguilar Camín provenía de la izquierda y este tema, el de los Niños Héroes muy apreciado por los militares mexicanos, les molestaba ideológicamente al sentirse herederos del movimiento estudiantil del 68.

En aquel entonces se produjo por ello un gran escándalo político y en los medios. Creció a tal dimensión que el gobierno del presidente Carlos Salinas suspendió la entrega de ese libro para reparar lo que muchos, incluyendo por supuesto al Ejército, consideraban un agravio.

En ese contexto, la Secretaría de Gobernación encabezada por el doctor Jorge Carpizo convocó a un concurso para un libro con este motivo, en torno al tema de los Niños Héroes, además de que se reparó su falta de mención en el libro de texto correspondiente.

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Este es el contexto en el que escribí este libro con el cual gané el concurso convocado, por decisión unánime del jurado formado entre otros por personalidades como el escritor recientemente fallecido Vicente Quirarte, el artista Luis Nishizawa, la historiadora María Ruiz Castañeda, el ministro de la Suprema Corte de Justicia José Manuel Schmill Ordoñez y el escultor Sebastián.

Sin embargo, no cobré el premio bastante jugoso al considerar que yo había sido nombrado jefe de asesores de la Oficina de Presidencia en calidad de encargado, pues soy autodidacto —nada más estudié hasta la Secundaria, por eso de "los caminos de la vida"—.

Quisimos evitar un mal entendido. Ya de por sí mi curriculum académico podía resultar extraño en un medio gubernamental sobrecargado de doctores y tecnócratas. Aunque no era ilegal cobrar el premio, se consideró solo su publicación con la cual se cerraba una fuerte polémica desatada.

La tesis central de mi libro es que la enseñanza de mitos históricos es universal, se trata de mitificaciones basadas en hechos reales y, al ser todo mito un relato, en este caso funciona de manera formativa, pues no hay otra manera de enseñar y contarle a los niños la historia de una guerra —Ulises Grant la llamó la "más injusta de la historia"— en la cual nuestra derrota significó la traumática pérdida de una mitad del territorio mexicano.

Menciono estos detalles que muestran el ambiente político cultural existente en ese tiempo. Para calificar esta situación se podría decir: dime qué polémica tienes y te diré qué clase de sociedad eres.

Quisiera contrastar esta historia con lo que ahora ocupa a la enseñanza pública mexicana bajo el dominio de la izquierda woke en el poder de Morena.

Ya no existe la idea de cómo formar a los niños, sino la visión pedagógica imperante del actual gobierno que consiste en cómo deformar a la infancia al gusto de esta ideología perversa, pues la visión woke busca trascender la normalidad y lo común para imponer rupturas que pueden ser un derecho propio de adultos, pero que impuestas como ideología a los niños se trata esencialmente -lo cual debe decirse-, de perversión de menores.

En la actual enseñanza primaria y secundaria hay una sobrecarga del tema de la sexualidad en detrimento de la historia nacional y universal, la lectura, el español, las ciencias y las matemáticas.

Es tal la imposición de la ideología woke que no causa escozor en la mayoría de los padres de familia, quienes permanecen imperturbables frente a una educación ideologizada, menos que mediocre, y que no da instrumentos de superación a sus hijos. Sólo la conservadora Unión de Padres de Familia ha presentado una denuncia que duerme el sueño de los justos.

Basta y sobra hojear los libros de texto, y sobre todo las cartillas del magisterio, para ver que el sexualismo y la visión woke —la izquierda de moda— tienen preponderancia en lo que llaman la Nueva Escuela Mexicana.

El resultado ha sido un fracaso representativo del alumnado mexicano de educación básica en la prueba Pisa, en lectura, ciencias y matemáticas. De 38 países examinados, México ocupó el antepenúltimo lugar en lectura y el penúltimo en ciencias y matemáticas, un mayor desplome al de 2022, o sea, seguimos retrocediendo.

Junto con el hipersexualismo con perspectiva de género, la visión de promover la mediocridad es de la propia presidente Claudia Sheinbaum, quien dijo: "Que los alumnos tengan que sacar buenas calificaciones parece que está bien, pero no, eso genera una situación muy perjudicial en la escuela, con que pasen de año es suficiente para tener beca".

Cuando Claudia Sheinbaum fue Jefa de Gobierno firmó un decreto para autorizar que los niños usen falda en la escuela y abolir la obligación a usarla por parte de las niñas. Esa es la visión pedagógica de quien promueve la mediocridad escolar.

Es tan perjudicial el resultado de la prueba Pisa para la imagen del gobierno de Morena, que Sheimbaum ya anunció la creación de unos libros especiales en ciencias y matemáticas para la educación básica.

Me permito ser escéptico, pues el daño ya está instaurado. Se han dado casos de niños acosando con tocamientos sexuales a sus compañeras, según varias denuncias de padres de familia. Y Morena presentó en el Congreso de Jalisco la propuesta de introducir los "derechos de las infancias trans". O sea, la perversión de menores como tarea legislativa.

El sistema de enseñanza básica en el pasado llegó a ser un modelo que podía presumirse internacionalmente. Es inevitable decirlo, con base en la ideología woke y su hipersexualidad perversa, el gobierno de Morena lo ha destruido. Es imposible dejar de lamentarlo.

Las opiniones expresadas en este artículo son del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de The Epoch Times.

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