Las piezas de muchas máquinas de votación utilizadas en Estados Unidos se fabrican en China, afirmó el secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en una carta publicada el 27 de agosto.
Las empresas que fabrican más del 80 por ciento de las máquinas de votación electrónica utilizadas en Estados Unidos han reconocido que algunas piezas de sus máquinas se fabrican en China, escribió el secretario del DHS, Markwayne Mullin, al Grupo de Trabajo de Transparencia de la Casa Blanca en la carta, que tenía fecha del 24 de agosto. Los representantes de las empresas señalaron que no existen proveedores alternativos para algunas de esas piezas.
"Las máquinas de votación con componentes fabricados por adversarios extranjeros presentan riesgos de seguridad significativos", señaló Mullin. "Estas vulnerabilidades implican que actores malintencionados podrían comprometer la infraestructura electoral en cualquier etapa de la cadena de suministro, incluso antes de que las máquinas sean ensambladas o puestas en funcionamiento. Si se altera un componente durante la fabricación, este podría servir como punto de entrada para los piratas informáticos, lo que abriría la posibilidad de ataques sincronizados en múltiples máquinas y jurisdicciones".
Las preocupaciones de seguridad han dado lugar a un programa de subvenciones del DHS que exige a los estados "confiar, pero verificar, los resultados generados por las máquinas de votación", señaló Mullin. Para recibir el monto total de las subvenciones del programa, los estados deben realizar recuentos manuales aleatorios de las boletas de papel tras las próximas elecciones "para garantizar que se detecte cualquier error o manipulación", explicó el secretario de Seguridad Nacional al grupo de trabajo.

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Mullin señaló una evaluación de amenazas recientemente desclasificada que describía a China como "la amenaza cibernética más activa y persistente para las redes del Gobierno de EE. UU., el sector privado y las infraestructuras críticas", así como otro documento desclasificado que indicaba que China, Rusia e Irán "tienen la capacidad técnica para acceder a algunas redes y sistemas relacionados con las elecciones de EE. UU.".
Otros archivos identificaron un esfuerzo chino por producir miles de licencias de conducir estadounidenses falsas con el fin de permitir que los inmigrantes chinos votaran por el entonces candidato presidencial Joe Biden; operaciones chinas relacionadas con las elecciones de 2016 y 2020; y el robo, la compra y la piratería por parte de China de datos de votantes pertenecientes a más de 200 millones de estadounidenses. Esa última acción constituyó una "interferencia electoral", afirmaron altos funcionarios de inteligencia en julio.
Según Mullin, los documentos resaltan la necesidad de estrategias de mitigación.
El DHS anunció a principios de año que los estados que deseen obtener subvenciones a través del Programa de Subvenciones de Seguridad Nacional, que cuenta con más de mil millones de dólares disponibles, deben presentar planes para dejar de utilizar programas de votación electrónica "inseguros" que emplean códigos de barra o códigos QR para contar los votos.
Los estados deben utilizar equipos que acepten boletas de papel marcadas a mano, lo que genera un registro en papel que facilita la verificación de los resultados y la detección de irregularidades, señaló el DHS en ese momento.
La agencia también indicó que cada estado debe realizar una auditoría manual después de cada elección federal de al menos el 5 por ciento de las boletas emitidas.
























