El cofundador de Microsoft, Bill Gates, volvió a pedir el 27 de septiembre una mayor regulación en torno a la inteligencia artificial, advirtiendo que las personas con “malas intenciones” podrían provocar un incidente con víctimas masivas.
"Y eso tiene que ser un requisito. Supondrá una pequeña carga adicional para la industria, pero no una desaceleración drástica de sus actividades", dijo Gates, quien en su momento fue la persona más rica del mundo y cuya fortuna actual se estima en 114 mil millones de dólares.

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En otra parte de la entrevista, Gates señaló que "la IA es sin duda lo suficientemente poderosa como para provocar acontecimientos que causen mil millones de muertes" y que "nunca ha existido un arma tan poderosa como la combinación de personas con malas intenciones que utilizan las herramientas de IA más avanzadas".
"Y es excelente que exista este debate con la industria, casi en contra de sus propios intereses, al admitir estas cosas", dijo. "El problema es que el resto del mundo o bien le resta importancia a esto o simplemente lo considera una competencia".
Al salir de la Casa Blanca, Trump declaró a los periodistas que Estados Unidos "lleva una gran ventaja", refiriéndose al desarrollo de la IA tanto en Estados Unidos como en China.
"Cuando se está a la cabeza, no se comparte esa ventaja con los demás", dijo.
"No tengo intención de compartirla. Y, en realidad, no hablamos mucho al respecto. Sí que hablamos del nombre 'superinteligencia'", dijo Trump, refiriéndose a un término que, según él, acuñó para sustituir al de 'IA'. Agregó que a Xi le gustó el nombre alternativo.
Casi al mismo tiempo, OpenAI, la empresa desarrolladora de ChatGPT, anunció que ha suspendido el entrenamiento de sus modelos más recientes de IA en medio de un creciente número de informes sobre agentes de IA que actúan de manera descontrolada.
La decisión de detener el desarrollo se produjo apenas unas horas después de que la empresa revelara, el 25 de septiembre, que estaba revisando varios incidentes ocurridos durante el verano en los que agentes de OpenAI que buscaban en sitios web del gobierno federal actuaron de manera inesperada, yendo más allá de lo que se les había solicitado al recopilar y distribuir información.
Los laboratorios de IA se enfrentan a presiones por parte de legisladores y expertos en tecnología para que reduzcan el ritmo de desarrollo, a fin de poder establecer medidas de seguridad que impidan que las herramientas de IA actúen por su cuenta, pirateen sitios web y divulguen información no pública. Los directores tanto de OpenAI como de su rival Anthropic han pedido una desaceleración en los últimos días.
"Reduciremos el ritmo tanto como sea necesario para asegurarnos de que cada nueva tecnología de IA que lancemos sea realmente segura", dijo Amodei, cuya empresa desarrolla el chatbot impulsado por IA Claude y un modelo de lenguaje de gran escala.
"Pero independientemente de lo que hagamos, la gestión de estos riesgos, en última instancia, trasciende a cualquier empresa en particular y tiene una escala global que abarca a toda la industria".
El 27 de septiembre, Trump confirmó que se reuniría con Amodei esa noche, y señaló: "[Será] algo importante, y esta noche tenemos un par de asuntos no relacionados".
Con información de Associated Press






















